grandes ideas

El simple remedio de enfrentar al poder con el poder. La idea de Montesquieu para evitar los problemas de autoridad concentrada. La división del poder. Y así el ciudadano tendrá una vida tranquila, sin las inquietudes del capricho de quien detente el poder.

Introducción

De todas las ideas políticas de todos los tiempos, no hay ninguna con mayor fama que la de Montesquieu. Su exposición de la división de los poderes gubernamentales. Su obra más célebre es Del Espíritu de las Leyes.

La idea destacada en esta carta proviene de Montesquieu (1993). Del espíritu de las leyes [1748]. Barcelona. Altaya, libro XI, «De las leyes que dan origen a la libertad política en su relación con la constitución», pp. 113-121.

El punto de partida: evitar abusos de autoridad

Pocas veces mencionado explícitamente, el punto de partida de Montesquieu es el evitar los abusos de poder.

Es una experiencia de siempre que todo el que está en una posición de poder siente la inclinación de abusar de él. Y lo hará hasta donde encuentre límites.

La recomendación de Montesquieu para evitar ese abuso del poder es enfrentarlo consigo mismo. Enfrentar al poder con el poder y así se el poder no cometerá abusos.

La intención del autor es encontrar una manera de evitar la concentración del poder. Al lograrla, enfrentando al poder con el poder mismo, se evitarán abusos.

Enfrentar al poder con el poder, al estilo inglés

Su siguiente paso de Montesquieu es tomar como ejemplo al gobierno inglés. Allí hay un estado con tres poderes. Cada uno de ellos tiene funciones diferentes.

El legislativo promulga leyes, las enmienda o deroga.

El ejecutivo es el encargado de los asuntos del derecho de gentes, dispone de la guerra y de la paz, envía o recibe embajadores, establece la seguridad, previene las invasiones.

El judicial es ese del que depende el derecho civil, el castiga los delitos o juzga las diferencias entre los particulares.

Cada uno de esos poderes se enfrenta a los otros.

Un asunto de seguridad

Después, Montesquieu establece muy brevemente otra realidad cotidiana. La libertad política de un ciudadano depende de la tranquilidad que nace de la opinión que tiene cada uno de su seguridad propia.

Para que exista libertad, por tanto, se necesita un gobierno de tales características que ningún ciudadano pueda temer nada de otro.

Por tanto, la motivación central de Montesquieu es la libertad dentro de una situación en la que no existen abusos de poder. Y se logra enfrentando al poder con el poder.

Recuérdese en punto de partida, que es querer evitar abusos de autoridad para así tener seguridad, paz y tranquilidad en el ciudadano.

Enfrentar al poder con el poder, el cómo hacerlo

Es a continuación que Montesquieu procede a hacer las aseveraciones que más fama le han dado.

La unión del poder legislativo y del poder ejecutivo en la misma persona o en la misma institución es un ataque a la libertad. Esa unión significaría la emisión de leyes déspotas y tiránicas que serán aplicadas de la misma manera.

El poder judicial unido al poder legislativo, significaría que la vida y la libertad de los ciudadanos estarían sujetas a un poder arbitrario, ya que el mismo juez es a la vez el legislador.

La unión del poder judicial al poder ejecutivo, significaría que el juez tendría la fuerza del opresor.

Poder balanceado

Por tanto, para evitar los abusos de la autoridad y para preservar la libertad, el poder del gobierno debe ser equilibrado. Debe ser dividido. Debe ser separado. Es decir, enfrentar al poder con el poder

Para apoyar su idea, llega Montesquieu a hacer una aseveración muy clara. Dice que todo estaría perdido si el mismo hombre, el mismo cuerpo de personas principales, de los nobles o del pueblo, uniera en sí esos tres poderes.

Cuando eso sucediera, habría un ataque a la libertad. Si acaso estuvieran unidos el poder de hacer las leyes, el de ejecutar las resoluciones públicas y el de juzgar los delitos o las diferencias entre particulares, el ciudadano viviría bajo un gobierno tiránico. Perdería la confianza y la tranquilidad.

Por eso, dice el autor, siempre que los gobernantes han querido hacerse déspotas han empezado por reunir todas las magistraturas en su persona.

Otras precisiones sobre el poder

A continuación Montesquieu se dedica a dar varios consejos. Otros modos de enfrentar al poder con el poder.

Equilibrio con personas

Dice que el poder judicial es uno tan grande (juzgar a los hombres) que conviene que no sea dado a un grupo permanente. Más aún, este poder debe ser ejercido por ciudadanos comunes.

Este tribunal tendría solamente la duración necesaria para el juicio. Así se hace invisible y nulo, por no estar ligado a un determinado estado o profesión.

En cambio, los otros dos poderes sí pueden darse a personas o cuerpos permanentes, ya que no ejercen actos específicos sobre un ciudadano particular. Son más bien, una representación de la voluntad general del estado y de la realización de esa voluntad.

Representantes personales

Para el poder legislativo, Montesquieu da otra sugerencia. El autor parte de la idea de que dentro de un estado libre, el hombre debe gobernarse a sí mismo.

Por eso, convendría que el mismo pueblo fuera el poder legislativo.

Esto es, desde luego, imposible en las grandes naciones. Y aun en las pequeñas localidades esto presenta mil problemas. Por eso, el pueblo mismo deberá ejercer ese poder por medio de representantes suyos.

Ya que cada representante conocerá bien la naturaleza de su localidad, la nación contará con puntos de vista de todas sus regiones en la actuación del poder legislativo.

La ventaja de los representantes, dice Montesquieu, es que ellos poseen la capacidad de discutir los asuntos, mientras que el pueblo no lo está.

Del pueblo, los representantes reciben las instrucciones generales, sin que sea necesario entrar a los detalles. Es así que los representantes del poder legislativo son la expresión de la voz de la nación.

A continuación, Montesquieu sigue con consideraciones acerca del poder ejecutivo. Aquí muestra una gran sutileza. Montesquieu no quiere que el poder legislativo, representante del pueblo, se torne despótico. Por eso le otorga capacidad al poder ejecutivo para frenarlo, en beneficio de la división de los tres poderes.

Además. la naturaleza del poder ejecutivo tiene límites en sí misma. Toda ejecución es limitada en el tiempo y requiere urgencia. Por esta razón es que tampoco el poder legislativo deba contener al ejecutivo.

Concluyendo

En resumen, Montesquieu establece los principios de la constitución fundamental para enfrentar al poder con el poder. La división del poder.

El cuerpo legislativo está compuesto de dos partes, cada una de las cuales estará sujeta a la otra por su mutua facultad de impedir y ambas estarán frenadas por el poder ejecutivo que lo estará a su vez por el judicial

[Montesquieu ha introducido aquí otro elemento de enfrentar al poder con el poder, que se examina en otra columna].

La primera reacción ante esa división de poderes puede ser una de simple y sencillo sentido común. ¿No se tendrá así un gobierno ineficiente, incapaz de actuar y atorado? Montesquieu responde que no.

Enfrentar al poder con el poder, mediante esos tres poderes, quizá haga que se mantengan en reposo y podrán ser hasta inactivos. Pero por el movimiento necesario de las cosas, estarán obligados a moverse, se verán forzados a actuar por común acuerdo.

A la experiencia conocida de que toda autoridad tiene una tendencia natural a abusar de su poder, el autor da una solución de enorme sentido práctico. La única posibilidad de evitar ese abuso de autoridad es enfrentar al poder con otro poder.

De allí, la separación del gobierno en organismos con balance de poder. El resultado no es la inacción.

El resultado de la división del poder es tranquilidad en el ciudadano, que sabe que ninguna persona podrá abusar de él.

Sin complicados razonamientos, sin análisis complejos, Montesquieu tomó esa solución y la desarrolló con sugerencias que fueron plasmadas en las constituciones y respetadas en los países más desarrollados.

Y una cosa más…

Aunque Montesquieu puso atención en el sistema inglés de división del poder, eso no debe provocar el olvido de otro ejemplo enorme de separación de poderes, el de Venecia.

[La columna fue revisada en 2019-07]