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Menos Dueños
Selección de ContraPeso.info
1 marzo 1998
Sección: ECONOMIA, Sección: AmaYi
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Hay escuelas de pensamiento que niegan la legitimidad de la propiedad de los bienes de producción. Hay otros movimientos intelectuales que afirman todo lo contrario. Los defensores de cada manera de pensar se enfrascan en discusiones que usan argumentos y razones que son irreconciliables.

En este tema, Mises ofrece una gran luz para resolver esa discusión, dando una muestra de pensamiento original, lógico y sorprendente por su sencillez. La verdad, en la práctica real, es que los dueños de los medios de producción son menos dueños de lo que se creen, si es que existe división de trabajo.

Sí, aún en las sociedades que respetan totalmente la propiedad privada de los medios de producción, esos medios son en buena parte propiedad efectiva del resto de la sociedad.

El libro consultado para esta carta fue el de Mises, Ludwig von (1981). SOCIALISM. Indianapolis. Liberty Fund. 0913966630, Part I Liberalism and Socialism, Chapter 1, Ownership, pp 27-32. El libro fue publicado originalmente en 1922. Mises (1881-1973) fue doctor en Leyes y Economía de la Universidad de Viena. La Escuela Austríaca de Economía, de la que es un miembro muy destacado, se caracteriza por basar su análisis en la persona.

En un principio, Mises hace algunas precisiones sobre el concepto de propiedad y que le servirán más tarde para exponer su sorprendente idea.

Desde el punto de vista sociológico, la propiedad es el poder de uso sobre bienes económicos.

Desde el punto de vista económico, la propiedad es la posesión de los bienes que son necesarios para alcanzar los objetivos deseados.

Dentro del terreno legal, existe una diferencia entre el tener y el deber tener, pues el propietario legal lo sigue siendo aún después de ser robado y que su propiedad haya pasado a manos del ladrón.

Sin embargo, la ley no distingue entre diferentes tipos de bienes poseídos.

Aunque la ley no establezca esas diferencias entre los tipos de bienes, desde el punto de vista económico existe esa diversidad.

Hay bienes que son de consumo y hay bienes que son de producción. Hay bienes que son durables y hay bienes que son de consumo inmediato.

Los bienes de primer orden son los que se terminan con su primer uso. El significado de su posesión radica en la posibilidad de ser la persona que los consume. El propietario de los bienes de primer orden puede usarlos, consumirlos, darlos a otros, intercambiarlos, destruirlos.

Hay otro tipo de bienes, que son de uso duradero y que tienen la capacidad de servir a varios propietarios sucesivamente, como una casa que al venderse es usada por otro.

Esos bienes, desde el punto de vista económico, tienen dueños, que son las personas que usan los servicios que esos bienes proporcionan.

Pero hay otro tipo de bienes, de naturaleza distinta. Son los bienes de producción y otorgan un disfrute indirecto de ellos. Estos bienes de producción producen bienes de consumo al combinarse con trabajo. Son bienes que sirven para producir otros bienes.

Los elementos anteriores son el punto de partida de Mises. Le sirven para señalar que la propiedad de los bienes de consumo no puede ser dividida. Tampoco puede ser dividida la propiedad de los bienes de consumo duradero.

El uso de esos bienes de consumo, duradero o inmediato, no puede ser dividido. Pero sí puede ser dividida la propiedad de los bienes de producción.

Este es el punto de partida de la conclusión a la que llega Mises. Es una realidad que la propiedad de los bienes de producción sí puede dividirse. Esto se debe a la índole de esos bienes de producción.

Estos bienes de producción que se usan para producir otros bienes, son de tal naturaleza que su posesión sí admite ser dividida de acuerdo a la divisibilidad de los bienes que ellos proveen.

Donde exista división de trabajo, allí a la hora de la verdad, van a existir dos propiedades. En un sentido legal, la propiedad del bien de producción corresponde al dueño de ese bien, que usó ese bien para producir algo.

Pero hay otra propiedad, que no es la del dueño legal, sino la de quien disfruta el bien de producción de manera indirecta, el cliente. Es el cliente quien se beneficia de los efectos que tiene el uso de los bienes de producción.

Mises introduce el elemento de uso de los bienes de consumo producidos por los bienes de producción, que es la variable clave.

Por ejemplo, un agricultor que es autosuficiente hace lo que desea con su tierra. Siembra lo que quiere y lo consume sin atender a nadie más. Pero el agricultor que tiene deseos de vender sus productos, es un propietario de su tierra en un sentido que no es igual a del agricultor de autoconsumo.

Este agricultor que quiere vender lo que produce no decide qué sembrar de la misma manera que lo hace el autosuficiente. La siembra de quien quiere vender lo que produce la deciden esos por los que en realidad trabaja, los consumidores.

Este agricultor que es también productor dirige su producción hacia donde lo quieren y desean los clientes.

Visto de manera global, el proceso de producción consiste en la combinación de medios de producción. Los propietarios de esos bienes de producción dan su propiedad a otros para realizar la producción.

Los dueños del capital, los dueños del trabajo, los dueños de la tierra, los dueños del resto, ponen sus propiedades a disposición del empresario.

El empresario va a dirigir la producción a la fabricación de eso que desean los clientes y consumidores, quienes son en realidad y de hecho los otros dueños de los medios de producción. Y, desde luego, cada aportación recibe el valor de su contribución en el rendimiento.

Por tanto, la propiedad de los medios de producción posee una naturaleza muy diferente a la de los bienes de consumo. Esta realidad ayuda a disipar las discusiones sobre quién debe ser propietario de los medios de producción.

Debemos ver a los consumidores como los verdaderos dueños de los bienes de producción en el sentido natural de la propiedad y contemplar a quienes son sus dueños en el sentido legal como los administradores de esas propiedades de las personas.

Si en una sociedad existe la división del trabajo, por tanto, debe reconocerse que nadie tiene la propiedad exclusiva de los medios de producción, ni de los bienes materiales, ni de la habilidad personal del trabajo. Todas esas propiedades de los bienes de producción en la realidad están dando servicios a quienes compran y venden.

Si en una sociedad no existiera la división del trabajo y cada uno tuviera que producir para sí mismo los satisfactores que necesita, allí no habría diferencia entre los bienes de producción y los de consumo.

Pero en una sociedad en la que sí existe la división del trabajo y las personas combinan sus propiedades para producir lo que otras necesitan, allí hay una gran diferencia entre los bienes de consumo y los bienes de producción.

Los dueños de los medios de producción son, de hecho, menos dueños de lo que creen ellos y muchos más. Donde exista división del trabajo tiene que aceptarse que las propiedades de cada uno están al servicio del resto.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



1 comentario en “Menos Dueños”
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