Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Batalla a Las Drogas
Selección de ContraPeso.info
1 febrero 1998
Sección: CRIMEN, Sección: AmaYi
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El crimen y la inseguridad son hoy uno de los más grandes problemas. Es una obligación pensar en sus causas y razones, pues está en juego la felicidad de millones. Los Friedman ofrecen un punto de vista ordenado y práctico para una solución realista: perder la batalla de las drogas para ganar la guerra de la inseguridad y el crimen.

El libro consultado para esta carta es el de Friedman, Milton, Szasz, Thomas Stephen (1992). FRIEDMAN & SZASZ ON LIBERTY AND DRUGS : ESSAYS ON THE FREE MARKET AND PROHIBITION. (Arnold S. Trebach and Kevin B. Zeese). Washington, D. C. Drug Policy Foundation Press. 1879189054, chapter V, Crime, Milton Friedman y Rose D. Friedman, pp 35-43 (originalmente publicado en 1984: chapter 7, Tyranny of the Status Quo).

El corazón de las ideas de los Friedman está en una aseveración directa: existe una relación causa-efecto entre el aumento del tamaño del gobierno y la elevación del crimen.

Cuanto más grande es un gobierno, más inseguridad sufrirá la población.

La justificación de la aseveración es simple: los gobiernos han acumulado responsabilidades mayores a las que tienen capacidad de cumplir. Con tantas funciones es natural que descuiden algunas.

Y han descuidado la que es crucial, la seguridad del ciudadano.

Tan sencillo como que la autoridad se ha adjudicado más responsabilidades de aquéllas que puede cumplir bien. Esta es una situación paradójica, pues en los Estados Unidos, que es el país al que los autores se refieren siempre, ahora hay más riqueza que antes. Sería lógico esperar que hubiera mayor seguridad, pero de hecho ha sucedido lo contrario.

Los autores ofrecen cifras para apoyar sus ideas. En el período 1957 a 1980 hay datos ilustrativos. Los crímenes violentos por cada cien mil habitantes se elevaron de 117 a 581 y los crímenes contra la propiedad de 719 a 5,319.

El gasto de policía en ese período subió tres veces descontando inflación y aumento de la población, lo que significa que el aumento de presupuesto no es la solución. Los arrestos también se elevaron, pero no en la proporción del aumento del crimen, de dos millones a diez millones.

Los autores examinan ahora algunas de las varias posibles explicaciones que son comunes al tratar de explicar el crimen.

Una de ellas es el hambre.

La otra es la envidia y el sentido de injusticia que puede producir el espectáculo de contrastes entre los pobres y los ricos.

El hecho es que esas explicaciones no satisfacen.

Los Estados Unidos son ahora más ricos y la distribución de su ingreso es ahora mejor. Habría que esperar una disminución del crimen de acuerdo a las explicaciones anteriores y no lo contrario. Peor aún, hay países que tienen distribuciones de riqueza menos equitativas y tienen menor criminalidad.

También se ha ofrecido otra explicación posible. Es la que dice que los medios muestran estilos de vida que nunca podrán ser alcanzados por medios honestos por la normalidad de la gente.

Esto ocasiona un efecto en criminales en potencia. Los autores dicen que esto puede tener influencia, pero que no explica el fenómeno del crimen.

Hay otras explicaciones mejores que los autores ofrecen y que tienen que ver con el punto de partida señalado antes: hay una relación casual entre el aumento de las funciones del gobierno y la elevación del crimen.

La primera explicación es el cambio de mentalidad que se ha sufrido y que nos ha hecho pensar en responsabilidad social y no en responsabilidad individual.

Por esta mentalidad es que se llega a justificar el crimen, pues se cree que la pobreza que unos sufren tiene su causa en la sociedad, lo que da derecho a tomar de ella lo que uno quiere. La riqueza ya no se ve como el resultado del esfuerzo personal, sino como el resultado de la suerte que hace que unos tengan y otros no.

La segunda explicación es la desintegración familiar. La familia es el conductor de valores de una generación a otra. Al desintegrarse la familia y no existir otro conducto sustituto para comunicar y trasladar esos valores a los hijos, es lógico esperar conductas inmorales en los jóvenes.

Esta explicación ayuda a entender la participación desproporcional de los jóvenes en el crimen.

La tercera explicación es la multiplicación de las leyes y reglamentos gubernamentales que establecen delitos. Es tal su cantidad que impide su conocimiento y, por tanto, su respeto. El gobierno ha emitido una cantidad excesiva de leyes y reglamentos y esto imposibilita el estar enterado y acatar esas disposiciones.

Los autores ahora se preguntan qué debe hacerse para remediar el aumento de la criminalidad. La primera acción lógica es pensar en la reducción de los actos que la ley especifica como delictuosos, especialmente los relacionados con las drogas.

No se han asimilado las lecciones de la Prohibición de Bebidas que tantos daños produjo. Sabemos que la Prohibición tuvo efectos negativos, pues socavó el respeto a la ley, corrompió a las autoridades y creó un clima de moral decadente.

De hecho, estamos ahora cometiendo el mismo error al considerar delito el consumo y la fabricación de drogas.

Para analizar estas cuestiones, deben verse dos planos diferentes. Primero, hay que ver el aspecto ético y luego el aspecto de la eficiencia del combate a las drogas.

En el plano ético, la pregunta que debe contestarse es si existe una justificación para el empleo de la fuerza gubernamental que evite el uso de ciertas sustancias entre adultos mayores de edad. Los autores responden que no existe esa justificación ética.

Pero, dicen reconocer que existe gente de buena fe que estará en desacuerdo con ellos. Por tanto, queda tan solo ver el aspecto de la eficiencia.

El siguiente paso que dan los autores es decir que afortunadamente no hay por qué llegar a acuerdos sobre el aspecto ético, todo porque sencillamente el gobierno no tiene la capacidad de solucionar el problema del consumo de drogas.

Aún si el combate a las drogas fuera justificado éticamente, la realidad es que la autoridad no puede realizarlo con éxito.

De hecho, la guerra al narcotráfico afecta de manera negativa a todos. Si las drogas fueran una mercancía legal, se cree que su consumo podría aumentar, aunque según los autores no se tiene una certeza absoluta al respecto. Peor aún, sabemos lo atractivo que es todo lo prohibido, en especial para los jóvenes.

La legalización de las drogas beneficiaría al adicto en varios sentidos. Ahora las drogas son muy caras y su calidad es incierta, lo que no sucedería al ser permitidas. Además, el adicto ya no tendría que relacionarse con criminales para conseguir esas sustancias y financiar su hábito, corriendo peligro su vida como en la actualidad.

Pero también el resto de la sociedad tendría beneficios. La sociedad sufre los efectos de la prohibición de las drogas, pues entre un tercio y la mitad de los crímenes cometidos se deben a la necesidad de financiar el hábito y a las peleas entre los traficantes.

Al ser legalizadas las drogas, la criminalidad, por tanto, bajaría en una proporción muy grande y la corrupción de las autoridades sería ampliamente reducida.

Desde luego, sabemos que las drogas tienen efectos negativos en las personas. Los trabajadores adictos son menos productivos, más propensos a sufrir accidentes de trabajo y tienen altos niveles de ausentismo. Al menos existe controversia sobre los efectos negativos de las drogas, como en el caso de la marihuana.

El punto de los autores, al respecto, es sencillo. Simplemente no es de interés saber si las drogas tienen o no un efecto negativo en el adicto, pues es su ilegalidad la que produce aún más daños a él y al resto de la sociedad.

La legalización de las drogas podría verse como una derrota, pero lo que hay que ver es otra cosa. Hay que ver las evidencias que nos dan la Prohibición y la Guerra a las Drogas.

Es una experiencia clara, simplemente no existe manera de detener el tráfico de drogas cuando su prohibición genera tal cantidad de dinero. Debemos hacer que la policía deje de pelear batallas perdidas de antemano, para que se dedique a combatir con eficiencia otras formas de inseguridad.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



2 Comentarios en “La Batalla a Las Drogas”
  1. Contrapeso » Legalización de Drogas
  2. Contrapeso » México, Tenemos un Problema




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