grandes ideas

La razón del sufrimiento y el dolor. ¿Por qué si Dios es bueno hay tanto sufrimiento? Ante la realidad innegable, todo se centra en la reacción propia. Madura o inmadura. Racional o irracional. Creyente o atea.

Introducción

El mundo está lleno de actos malos, de situaciones indeseables y odiosas, de sufrimientos y dolores. Cierto, también hay buenos momentos. Pero nada hay que podamos hacer para impedir la vejez, la muerte y todo eso que produce sufrimiento y dolor.

Si Dios es bueno, ¿cómo puede explicarse la realidad del sufrimiento y el dolor en inocentes? Schifler da ideas sobre la razón del sufrimiento y el dolor.

El libro en el que fue encontrada esta idea es de Xavier Schifler AmézagaEn Busca del Sentido de la Vida, Trillas, México, 1991, Capítulo Tercero, El sufrimiento inevitable, pp. 101-137. 

Sufrimiento y dolor, en serio

Lo primero que hace el autor es definir su terreno. Va a tratar al sufrimiento serio, el sufrimiento irremediable, fuerte, ese que no puede ser evitado.

No es la pena que se siente al no poder ver un programa de televisión.

Schifler se refiere al sufrimiento físico y moral que produce, por ejemplo, el envejecimiento, la pérdida de facultades, la muerte de un familiar, la desaparición de un hijo.

¿Qué hacer ante situaciones de gran sufrimiento personal? ¿Cómo reaccionar ante, por ejemplo, la muerte del cónyuge?

La reacción ante el sufrimiento y el dolor

Ante situaciones de extremo sufrimiento, uno puede negarse a aceptar esa realidad.

También, puede reaccionarse con desesperación. Uno se rebela contra la realidad y encuentra escapes en drogas, alcohol, o quizá hasta en la locura.

Otra manera de reaccionar es la resignación pasiva, darse uno mismo a una especie de abandono, en el que uno es la víctima y no hay posibilidad de consuelo.

Pero, hay una cuarta forma de enfrentar el sufrimiento inevitable e intenso.

La madurez

Es el aceptar con madurez la penosa realidad, es decir, tener una aceptación activa de lo inevitable. Cuando se enfrenta con madurez al sufrimiento, uno busca el sentido de esa realidad, uno hace un esfuerzo por encontrarle la razón del sufrimiento y el dolor.

Lo real e inevitable no puede modificarse. ¿Qué hacer si no puede cambiarse la realidad?

La única opción que existe es transformar la actitud ante esa realidad. Hay diferentes maneras de cargar ese dolor que aflige, varias maneras de llevar sobre los hombros el sufrimiento.

Es la elección que puede hacer la persona, la única opción posible ante la pena inevitable.

Una manera de madurar

Es una elección dura y difícil. El autor propone un truco para encontrar ese cambio de actitud. La persona debe pensar en el suicidio.

La idea de quitarse la vida intencionalmente ayuda a descubrir que la vida tiene un sentido, que con vida hay esperanza. Cuando uno se despide de toda esperanza, se pierde también el sentido del sufrimiento.

Peor que sufrir es perder el sentido del sufrimiento, dice Schifler.

Para entender mejor el sufrimiento, el autor propone una clasificación de dos tipos de sufrimiento, dependiendo de su causa.

Sufrimiento y dolor por causa propia o ajena

Hay un sufrimiento que se origina por decisiones propias. Por ejemplo, la pérdida del empleo ocasionada por la decisión personal de no aceptar una situación inmoral dentro de la institución donde se trabajaba.

El otro tipo de sufrimiento es el que causan realidades ajenas a la voluntad propia,. Como el padecimiento de cáncer, o el fallecimiento de un ser querido.

Parte de la propia vida

Esos sufrimientos pueden ser vistos a nivel de la razón. Esto es un cambio en las actitudes. Es el pasar de una reacción inmadura a una madura. Es pensar que esa colección de realidades, buenas y malas de la propia vida, es lo que lo ha hecho a uno.

Es pensar que esa colección de realidades, buenas y malas de la propia vida, es lo que lo ha hecho a uno.

Una parte integral de ese ser que soy es la serie de buenos momentos por los que he pasado, pero igualmente parte de mi persona es el sufrimiento. La vida propia sería otra sin ese sufrimiento.

No habría habido desarrollo personal. La razón del sufrimiento y el dolor. Es una oportunidad de crecer y de hacer el bien. A nivel de la razón, el sufrir es parte del desarrollo personal. Es una porción de lo que uno es. Y, además, tiene beneficios.

El punto del autor es sencillo y difícil. El sufrir tiene consecuencias positivas. Hay que buscarlas a nivel de la razón.

Sufrir ayuda a comprender a los demás y evita el convertirse en severo juez de las acciones de otros. Sufrir ayuda a madurar, a despertar las cualidades que uno tiene dormidas.

Sufrir nos hace poner a un lado el egoísmo y produce amor hacia los demás. Sufrir con madurez produce el desarrollo de un sentido de entrega hacia otros. La razón del sufrimiento y el dolor.

Parte de la fe

El sufrimiento puede ser visto desde otra perspectiva. El sufrimiento puede ser examinado a nivel de la fe.

Aquí es donde surge esa terrible incongruencia entre un Dios bueno y justo, y un mundo lleno de tragedias, terremotos, guerras, genocidio, plagas y sucesos trágicos. Todo eso malo que acontece tiene una apariencia injustificada.

El mundo puede verse fácilmente como el triunfo de los malvados. Si Dios es bueno, ¿por qué existe tanto sufrimiento que no tiene sentido aparente?

No es éste un tema nuevo. Ha perturbado a la humanidad durante miles de años. Al menos, en la Biblia, desde Abraham. Y tiene su clímax en la vida de Job.

¿Cómo puede Dios permitir que sufra indeciblemente el hombre bueno y justo? La fe en Dios hace aún más difícil el problema y es causa de crisis de fe.

Schifler dice que no tiene la respuesta, pero que sí puede ofrecer el sentido que el creyente puede dar al sufrimiento. La razón del sufrimiento y el dolor, la fe en Dios.

Ese sentido es la fe ciega en Dios, como Job, que discute y argumenta con Dios. Pero que tiene la certeza de que no lo defraudará, de que al final habrá justicia.

Es interpelar a Dios, exigirle respuestas y superar el sufrimiento con la certeza en la justicia final. Pero la fe ciega en Dios no debe producir una reacción pasiva y fatalista.

No hay que quedarse quieto y aceptar con resignación lo que venga. Hay que luchar, actuar. Hay que hacer esfuerzos personales. No se trata de aceptar todo con la idea de que eso es la voluntad de Dios y nada puede ni debe hacerse.

Unir la fe a la razón

El autor añade un elemento. Dios nos dio inteligencia y somos colaboradores suyos en la Creación. El nos exige el uso de la razón y nos pide actuar.

Hombres y mujeres tenemos el deber de ayudar a humanizar al mundo, de luchar en contra del mal. Una actitud desde el alma.

Cristo nos arroja luz sobre esto, aunque no nos da la respuesta a este misterio. Dios no es un espectador del sufrimiento. Él asumió el sufrir, por lo que quienes sufren con amor se hacen partícipes de la redención de Cristo.

Por eso es que el sufrimiento que se acepta con amor, de manera activa, acerca a Dios. Así se entiende que el sufrimiento no es la última página de nuestra vida.

Dios mismo entra por las heridas que nos produce el sufrimiento, para dar fuerza y esperanza. No hay una respuesta al porqué de un Dios bueno y un mundo de sufrimiento.

Dios nos supera con su infinita sabiduría y por eso no sabemos la respuesta. Una manera de entender la razón del sufrimiento y el dolor.

[La columna fue revisada en 2019-07]