Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Zanahorias Universales
Selección de ContraPeso.info
1 abril 1997
Sección: ECONOMIA, Sección: AmaYi
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Se coloca toda una serie de aparatos de seguridad en los autos; todo porque se piensa que eso evitará muertes. Se reparten gratuitamente condones en las escuelas; todo porque usted cree que así habrá una disminución en el índice de enfermedades por contactos sexuales. Esas dos medidas con sus dos objetivos claros y loables muy posiblemente fracasarán.

Todo porque se ha olvidado la idea de los incentivos. Los seres humanos actuamos considerando las consecuencias de nuestros actos.  Y esto que es muy obvio, hace que sean mucho menos obvios los resultados finales de disposiciones tan simples. Los humanos reaccionamos dependiendo de la zanahoria que tenemos frente a nosotros; tenemos incentivos ante los que reaccionamos.

Si usted alguna vez se ha preguntado las razones por las que ciertas medidas que perseguían objetivos loables dan resultados contrarios a los buscados, esta obra tiene una contestación. Es el olvido de los incentivos.

Por ejemplo, un gobierno decreta un control de precios en las rentas de inmuebles para beneficiar a los arrendatarios. ¿Logrará la autoridad su objetivo? Seguramente no. Todo porque ha cancelado el incentivo de quienes rentan. Probablemente decaiga el mantenimiento de los inmuebles rentados y baje la calidad de vida del arrendatario.

El libro consultado para esta carta fue Landsburg, Steven E (1993). THE ARMCHAIR ECONOMIST : ECONOMICS AND EVERYDAY LIFE. New York Toronto New York. Free Press Maxwell Macmillan Canada Maxwell Macmillan International. 0029177758, chapter 1, The power of incentives, how seat belts kill, pp 3-9.

El primer punto, muy claro de Landsburg, es afirmar sin dudas que las personas respondemos ante los incentivos bajo los que vivimos. Eso es la Economía, el estudio de las respuestas ante los incentivos. Lo demás son anotaciones y observaciones.

Para demostrar lo que son los incentivos, cómo operan y las consecuencias de ellos en la conducta humana, el autor acude a varios ejemplos.

Ejemplo Uno. Quienes vivieron esa época, recordarán que durante los años setenta en varios países se formaban largas filas de autos. Estaban en espera de cargar gasolina. Esa gasolina se vendía a precios controlados.

La predicción económica que hubiera podido hacerse era clara: al subir los precios de la gasolina, las filas desaparecerían. Las personas comprarían menos gasolina.  Eso es precisamente lo que sucedió. Las largas filas para comprar gasolina barata desaparecieron cuando la gasolina subió de precio.

Ejemplo dos. En 1965 fue publicado un libro que produjo un gran efecto. Ralph Nader, en su obra Unsafe at any speed, trató los elementos de diseño de los autos americanos. Esos elementos hacían a los carros más peligrosos de lo deseable.

El gobierno americano respondió con la emisión de leyes y disposiciones muy amplias que obligaron a la industria automotriz a introducir elementos de seguridad como cinturones de seguridad, sistemas dobles de frenado y otros.

Ahora el reto intelectual que se presenta es el predecir qué sucederá ante al aumento de esos dispositivos de seguridad. Si usted piensa que con eso los accidentes diminuirán, está equivocado. El incentivo de la mayor seguridad hace posible una predicción: el número de accidentes se elevará.

Las personas, con autos que tienen esos dispositivos, tienen un incentivo para conducir con menos cuidado. Para quien tiene cinturón de seguridad y tablero acojinado el riesgo de un accidente baja. Puede conducir con menor precaución. Esa es la predicción teórica.

Exactamente contraria a la intención de la autoridad. Pero la cuestión es probar en la práctica esa predicción. Probarla con datos que la confirmen o nieguen. Sin evidencias de realidades lo demás es una mera especulación, por lógica que sea.

Más aún, es necesario ver la predicción de manera analítica. La inclusión de mayores sistemas de seguridad hace entrar en funcionamiento a dos fuerzas contrarias.

Por un lado, se reduciría el número de muertes de conductores debido a que esos sistemas de seguridad elevan la probabilidad de sobrevivencia. Por otro lado, aumentaría el número de accidentes al fomentar un manejo con menor precaución.

¿Cuál de esas dos fuerzas es mayor? Esta pregunta fue analizada por Sam Peltzman, en 1975, en un artículo del Journal of Political Economy. El estudio de Peltzman indicó que hubo más accidentes después de introducir los sistemas de seguridad en los autos, pero que hubo menos muertes de conductor por accidente.

El efecto neto de esto fue un número neto de muertes de conductores igual, antes y después de hacer obligatorios los sistemas de seguridad. Sin embargo, después de colocar esos sistemas de seguridad en los autos, aumentó el número de muertes de peatones derivadas de accidentes automovilísticos.

Los dos ejemplos anteriores, según el autor, muestran que las personas respondemos a los incentivos que tenemos.

Los excelente sistemas de seguridad de los autos, como las bolsas de aire, por ejemplo, hacen menos riesgosas conductas como el cambiar de estación de radio alejando la vista del camino, aunque sea por fracciones de tiempo.

Esto nos puede llevar a hacer especulaciones. Por ejemplo, para de verdad aumentar el cuidado con el que las personas conducimos, podemos colocar la punta de una lanza en el volante del conductor, apuntando a su pecho.

La idea de que respondemos a incentivos puede ser llevada a otras áreas en las que es posible hacer predicciones. Supongamos la invención de un sistema mejorado de control natal y cuestionemos su capacidad para reducir el número de embarazos no deseados.

Igual que en los casos anteriores podemos pensar en dos fuerzas diferentes. Desde luego, por un lado, bajan las probabilidades de embarazos no deseados y, por el otro, se eleva el número de contactos sexuales porque el riesgo de embarazo ha bajado.

El resultado neto de estas dos fuerzas puede dar resultados en cualquier dirección, no necesariamente la buscada.

Podemos suponer otro ejemplo para comprender la idea de los incentivos y cómo ellos no necesariamente obtienen los resultados buscados originalmente. Si fuera inventado un auto extremadamente eficiente en su consumo de gasolina, ¿podríamos prever un ahorro de combustible? No necesariamente.

El abaratamiento del combustible, podría hacer que las personas decidieran usar su auto más que antes. El efecto neto podría llegar a ser un aumento en el consumo de gasolina.

El autor usa ahora otro ejemplo para demostrar su tesis de que las personas modifican su conducta ante los incentivos que tienen frente a ellas.

Ejemplo tres. Una de las causas por las que la pena de muerte puede ser apoyada es su valor como un incentivo negativo a la actividad criminal. Quien sabe que su conducta le puede provocar ser condenado a muerte, tiene una poderosa razón para evitar esa conducta.

Este problema fue estudiado por Isaac Ehrlich de la Universidad de Búfalo y reportado en el American Economic Review, en 1975.

Los resultados indicaron que por cada pena de muerte ejecutada se evitaron ocho muertes de personas inocentes (esta conclusión es el producto de muy complejas herramientas econométricas que el lector puede analizar en la mencionada publicación y llegar a una conclusión sobre la validez de los resultados).

Las personas, los humanos, respondemos ante los incentivos que tenemos enfrente. Lo hacemos siempre, aunque a veces no lo notemos.

Sabemos y entendemos que si el precio de la carne sube, disminuirá el consumo de ese producto. Igualmente podemos pensar en otros casos, como una elevación en los precios de las escuelas, lo que posiblemente haga que los padres de familia inscriban a sus hijos en escuelas públicas.

Pero, ahora podemos ampliar esa visión a otros casos menos claros, o en donde no creíamos que operaran esos incentivos.

Sí, quienes conducimos autos reaccionamos de cierta manera cuando baja el riesgo de un accidente fatal; estamos dispuestos a conductas de mayores riesgos. Igualmente los criminales; quien sabe que un cierto acto criminal con cierta seguridad no tendrá un desenlace fatal, se sentirá más libre de realizarlo. Y lo contrario.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



3 Comentarios en “Zanahorias Universales”
  1. Contrapeso » Riesgo Moral: Una Definición
  2. Contrapeso » Pena de Muerte: el Dilema
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