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Selección de ContraPeso.info
1 julio 1998
Sección: Sección: AmaYi, SOCIEDAD
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Líderes, líderes. Es muy común hablar de líderes. Los necesitamos. Buenos líderes. Líderes que nos lleven al progreso, a la paz, al bienestar. Queremos seguir a alguien. Buscamos líderes y, por tanto, nos imaginamos cómo son ellos. Entre tantos deseos, inquietudes y emociones resultará refrescante conocer los razonamientos, consideraciones y análisis de Drucker.

La publicación consultada fue Soundview Executive Book Summaries, March, 1996, para el resumen de Frances Hesselbein, Marshall Goldsmith y Richard Beckhard, editores, The Leader of the Future, The Peter F. Drucker Foundation, 1996, chapter Not enough generals were killed, de Peter F. Drucker.

Drucker es economista, periodista y autor. Nació en Viena, en 1909. Reputado como economista es autor de muchos libros que tratan principalmente de administración de negocios.

Drucker empieza por afirmar que necesitamos líderes. Pero, aunque es posible que haya personas que son líderes por nacimiento, ese número sería muy reducido.

No podemos depender de los líderes por nacimiento. Son muy pocos los líderes. Por tanto, pueden y deben ser creados.

En este sentido, el autor concuerda con la creencia popular y reconocida. La sociedad necesita de líderes. Es mejor una sociedad con líderes que una sin ellos.

Pero añade una dimensión adicional: existen pocos líderes. De allí obtiene una primera conclusión, la sociedad de alguna manera debe crear líderes.

Después, Drucker se dedica a destruir mitos. Los líderes no son exactamente lo que imaginamos. No tienen las características en las que solemos pensar.

Más aún, dice que no existe un perfil de líder. No hay una serie de características típicas de un líder. Los líderes forman un grupo de personas muy heterogéneas y es imposible llegar a generalizaciones.

Cada líder es diferente, tiene rasgos diversos, posee personalidad distinta. Es una tarea imposible encontrar rasgos personales del líder.

Usted está equivocado, según Drucker, si piensa que un líder es alguien que cae bien a los demás, que sigue sus sentimientos, que desea reconocimiento público. No, los líderes no tienen un perfil. En el grupo de los líderes hay de todo.

Existen líderes encerrados en sus oficinas y despachos o que nunca salen de su casa; pero también hay líderes que rara vez están encerrados.

Hay líderes que tienen altos niveles de simpatía personal y que a todos caen bien; pero también los hay que son pesados y antipáticos.

Existen líderes que son seres pensantes, que dan mucha importancia a sus consideraciones mentales, que antes de actuar hacen severos cuestionamientos; pero también hay líderes que son impulsivos, que no se detienen a pensar, que actúan y toman decisiones veloces, que confían en corazonadas.

Hay líderes que son humildes y modestos, que odian las adulaciones y son tímidos; pero hay líderes que son presumidos y soberbios y que adoran ser reconocidos.

Hay líderes que son callados y pausados, que difícilmente son accesibles; pero hay líderes que son todo lo contrario, son grandes conversadores y siempre están disponibles para el que los busca.

Y, más aún, el carisma no es un rasgo común entre los líderes. Los rasgos de personalidad no son lo suficientemente capaces de establecer el perfil de un líder. Hay cosas más profundas.

Según Drucker, sin embargo, existen otras dimensiones que arrojan luz sobre los líderes y lo que ellos son.

Primero, lo obvio. No se puede ser líder si no se tienen seguidores. Por definición es líder quien tiene personas que lo siguen. Esta es la única posible definición de un líder.

No importa de quién se trate, si esa persona tiene seguidores, ella es un líder. Sea como sea y tenga las características que tenga.

Segundo, algo sorprendente pero lógico. No es un requisito ser querido. Ni siquiera se necesita ser admirado. Para Drucker esta dimensión es irrelevante.

Los concursos de popularidad no tienen que ver con el liderazgo. El líder puede ser una persona pesada, malhumorada, temida. Esto explica el liderazgo incomprensible de algunos.

En tercer lugar, el autor habla de una característica sin la que no puede existir un líder, los resultados. Sin resultados no hay posibilidad de tener un líder. Esta es una parte esencial del líder.

El es alguien que quiere tener resultados, que quiere alcanzar una meta. Y acepta sin titubeos la responsabilidad de alcanzarla. Los líderes son hacedores por naturaleza. No se contentan con hablar.

Por definición, entonces, un líder es alguien que tiene seguidores y que logra alcanzar lo que se propone. Además, cuatro, por necesidad obvia, el líder es conocido y reconocido.

Los líderes son personajes visibles, manifiestos, notables y conspicuos. No son necesariamente ganadores de concursos de popularidad, pero sí son puntos de referencia, son ejemplos para los demás.

En quinto lugar, Drucker trata una dimensión sorprendente. Si usted se imagina que el liderazgo va acompañado de una cierta posición en la sociedad, usted está en un error. Los líderes no necesariamente poseen posiciones sociales de distinción.

No necesariamente son gente de dinero, ni empresarios famosos, ni están en situaciones de privilegios notorios. Estar en una de esas posiciones es una situación accidental para un líder. Esa posición no es porción de la naturaleza del liderazgo.

Una parte muy interesante del análisis de Drucker es el examen de las relaciones del líder con los demás. En sus actuaciones, los líderes delegan trabajos y funciones. De lo contrario no habría posibilidad de obtener resultados.

Sin embargo, no delegan aquello que ellos sienten que es lo que hace la diferencia, su característica natural, el rasgo principal de su actuación, eso por lo que van a ser recordados.

El que los líderes sean personas orientadas a la acción, implica que ellos entienden a la realidad como una situación en la que las preguntas claves son qué es lo que se necesita hacer, qué es lo que hay que hacer.

Jamás se les ocurrirá preguntar qué es lo que él quiere hacer. Su preocupación central es la de determinar qué objetivos hay que lograr, qué metas hay que alcanzar.

Más aún, su mentalidad es la de preguntarse dónde está aquello que va a hacer la diferencia. Por mucha delegación que hagan, los líderes no van a poner a votación popular la meta a alcanzar. Ellos la tienen muy clara y no está sujeta a discusión.

Los líderes, los verdaderos líderes, son tolerantes con las personas. No esperan, ni quieren, ni forma parte de su esquema el encontrar personas iguales a ellos. La simpatía personal no es una consideración que buscan en los demás.

Toleran y hasta fomentan maneras diferentes de ser y de actuar. Pero su nivel de tolerancia es cero cuando se trata de ver resultados. Tampoco toleran desviaciones en sus valores, ni en los estándares de actuación personal. Estas cuestiones no están sujetas a negociación.

Es lógico que esto suceda. Un líder sabe lo que hay que hacer y necesita de seguidores para hacerlo. Lo importante es la meta, las simpatías personales son secundarias. Importan los resultados y los valores aceptados. Las trampas, las nimiedades y las faltas son inaceptables.

Además, en su trato con quienes le rodean no existe la envidia personal. No temen a sus compañeros ni a sus subordinados, aunque ellos tengan posiciones fuertes.

No sufren recelos de los éxitos de su gente. Al contrario. Lo que desean es lograr algo, llegar a la meta que se han trazado.

Y esa meta no es algo que esté a discusión. No necesariamente es un objetivo popular que vaya a producir carretadas de aplausos. Más aún, puede ser una meta impopular, pero es lo que en opinión del líder se necesita hacer.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.





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