grandes ideas

La democracia necesita ciudadanos capaces. Muchos de ellos serán contrapeso al abuso del poder de unos pocos. Así se logrará una sociedad estable, en la que exista confianza mutua.

Introducción

Los sistemas políticos, sin importar su signo, son consecuencias de ideas que alguien ha tenido. Esas ideas tienen casi siempre antecedentes que se remontan a la filosofía griega.

Esta carta presenta una idea de Aristóteles. 

La idea de la confianza en los ciudadanos, por ejemplo, es una idea que simpatiza con los propósitos democráticos, pero, sobre todo, intuye la naturaleza de la estabilidad democrática. La democracia supone ciudadanos capaces.

La idea a la que esta carta se dedica fue encontrada en Aristóteles, Política, Editorial Porrúa, Colección SEPAN CUANTOS… Número 70, 1994, pp. 216-217.

Ciudadanos capaces

Lo que Aristóteles empieza por afirmar es que el pueblo juzga en muchos casos mejor que un individuo cualquiera. Este es un elemento clásico de las democracias: la confianza es colocada en los miembros de la sociedad.

Al creer en las bondades de los juicios de los ciudadanos, necesariamente se tiene una visión positiva de ellos. Los ciudadanos son capaces, tienen habilidades racionales. De nuevo, la noción de que la democracia supone ciudadanos capaces

De lo contrario, no podrían emitir juicios en los que se puede confiar. Si alguien apoya el voto universal para la selección de gobernantes, por definición presupone inteligencia en todos los ciudadanos. De lo contrario, se declararía la invalidez de esos votos.

Es el supuesto de que los ciudadanos son capaces de auto-gobernarse.

Por naturaleza, la democracia sospecha de los juicios de un sólo individuo, especialmente si los juicios provienen del individuo que está en el poder.

Menos corrupción

Aristóteles, además, trata otra ventaja de la confianza en el juicio popular. Una persona puede corromperse con mayor facilidad que varios individuos.

Es una intuición casi expresada como un principio matemático.

Dice que un cuerpo numeroso es más inmune a la corrupción, pues como el agua cuando es mucha, también la multitud está menos sujeta a corrupción que la minoría.

Esta es otra forma de expresar la esencia democrática. La intervención de una gran cantidad de individuos en los asuntos políticos actúa como una especie de seguro. Claro que siempre suponiendo base de la democracia, que los ciudadanos son capaces.

Una sola persona o un pequeño círculo de gobernantes tiene mayor probabilidad de corromperse que un número grande de ellos.

Pregunta el autor si ¿será más incorruptible un sólo gobernante, o más bien los que son más en número? La respuesta suya se reitera, resulta más fácil corromper a una persona que a varias.

Si se profundiza en esta idea, pueden extrapolarse nociones que tienen en común la idea de la diversificación del poder en la sociedad.

La democracia significa en esencia el reparto del poder entre los ciudadanos. Cada ciudadano tiene un poco de poder. Ninguno de ellos tiene poder en cantidades desproporcionadas. Esto reduce la probabilidad de corrupción.

Menos pasiones

Dice el autor que bajo el dominio de la cólera o de otra pasión semejante, se corrompe necesariamente el juicio individual, mientras que es difícil que todos se corrompan al mismo tiempo. Otra faceta de la democracia suponiendo ciudadanos capaces.

Es más fácil que una persona monte en cólera a que lo hagan varias. Es más fácil que se equivoque uno a que se equivoquen todos.

Aristóteles expresa una mayor confianza en el actuar de muchos y sospecha del actuar de pocos. En el fondo, está hablando de la estabilidad que produce la democracia con ciudadanos capaces.

Será muy probable que una nación gobernada por un individuo sufra las consecuencias de las pasiones de ese individuo. En la democracia sucederá lo contrario. La nación democrática no estará sujeta a esos vaivenes ocasionados por los antojos y las rarezas del gobierno de una persona.

Por tanto, la democracia produce estabilidad. Los habitantes de naciones democráticas no temerán acciones erráticas y caprichosas de gobierno. Disfrutarán de la visión de un futuro no sujeto a los antojos gubernamentales.

División del poder

El autor confirma esa manera de pensar al decir que quien recomienda el gobierno de la ley parece recomendar el gobierno exclusivo de lo racional. Mientras que quien recomienda el gobierno de un hombre añade un elemento de impulso animal.

Por tanto, interpretando esa idea, puede concluirse que uno de los rasgos esenciales, quizá el mayor, de la democracia es la diversificación del poder.

Partiendo de que la democracia supone ciudadanos capaces pueden comprenderse desarrollos posteriores de la idea de la división integral del poder. Entre ellos los que siguen.

División iglesia-estado

La separación de los asuntos religiosos de los asuntos de gobierno es una forma de ruptura del poder.

Antes había una clara concentración de esos dos asuntos, lo que representaba una centralización de poder en pocas manos.

División de poderes políticos

La separación e independencia de los poderes gubernamentales es otra forma de diversificación del poder.

Los gobiernos son entidades que por naturaleza concentran poder, pero que bajo las concepciones más modernas son fragmentados en poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

Descentralización del poder

El federalismo proclama un nivel de independencia con respecto a un gobierno central. Esta es otra manera de redistribuir el poder.

Cada estado tiene autonomía y deja en manos del poder central unas pocas decisiones, como la conducción de la política exterior y servicios nacionales de seguridad.

El resto es asunto estatal. La misma esencia se encuentra en la autonomía de los municipios.

Elecciones

Las elecciones periódicas son otro de los métodos usados para la distribución del poder.

Así como el federalismo fragmenta el poder en el espacio, el voto divide el poder en el tiempo. Impide la continuidad del gobernante.

División economía-estado

La separación de los asuntos políticos de los económicos es aún otra manera más de realizar esa división de poderes.

Quienes detentan poder político tendrían demasiado poder si también dominaran la actividad económica. Eso se prestaría a abusos.

Otras conclusiones

Aunque Aristóteles no expande la idea, es posible inferir otros efectos más.

Si se confía más en el juicio de varios que en el juicio de uno solo, como se dijo, necesariamente se concluye que existe confianza en los ciudadanos.

Se piensa que los ciudadanos tienen las habilidades y la razón suficiente como para actuar y decidir. Esto significa la negación absoluta de escuelas políticas como el nazismo, el comunismo y el dirigismo estatal. Ellas colocan todo el poder de la sociedad en una elite que niega las habilidades del resto de los ciudadanos.

La única posible justificación de cualquier tipo de intervencionismo es suponer que los juicios y las capacidades racionales de los ciudadanos son inferiores a los de los gobernantes.

En consecuencia, quien sea partidario de la democracia hará bien en poner atención en otros aspectos. Deberá ver más allá de las elecciones limpias y de las leyes electorales.

El cimiento de la democracia es la confianza en el ciudadano particular lo que hace posible el federalismo, la autonomía municipal, la separación iglesia-estado, la separación economía-estado y la división de poderes gubernamentales.

Pero sobre todo, quienes creen en la democracia, saben que ella otorga estabilidad a la sociedad, al hacerla ajena a los vaivenes de los caprichos del gobernante demasiado poderoso. La democracia da confianza en un futuro estable.

Y unas cosas más…

La idea central es clara. La democracia supone ciudadanos capaces. Cuando los tiene, puede confiarse en ellos. Se corromperán con menor facilidad. Sucumbirán a menos pasiones.

Los ciudadanos capaces producirán confianza en la estabilidad de la sociedad. El poder tendrá en los ciudadanos capaces un contrapeso a los abusos de autoridad, que serán menos probables.

Sin embargo, la condición debe ser hecha explícita. La democracia supone ciudadanos capaces. ¿Qué sucede cuando no los tiene?

La instalación en el poder por medios democráticos de es una prueba del supuesto demasiado optimista de la democracia. Pero también, existen muchos casos de la confianza producida por los regímenes que logran una clara división del poder con contrapesos ciudadanos.

[La columna fue revisada en 2019-07]