Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Reemplazos de Dios
Selección de ContraPeso.info
1 septiembre 1997
Sección: RELIGION, Sección: AmaYi
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Si la naturaleza del hombre incluye el reconocimiento de Dios, se concluye que todo ataque a esa creencia debe producir un efecto negativo. Nuestra vida sufriría consecuencias desastrosas. El problema está es reconocer los ataques al reconocimiento de Dios. ¿Cómo saber si alguna acción, o alguna idea combate la noción de Dios o intenta sustituirla?

La reflexiones de Johnson ayudarán en este tema tan difícil. Johnson comenta sobre activismos de actualidad y señala aquellos que parten de supuestos materialistas que ignoran lo que sólo Dios puede dar, la vida futura.

La idea de esta carta proviene de Paul Johnson, historiador inglés, católico, autor de libros como History of Christianity, A History of the Jews, Modern Times y otras obras (algunas de ellas se encuentran traducidas y son altamente recomendables).

Fue consultado su libro, Johnson, Paul (1996). THE QUEST FOR GOD : A PERSONAL PILGRIMAGE. New York. HarperCollins Publishers. 0060173440., chapter 3, Is there an alternative for God?, pp 18-33.

El autor comienza ese capítulo señalando lo que según él es un hecho notable: la gran mayoría de la gente en la actualidad cree en Dios. Esto es cierto aún en los países más ilustrados.

Sin embargo, al mismo tiempo, existe un espíritu que él llama de Prometeo. Lo poseen las personas que creen que pueden pasársela sin Dios, o que le encuentran sustitutos. Por tanto, en la actualidad conviven dos corrientes contrarias, una que cree en la existencia de Dios y otra que quiere vivir sin El o con suplentes.

Ese espíritu de Prometeo ha crecido en los últimos 250 años. La razón de ese crecimiento es el cúmulo de progreso y una gran confianza en el potencial del hombre. Eso produce un deseo de no sometimiento a la subordinación que implica por definición la idea de Dios.

Quienes de cualquier manera forman parte del espíritu de Prometeo, son portavoces de la modernidad que hace absurda la noción de Dios. Más aún, son personas que hacen objeto de burla las creencias religiosas, especialmente las Cristianas.

En esta parte se detiene el autor para dar datos históricos que muestran que esos Prometeos han propuesto ellos mismos ideas ridículas. Por ejemplo, esa definición del alma que dice que ella es la suma de los movimientos del plasma en las células glandulares.

Johnson da argumentos críticos contra Russell, Comte, Sartre y otros, con la intención de mostrar la debilidad de las ideas que ellos han desarrollado para sustituir a Dios. Esos y otros intelectuales han hecho intentos por combatir o sustituir la idea de Dios.

Sin embargo, esas pretensiones intelectuales, dice, no son tan peligrosas como otros intentos más recientes.  Estos nuevos intentos apelan a instintos bajos y malos.

El autor considera al deseo de poder como uno de los sustitutos de Dios. La Primera Guerra Mundial fue provocada por la adoración del poder. Una causa principal de este conflicto fue el terror de Alemania ante el crecimiento industrial ruso.

Este deseo de poder es una manifestación del creciente materialismo: la creencia de que el objetivo único de la vida es satisfacer los instintos y deseos de poseer, usar, consumir y controlar.

Cuando esos instintos y deseos de controlar y poseer llegan a los gobiernos, se crean situaciones llenas de horror, como las guerras de este siglo, con niveles enormes de crueldad. O como el establecimiento de regímenes totalitarios que imponen por la fuerza la negación de Dios.

El comunismo es un ejemplo claro: negó formalmente a Dios y realizó persecuciones de creyentes. Más aún, sustituyó los ritos religiosos con otros, como la adoración de Lenin. Johnson cita a los viejos regímenes de Albania, de Rumania y de la China de Mao, como otros ejemplos de gobiernos materialistas que intentaron combatir a Dios.

Lo mismo sucedió con el Fascismo y el Nazismo. Igual pasó en el sudeste asiático, donde los misioneros franceses fueron sustituidos por el totalitarismo de Ho Chi Min. Situaciones iguales se dieron en Africa con los regímenes comunistas que la han gobernado.

El común denominador de esos gobiernos totalitarios fue su materialismo, que intentó el reemplazo de Dios y la negación de la moral.

Desde luego, esos sistemas de gobierno han fracasado y muy pocos estarían dispuestos a probarlos de nuevo. Sin embargo, la búsqueda de sustitutos de Dios no ha sido abandonada. En la actualidad esos intentos toman otras formas.

Por ejemplo, dice el autor, el marxismo es un sistema sin méritos, que a pesar de eso ha hecho su reaparición en la Teología de la Liberación. Pero también hay otros intentos actuales. Son movimientos sociales de muy fuerte atractivo para los idealistas.

Son activismos con programas radicales de acción y que pueden implicar la sustitución de Dios. Hay movimientos o activismos en boga, con agendas que enfatizan el bienestar material a tal punto que implican la sustitución de Dios y sus mandamientos.

Es obvio que para Johnson el ser humano tiene un rasgo que es el principal de su naturaleza: la conciencia de Dios. Esa conciencia es lo que nos distingue del resto de las criaturas. Si desapareciera esa conciencia, ese respeto a Dios, nuestro destino sería terrible, dice el autor.

La característica que separa al hombre de otras especies es la aceptación de Dios, un poder mayor, al que nos debemos y cuya enseñanza debemos seguir.

El autor, a continuación, menciona y analiza movimientos actuales que, según él, pueden tener como efecto esa intención de sustituir a Dios. Por ejemplo, el homosexualismo. Es una conducta humana reprobable que, en la actualidad, no recibe castigos legales bajo ciertas condiciones.

Los defensores de este movimiento han exigido privilegios para sus miembros, como la demanda de una cuota de homosexuales en algunos gobiernos locales. Otro ejemplo son los movimientos basados en la defensa o protección de segmentos raciales.

Estos activismos empiezan por hacer demandas legítimas que se convierten después en exigencias de privilegios para la comunidad que defienden.

Estos activismos presentan agendas extremas y radicales, de exigencias de privilegios, que se fundan más en el enojo y la intolerancia que en el amor y la razón.

Un ejemplo más, el del movimiento verde. Su punto de partida es el de la idea Cristiana del mundo: los hombres somos responsables de su cuidado. Sin embargo, pueden degenerar en ideas ateas de la Madre Tierra.

Y otra instancia adicional, el de los movimientos que apoyan el aborto y la eutanasia. Son movimientos que proponen acabar con la vida. Estos activismos tienen en común el énfasis en el bienestar puramente material y la creación de una actitud de una arrogancia intelectual, soberbia e infalible.

Johnson termina ese capítulo con la afirmación de que es imposible reemplazar a Dios. La razón es sencilla. Dios no puede ser sustituido porque sólo la creencia en El nos ofrece un después de la muerte.

Ninguno de esos activismos materialistas ofrece ese después de la vida terrenal. Ellos colocan toda su atención en el bienestar material y se olvidan de la vida futura. Más aún, dice el autor, Dios no puede ser probado al estilo de un teorema matemático.

El es algo que intuimos, aceptamos y que tratamos de alcanzar con la oración.

Las experiencias de los intentos de sustitución de Dios han provocado situaciones terribles. No solamente han fracasado, también han producido miseria al desechar la maravillosa idea de Dios.

Ese es el peligro de las nuevas agendas radicales de activismos extremos. Aunque pueden dar otra apariencia, deshumanizan al hombre. Igual que lo hicieron los regímenes totalitarios. Examinemos, por tanto, los movimientos y activismos actuales. Reconoceremos como negativos a aquéllos que de alguna manera intentan sustituir a Dios.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



1 comentario en “Reemplazos de Dios”
  1. anonimo Dijo:

    Es muy agradable ver que alguien no tiene pelos en la lengua y trata el problema de estos tiempos, que es la negación de Dios y el vacío que sucede que es llenado con las leyes de los gobiernos y nada más.





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