Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mi Utopía o la Tuya
Selección de ContraPeso.info
1 diciembre 1996
Sección: Sección: AmaYi, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


Es una cuestión de todos los días. Alguien propone un cierto sistema social. Otro dice que no, lo ataca y sugiere otro. Uno quiere un cierto modelo económico. Otro pide un proyecto de país. Alguno lucha por un proyecto que él llama diferente.

Planes, sistemas, modelos, regímenes, proyectos. Cada uno tiene alguna propuesta y desea verla realizada. Intelectuales, partidos políticos, empresarios, activistas, gobernantes, ciudadanos, todos tenemos propuestas de un régimen ideal y deseamos verlo realizado.

Pero hay un problema. ¿Por qué el sistema de una persona sí debe implantarse y el de otra no? ¿Hay personas con más derecho a llevar a cabo su plan que otras? Usted posiblemente piense que el asunto puede solucionarse implantando el mejor sistema, pero eso no es claro, pues difícilmente se lograrían acuerdos.

Los desacuerdos sobre cuál es el mejor sistema social son agrios. En la realidad se termina imponiendo planes por la voluntad de una persona o grupo de ellas. Por eso es que analizar el problema desde otra perspectiva es algo muy práctico. Por eso es que preguntarse si existe el derecho de una persona para implantar un sistema sobre toda la sociedad es algo muy importante.

En esta carta, usted conocerá la contestación de Bastiat a esa pregunta. Además, conocerá la notable conclusión de esa respuesta. Claudio Federico Bastiat (1801-1850) fue un economista, estadista y autor francés, famoso por sus razonamientos y por su escritura clara y hermosa. Bastiat influyó mucho en generaciones posteriores. Entre sus obras, La Loi es considerada una lectura obligada.

La idea de Bastiat, contenida en esta carta, se encuentra en Bastiat, Frederic (1987). THE LAW. The Foundation for Economic Education Irving-on-Hudson, New York, pp 71 y 72.

Lo primero que hace Bastiat es preguntar si la ley da un derecho a ciertas personas sobre otras para imponer un tipo de gobierno o plan de sociedad. Su respuesta es negativa.

La ley no da derecho a unas personas a implantar su régimen ideal sobre los demás. La ley es exclusivamente una forma de defensa del individuo ante los demás. Las personas pueden ser atacadas en sus personas y en sus bienes.

La ley sirve para evitar y castigar esos ataques, como robos, fraudes, daños en sus personas y similares. Esos derechos son iguales para todos. Si los derechos legales de todos son iguales se sigue una conclusión que es inevitable.

Ninguna persona tiene el derecho de imponer a otra una determinada forma de vida o sistema social. Si se permitiera que una persona impusiera al resto un cierto arreglo social, ello significaría que esa persona tiene más derechos que otra, lo que contradice la igualdad de derechos ante la ley.

¿Qué ley justifica que Pablo viva bajo la organización impuesta por Pedro? ¿Por qué esa misma ley no da a Pablo el derecho a implantar sus planes sobre Pedro?

No existe razón que fundamente con lógica la imposición de las ideas de una persona y no las ideas de otra. No es lógico suponer que la naturaleza le ha dado a una persona sí y a otra no, la suficiente imaginación para soñar una utopía y el suficiente poder para imponerla.

La ley no puede seleccionar, como le llama Bastiat, la fantasía de una persona para imponerla sobre las demás utilizando el poder y la coerción del gobierno.

A continuación, Bastiat inicia su argumento en contra de los que llama adoradores del gobierno. Bastiat los ataca por una sencilla razón: quienes creen que la ley debe ir más allá de una función exclusiva de defensa de la persona y sus propiedades, son precisamente quienes desean imponer su utopía sobre los demás usando el poder del gobierno para hacer respetar la ley.

Dice que la ley está restringida a la defensa de la persona y sus bienes. La ley no puede ir más allá de esa función. Cuando la ley es llevada por encima de ese límite da comienzo la imposición del sistema social de alguien.

Los adoradores del gobierno critican a la idea de restringir la función de la ley a la protección de la persona y sus bienes. Atacan a esa ley restringida porque quieren usar a la ley como una fuerza motivadora de los ciudadanos que les dé energía para realizar aquello que pide la utopía que se quiera imponer, la que sea. Eso es un error, según Bastiat.

La ley no puede usarse para motivar a los hombres a realizar actos loables que ellos no harían por voluntad propia. La ley no puede ir más allá de la defensa de la persona y sus bienes. Si lo hiciera, ya no existiría igualdad de derechos, puesto que el que estuviera imponiendo su utopía tendría más derechos que los demás.

Si una ley no obliga a ir a misa, eso no significa que seremos ateos. Si una ley no obliga a estudiar, eso no significa que quedaremos ignorantes. Si una ley no obliga a  dar caridad, eso no significa que dejaremos de ayudar a otros.

¿Significa el ser libres que cesaremos de asociarnos, de ayudarnos, de amarnos, de socorrer a quienes necesitan ayuda, de estudiar, de mejorar nuestra existencia? Claro que no. El ser libres no significa que dejemos de reconocer el poder y la bondad de Dios, dice Bastiat.

No puede concluirse que si la ley se limita a proteger a nuestras personas y a los frutos de nuestro trabajo, nosotros quedaremos pasivos, sin motivos de acción, trabajo, estudio y ayuda.

Esta es la respuesta de Bastiat a quienes se preocupan por la falta de actos positivos en la sociedad y quisieran usar a la ley para obligar al ciudadano a realizarlos: no, la ley no puede pasar su límite de prohibir ciertas conductas, lo que no significa que los hombres dejaremos en automático de realizar actos loables.

Bastiat da dos elementos con los que es posible obtener una conclusión sobre el proyecto, modelo, o sistema social que alguien proponga imponer en la sociedad. Primero,  Bastiat ha afirmado que la ley no puede dar más derechos a unas personas que a otras.

Por tanto, la aplicación de proyectos sociales o sistemas de gobierno que son producto de la imaginación o estudio de una persona o grupo de ellas no pueden imponerse a las demás de manera legal y justa.

Segundo, Bastiat ha atacado la idea de que la ley debe ir más allá de su papel exclusivo para castigar a quien dañe a terceros. Una ley que no mueva al individuo a realizar actos buenos, no significa que ese individuo dejará de realizar acciones buenas.

La combinación de esos dos elementos da la idea completa de Bastiat. Quien propone que la ley vaya más allá de su papel de prohibición y castigo de conductas que lastiman los derechos de los demás, está imponiendo su plan en el resto de la sociedad y eso significa que se viola el principio de la igualdad de derechos.

Entonces, ¿cuál debe ser el arreglo social imperante? Porque, después de todo, la sociedad debe tener un cierto arreglo, debe tener reglas, o algún sistema o plan. Desde luego, no puede ser el plan de un hombre o de varios que se imponga con la fuerza del gobierno sobre el resto de la sociedad.

La única conclusión posible es un arreglo social en el que sea factible que cada ciudadano haga realidad su propio plan personal.

Una sociedad en la que cada persona pueda realizar su propia utopía y no uno en el que alguien imponga su utopía sobre los demás. Esa sociedad es una en la que la ley se usa exclusivamente para proteger a la persona y los frutos de su trabajo, es decir, sus bienes.

La única respuesta es un arreglo en el que sea factible que cada ciudadano haga realidad su propio plan. Todo, a causa de la igualdad de derechos. Si todos tenemos los mismos derechos, ¿por qué tengo que vivir bajo el sistema de reglas de otro? ¿Por qué no puedo imponer mis reglas sobre los demás?

Esa aparentemente sencilla pregunta de Bastiat es suficiente para poner en apuros muy serios a cualquier propuesta de gobierno, sea del signo que sea, venga del partido que venga.

La aplicación de un sistema de gobierno más allá del de leyes defensoras de la persona y sus bienes, significaría por definición aceptar la desigualdad de derechos entre los ciudadanos.

La solución, por tanto, está en un sistema de leyes en el que no se imponga la voluntad de unos sobre los otros. Leyes dedicadas a respetar los derechos y que hagan posible a cada persona realizar sus planes personales, gracias a la protección contra ataques en sus bienes y en sus personas.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



3 Comentarios en “Mi Utopía o la Tuya”
  1. pr1nz3zz Dijo:

    esta chido

  1. Contrapeso » La Osadía de Vivir
  2. Lo Siento, no Existen | Contrapeso




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras