grandes ideas

El subdesarrollo está en la mente. Una explicación de la prosperidad. Hay culturas y maneras de pensar que son propicias al desarrollo. Pero también las hay que producen pobreza y subdesarrollo.

Introducción

¿Por qué hay diferencias en desarrollo? ¿Qué es lo que hace que exista mayor bienestar en unos países que en otros?

Harrison da una respuesta directa. El menor desarrollo de algunos países es producido por su forma de pensar. Lograr o no la prosperidad depende de la manera de ver y entender el mundo. En otras palabras, el subdesarrollo está en la mente.

El libro consultado para esta carta fue Harrison, Lawrence E, Underdevelopment is a state of mind : the latin american case, Lanham, MD. Center for International Affairs, Harvard University and University Press of America. 0819146854., chapter 1, «What makes development happen?», pp. 1-9, 116.

La variable clave, la mente

La razón de la prosperidad está en la capacidad humana. La causa del bienestar radica en las habilidades de los humanos.

Habilidades para imaginar, inventar, investigar, solucionar, realizar y hacer mil cosas que constituyen el bienestar.

Cierto, hay otras variables que influyen en el logro del bienestar. Está el clima, la geografía, la historia, las leyes. Pero la variable clave es el talento de los hombres.

Por tanto el desarrollo el subdesarrollo está en la mente

La conclusión es, por tanto natural, hay que ayudar a las personas a que hagan realidad su potencial de imaginación y de trabajo. Al menos, según Harrison.

La sociedad que dé facilidades a sus miembros para usar sus habilidades va a progresar más que las que no lo hagan.

La suma de las millones de pequeñas y grandes realizaciones personales es el bienestar de todos.

La solución, por tanto, es liberar el talento de cada una de las personas, dejar que los individuos usen el talento que ellos poseen.

La liberación del talento

¿Cómo liberar ese potencial de habilidades que tiene toda sociedad?

Harrison habla de varias maneras de hacerlo. Por ejemplo, ser una sociedad en la que las personas esperan tratos justos de los demás, pues quien no espera justicia no encuentra razón para usar su talento.

También menciona la existencia de un sistema de salud, pues las enfermedades y muertes impiden el uso de los talentos personales.

Es importante también un sistema educativo accesible y efectivo. Pero debe darse una educación que cultive en los alumnos cualidades de curiosidad y capacidad de resolver problemas.

Una educación que acepte disentir y discutir lo establecido. Si se quiere lograr el desarrollo también debe vivirse en un ambiente que invite a descubrir los talentos y las habilidades propias para usarlos en los puestos correctos.

Más otras maneras de mostrar que el subdesarrollo está en la mente.

Muy importante es un sistema social que recompense el mérito y el esfuerzo personal y que castigue las influencias y el nepotismo.

La sociedad que progresa es una en la que existe estabilidad, donde no hay grandes e inesperados vaivenes. De lo contrario no será posible planear de largo plazo. El progreso no puede alcanzarse donde las personas padecen desconfianza y pueden solo vivir pensando al día.

Estados mentales, visiones del mundo

Harrison habla, además, de estados mentales en las personas. Los ciudadanos tienen que poseer alguna visión. Una forma de ver el mundo que facilite la liberación de sus habilidades.

Lo que le llevará a proponer que el subdesarrollo es un estado mental.

Por ejemplo, deben tener una visión orientada al futuro y entender que sí es posible cambiar y mejorar la vida.

No puede haber progreso donde las personas viven de las glorias del pasado, ni donde todo se enfoca a resolver los problemas del presente.

Las personas deben tener una visión del mundo sustentado en lo racional. El mundo puede ser entendido con la razón que crea ciencias y tecnologías en las que se puede confiar.

También, genera progreso la visión de un mundo de igualdad y mejora personal.

No puede haber progreso donde se cree en un destino incomprensible fuera del control personal, ni dentro de sistemas autoritarios, que crean estratos sociales de los que no hay salida.

El subdesarrollo está en la mente

Es fácil ver el problema del desarrollo en la concepción de Harrison. Cada persona colabora, aunque sea un poco al bienestar y cuanto más se le deje colaborar, más desarrollo habrá.

Esa liberación de los talentos de todos es posible y la llave para dejarlos libres está en la mente, en la forma de pensar, en la cultura de las naciones.

Harrison continúa con sus ideas mencionando que la ausencia de confianza de las personas en un freno al desarrollo. Sigue demostrando que el subdesarrollo está en la mente.

Mentes hostiles y personalistas

La sociedad que no tiene un gobierno estable y efectivo produce temores en los ciudadanos.

Los ciudadanos que sufren un gobierno inestable, lo quieran o no, se tornan suspicaces y escépticos, celosos y hostiles, egoístas y personalistas.

Disposición a acordar

Además, las sociedades donde no existe el concepto de ceder y llegar a acuerdos progresan menos.

Allí no hay posibilidades de llegar consensos de beneficio para todos. La terquedad de las posiciones personales causa provocaciones, odios y confrontaciones.

Capital moral

Tiene menos probabilidades de bienestar la sociedad en la que existe una brecha entre la moral y la conducta.

Allí los ciudadanos desconfían unos de otros, no hay identificación personal y los actos no están sujetos a normas esperadas de ética.

El bienestar es ajeno a las sociedades en las que sus miembros esperan tratos injustos de la autoridad y de los demás, pues esto mina la cooperación.

Aceptación de crítica

Tampoco hay progreso donde no se acepta la crítica, porque es la disidencia la causa de la pluralidad y la creatividad. Esos lugares en los que no existe una relación entre trabajo y bienestar personal, tampoco progresarán.

La cultura del subdesarrollo

¿Qué tipo de cultura existe en esos lugares donde no hay progreso ni bienestar?

Según Harrison, entre esos países retrasados hay comunes denominadores. Las naciones que no han progresado tienen rasgos similares entre sí. Allí el subdesarrollo es un estado mental.

Rasgos de que el subdesarrollo está en la mente

En esos países los habitantes desconfían unos de otros. Allí el egoísmo es masivo y sus ciudadanos no tienen consideraciones por el resto.

Dan, en esos lugares, una importancia desmesurada a la dignidad personal, hay mucha conciencia de la posición personal y se le da más atención al ser que al hacer.

Son culturas machistas, que además desdeñan el trabajo manual. Hay apatía generalizada y las personas no respetan sus compromisos. Se cree en la influencia, en el engaño y en la trampa como secretos del éxito.

En esos países la corrupción es generalizada, está formalizada y se acepta como algo normal. Impera allí la violación continua de la ley y de la moral por medio del soborno y del aprovechamiento indebido de puestos públicos y privados.

Harrison menciona explícitamente la indebida lealtad de la gran familia y de los padrinos, por encima de la moral y la ley. No hay allí cultura cívica y las empresas son paternalistas y autocráticas con sus empleados.

Es una cultura también de fatalismos, en la que cree que fuerzas ajenas al control de la persona dictan su vida sin que nada pueda hacerse en contra de esos caprichos del destino.

En resumen

Harrison ofrece un punto de vista que coloca la llave del desarrollo en las maneras de pensar, en las formas de entender el mundo. Hay formas y maneras que producen desarrollo, pero hay otras que producen pobreza y retraso.

Es la cultura que libera el talento de las personas y les permite usar sus habilidades la causa del bienestar. Y todo porque el bienestar es la suma de las realizaciones personales. Sí, el subdesarrollo está en la mente.

Y una cosa más…

Un punto de vista complementario a este es el propuesto en Pobreza: una definición causal.

[La columna fue revisada en 2019-07]