Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Dogmas y Herejías
Selección de ContraPeso.info
1 octubre 2000
Sección: ECOLOGIA, Sección: AmaYi
Catalogado en:


Si volteamos la cara hacia los dogmas del pasado, sin duda veremos con buena dosis de sorna esas absurdas creencias de antes. Desde una posición de soberbia moderna veremos los dogmas del universo heliocéntrico, las confesiones de las brujas y otros más, como si en nuestros días fuésemos invulnerables a dogmas que ocasionarán esa misma reacción burlona en generaciones futuras.

No somos inmunes a los dogmas y algunos dogmas de hoy tienen que ver con la Ecología. Es un buen ejercicio mental el investigar nuestros dogmas. Más nos vale investigar y conocer estas cuestiones, pues nuestros hijos pueden estar recibiendo una enseñanza ecológica que es falsa, o que presenta los datos muy subjetivamente.

Esta es la tesis del libro consultado, Sanera, Michael, Shaw, Jane S (1996). FACTS, NOT FEAR : A PARENT’S GUIDE TO TEACHING CHILDREN ABOUT THE ENVIRONMENT. Washington, DC Lanham, MD. Regnery Pub Distributed to the trade by National Book Network. 089526448X, chapter 18, A Garbage Crisis? pp. 209-219.

Debe reconocerse, desde la entrada, que la obra seleccionada pone consistentemente en tela de juicio muchas de las enseñanzas que reciben sobre cuestiones ecológicas alumnos en los Estados Unidos.

Es un libro claramente en contra de exageraciones y afirmaciones sin fundamento, lo que lo hace sujeto a controversia dada la tendencia ecológica de la sociedad actual. Precisamente por esto, se trata de una inigualable oportunidad de revisar creencias poniendo sobre la mesa opiniones contrarias.

Igual que en otros capítulos, los autores al principio del capítulo analizado exponen algunas de las cosas que a los alumnos se les enseñan en las escuelas.

Este capítulo se centra en la cuestión de una crisis de la basura. Los niños aprenden que existe esa crisis, que los estilos de vida de Estados Unidos producen más basura que otros, que hay grandes desperdicios y que no hay lugares suficientes para disponer de la basura.

Por ejemplo, uno de los textos usados en las escuelas americanas dice que el número de basureros ha disminuido de 10,000 a 6,500 y que muchos de estos basureros están a punto de cerrar.

Esos alumnos aprenden que son preferibles los artículos que se degradan biológicamente, pues los materiales orgánicos se descomponen con el tiempo y por la acción de bacterias.

En las escuelas se enseña que productos modernos, como el plástico, no se descomponen y permanecen intactos en el medio ambiente por largo tiempo.

Los autores contraponen su posición y afirman que no existe tal crisis de basura y que el plástico no es el terrible enemigo que nos hacen ver. Su forma de ataque a ese dogma de la crisis de basura es ir paso a paso.

Primero, hay que reconocer que todas las sociedades producen basura y que las sociedades modernas producen más basura que las antiguas.

Visto de otra manera, la generación de desperdicios es una consecuencia inevitable de vivir, lo que lleva a un enfoque diferente y más constructivo.

Si no hay manera de evitar la generación de basura, lo mejor que podemos hacer es pensar cómo administrar y manejar ese desperdicio con daños mínimos a las personas y al medio ambiente.

Siendo analíticos, puede verse que hay formas de manejar la basura sólida tratando de minimizar sus impactos.

Podemos reducir el monto del desperdicio, podemos reciclarlo o lograr su descomposición, podemos incinerarlo, podemos enterrarlo en rellenos sanitarios. Los rellenos son lugares en los que la basura es colocada, dentro de hoyos y luego cubierta con tierra.

Los rellenos más modernos son hoyos que están recubiertos con plástico para evitar que los químicos de la basura lleguen a las aguas subterráneas; en ellos se ventila el gas metano, los fluidos son capturados y purificados y la basura es cubierta a diario con tierra.

La aportación del libro, hasta aquí al menos, es aceptable: demos un enfoque racional al manejo de la basura y, por extensión, al resto de las cuestiones ecológicas.

Los autores mencionan los resultados de un estudio sobre los rellenos sanitarios, lo que ayuda mejor a la comprensión de este sistema de manejo de basura.

El empaque de la comida rápida es menos del 1% de la basura en volumen y en peso; el styrofoam representa igualmente menos del 1% de la basura; los pañales desechables son el 1.4% del volumen; todos los desperdicios de plástico representan menos del 16% y ese porcentaje no se ha elevado en 20 años.

El papel ocupa más del 40% del espacio del basurero y los periódicos el 13% en promedio; de hecho han sido encontrados periódicos en estado legible que datan de 1952.

Estos hallazgos ponen en perspectiva algunos de los reclamos ecologistas. La verdad es que ni los empaques de la comida rápida tan criticados por los ecologistas, ni los pañales desechables, ni el plástico merecen la posición tan destacada que han recibido como problemas ecológicos.

Igualmente, se pone en tela de juicio la supuesta descomposición del papel que ha sido preferido por encima de las bolsas de plástico en los supermercados.

También esta aportación es aceptable: antes de dar algo como un hecho, obtengamos información. Si los pañales desechables no son una parte importante de la basura, pongamos atención en otros desperdicios de mayor impacto.

En cuanto a los problemas de espacio para rellenos sanitarios, los autores citan un estudio que señala que toda la basura de los Estados Unidos de todo el tercer milenio podría tener cupo en un basurero de cuarenta millas cuadradas con ciento veinte pies de profundidad; esto está muy alejado de las proyecciones ecologistas que dan información alarmante.

No hay un problema de espacio en el sentido físico, lo que sí existe es un problema de selección y asignación de lugares, algo muy diferente; las personas no desean que cerca de sus hogares existan basureros.

Sin embargo, esto puede ser manejado con, por ejemplo, reducciones de impuestos a propiedades cercanas a basureros.

Dicen también que ni el papel ni el plástico son propensos a degradarse o descomponerse dentro de un relleno sanitario. Y de hecho lo inerte del plástico tiene una ventaja pues no genera líquidos que pasen a la tierra y la contaminen.

Por otro lado, seguramente, un ecologista prefiere el uso de vasos de papel al uso de vasos de plásticos. Los autores citan un estudio que comparó la fabricación de vasos de poliestireno con vasos de papel y encontró que la producción de vasos de papel requiere más químicos, más vapor, más electricidad, más agua de enfriamiento y más contaminación aérea y de agua.

Otro estudio encontró que las bolsas de plástico pueden ser producidas ahorrando entre 20 y 40% de energía, con menos contaminación de aire y agua.

Las cosas no son exactamente como se ven en la superficie y lo que el libro hace es invitarnos a profundizar en la información. Es posible que cierto material sea menos dañino al medio ambiente, pero producirlo produce más contaminación neta que el material al que se quiere reemplazar.

Uno de los puntos enseñados a los alumnos es el de que se tienen hábitos y costumbres que crean más desperdicio. Se reporta que los americanos producen entre cuatro y cinco libras de basura al día por habitante, lo que incluye todo tipo de desperdicio sólido.

En un libro usado en escuelas se muestra al hogar típico de Nueva York produciendo 1,450 libras de basura al año, mientras que una casa en Roma produce 550 y en Calcuta 410. Estos estimados varían entre 2.9 y 9 libras al día por persona para EUA.

Sin embargo, otro estudio se encontró que los hogares americanos producen un tercio menos basura que los hogares mexicanos.

La razón es lógica: los empaques modernos reducen la basura, con las verduras empaquetadas muy poco se desperdicia; en contraste, la familia mexicana compra las verduras al natural, de manera que a ellas hay que quitarles rabos, hojas, cáscaras y eso se va a la basura.

Esos desperdicios que se tiran en México son desperdiciados, pues podrían ser usados en la producción de alimentos animales y otros productos.

Esta es una invitación al sentido común: las cosas no necesariamente son lo que parecen. ¿Había alguien visto que el consumo de comida empacada produce menos basura y permite un mejor aprovechamiento de los recursos?

No hay, pues un problema de espacio para basureros, pero en algunos lugares sí hay escasez de espacio. Además el plástico no es tan malo, pues no produce químicos que puedan pasar a la tierra. No se degrada pero tampoco otras cosas se degradan en el relleno pues no tienen el oxígeno y el agua que puedan lograr eso.

Los experimentos que muestran a los alumnos cómo se descomponen basuras como restos de alimentos y otros no, son erróneos. Muy pocas cosas de hecho se descomponen dentro de un basurero, porque allí no hay oxígeno, ni humedad, ni microbios.

Entre los adelantos modernos, las bolsas de plástico son en 1989 70% más delgadas que las de 1976. En los años sesenta  se usaba acero para hacer latas de bebidas, luego se cambió a aluminio al final de esa década y desde los setenta se ha ido gradualmente reduciendo el monto de aluminio para hacer cada lata; de 164 libras de metal usadas para cada mil latas se ha reducido a 35 libras para las mismas mil latas en la actualidad.

Al final lo que la obra intenta es sencillo, convencernos de no creer a ciegas lo que se cuenta y dice en la Ecología.

Más éxito tendremos en el cuidado del medio ambiente si tenemos una actitud analítica y consideramos datos objetivos y reales.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.



1 comentario en “Dogmas y Herejías”
  1. Carlos Leiro Dijo:

    … A mayor crecimiento, se supone que mayor consumo, a mayor consumo mayor producción de basura. Bien conoce usted algo acerca de los crecimientos exponenciales. Por ejemplo algo que crece al 7% en una década dobla lo que produce, eso se llama tiempo para doblarse. Con crecimiento continuo al 7% , si usted produjo 10 unidades en los primeros 10 años, al fin de otros 10 años habrá producido 20, al fin de otros 10 años habrá doblado y producido 40, continua creciendo al 7% otros diez años y vuelve a doblar, ya produce 80, otros diez años y producirá 160, y otros diez años y producirá 320, otros diez años y usted habrá producido 640, otros diez años 1280. Fíjese 80 años y usted subió de 10 a 1280 unidades.
    Problema real que nos presenta el crecimiento exponencial, en un mundo con recursos finitos.
    NOTA DEL EDITOR: no necesariamente hay una relación 1:1 entre crecimiento y basura. Y, tampoco, hay un crecimiento inevitable exponencial. La existencia de recursos finitos es la escasez misma, inevitable y sujeta a cada vez mejor productividad.





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