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Conquistas Laborales
Selección de ContraPeso.info
1 febrero 2001
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: AmaYi
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La expresión ha pasado a ser parte del vocabulario diario. Hablamos con frecuencia de conquistas laborales y quizá hasta bromas hacemos sobre ellas. Nos hemos acostumbrado a eso que llamamos logros sindicales y les damos connotaciones de beneficios sociales. ¿Lo son?

El análisis de Mises da los elementos de una respuesta lógica y razonable, apegada a la realidad diaria de los negocios. Eso que superficialmente se ve como bueno, por creer que es un logro social, en la realidad es lo contrario, además de limitar la libertad del trabajador.

Para esta carta, fue consultado el libro de Mises, Ludwig von, Rothbard, Murray Newton (1980). PLANNING FOR FREEDOM. South Holland, Ill. Libertarian Press. 0910884137, Chapter VII, Economic aspects of the pension problem, pp. 83-93, publicado originalmente en 1952.

Mises (1881-1973) fue doctor en Leyes y Economía de la Universidad de Viena. Es uno de los máximos representantes de la Escuela Austríaca de Economía, la que coloca todo su análisis en la persona.

El primer punto del autor es señalar la realidad percibida por la mayoría de las personas. Esa realidad es entender las ocasiones en las que los sindicatos presionan a las empresas para realizar mayores gastos en beneficio de los trabajadores, como conquistas laborales.

Se les percibe como ganancias sociales.

Se les entiende como concesiones que reciben los trabajadores.

Se les concibe como logros que los trabajadores no hubieran recibido de no existir alguna ley, algún contrato, o alguna revisión.

En pocas palabras, se tiene la idea de que los logros laborales son gratuitos, que carecen de costo.

Ésa es la visión que coloca a las conquistas laborales como algo obtenido por encima del sueldo, que no representa un costo. La verdad es, desde luego, otra.

Los logros laborales sí tienen un costo, no son gratuitos. La verdad es que las empresas, con los pies en la tierra, consideran el costo total de los servicios que presta un trabajador. Ese costo total del trabajador incluye las conquistas laborales y todas las prestaciones que recibe.

Al tomar decisiones sobre contrataciones y despidos las empresas se plantean preguntas. ¿Qué tanto aumenta la producción con el nuevo empleado? ¿Será al menos recuperado el costo del empleado en la venta del producto adicional producido?

Si la respuesta es negativa, el nuevo empleado producirá una pérdida y como ningún negocio puede perder por sistema, el empleado no será contratado y si ya trabaja, entonces será despedido.

Ese costo del empleado es el costo total de su trabajo, lo que incluye a esas prestaciones logradas en adición al sueldo. El punto es tener una consideración integral del costo de cada trabajador y entender que ese costo no está formado sólo por su sueldo nominal.

La base real y clara del cálculo del costo del empleado no es el salario base, ni lo que el empleado lleva a su casa cada semana o quincena. La realidad es que la base del cálculo es el costo verdadero y total de todos los gastos que el empleado causa.

Por tanto, es un error ver como costo único del trabajador al sueldo que él gana. Hay mucho más incluido en ese costo integral.

Desde luego el costo total del trabajador incluye al salario base, pero a ese costo es necesario agregarle los impuestos sobre nóminas, la seguridad social, las vacaciones pagadas, los aguinaldos, las pensiones, los seguros y todos los logros laborales.

Obviamente, el hacer este cálculo tiene un impacto en el trabajador.

Entonces, Mises obtiene la conclusión lógica. Las consecuencias de esa manera correcta de calcular los verdaderos costos del trabajo las sufre la empresa al tomar decisiones de contratación y despidos.

Pero, no es la empresa la única que se ve afectada por esto, también el trabajador se ve afectado por este cálculo. El trabajador sufre las consecuencias de esa manera de calcular los costos reales de su puesto.

Para todo propósito práctico, obviamente, una conquista laboral tiene el mismo efecto que un aumento de sueldo. No habría ninguna diferencia entre dar un aumento de sueldo y una prestación cualquiera si ambos tienen el mismo costo.

Por tanto, las conquistas laborales no son concesiones gratuitas. Esas conquistas laborales tienen las mismas secuelas que un puro incremento del ingreso del trabajador.

El siguiente punto de Mises es hacer algunas precisiones sobre un mercado libre de trabajo. En ese mercado sin regulaciones laborales, los sueldos se elevan hasta el punto en el que los empleadores están dispuestos a pagar encontrando los trabajadores que ellos necesitan.

Y, desde luego, todos los trabajadores que están en disposición de emplearse con ese ingreso encuentran trabajo.

Por consiguiente, en ese mercado libre se da una tendencia al pleno empleo y los desempleados es un grupo revolvente, es decir, personas en espera de encontrar el empleo con el ingreso que ellas desean.

Esa tendencia al pleno empleo y ese desempleo momentáneo no se dan cuando el mercado laboral está regulado. Es decir, al existir regulaciones salariales y obtenerse conquistas laborales, el desempleo se torna crónico y permanente.

Esa alteración del precio del trabajo es la causa del desempleo sistemático.

Según Mises, los sindicatos y los gobiernos saben de esos efectos y tienen precaución al tratar las cuestiones referentes a las conquistas laborales. Temen que al elevarse demasiado los salarios se produzca mayor desempleo.

Temen sacar del mercado, por precio, a demasiadas personas. Reconocen de alguna manera que si el precio del trabajo se eleva demasiado, la demanda de ese trabajo se va a reducir, con lo que se creará desempleo.

El punto es llegar al costo total del trabajo y ése es el precio integral del trabajo, sueldo base más todas las prestaciones y conquistas laborales. Lo que verdaderamente importa es el costo total.

Y esto tiene un efecto, lo que se logre en prestaciones de cualquier tipo reduce lo que se podría dar en aumentos directos en el sueldo base del trabajador.

De allí se deduce una consecuencia inevitable que afecta al trabajador. Por ejemplo, supóngase que un sindicato obtiene la conquista laboral de un aumento en el fondo de pensiones.

En realidad ese logro no es gratuito, pues aumenta el costo del trabajo y eso significa que esos trabajadores podrían estar ganando más sueldo base. Lo que sucede es que ese aumento que recibieron se destinó a otro objetivo.

Por tanto, las conquistas laborales que se ven en la superficie de tanto beneficio social, en la realidad son otra cosa. No sólo pueden producir desempleo, sino que también son alteraciones de la libertad del trabajador y del empleado.

Las conquistas laborales restringen la libertad del trabajador.

Puede sorprender al principio, pero es una realidad difícilmente rebatible. En lugar de que el trabajador decida hacer lo que él quiere con el costo total de su trabajo, alguien lo sustituye tomando otra decisión. Si se tratara de un aumento en las cuotas de atención médica, por ejemplo, el trabajador quizá hubiera preferido usar ese dinero para otras cuestiones.

La clave principal de Mises es corregir una visión equivocada.

Las conquistas laborales no son regalos de la empresa. Las conquistas laborales son en verdad aumentos de sueldo que han sido disfrazados. Más aún, las conquistas laborales obligan al trabajador a usar su sueldo de cierta manera que no necesariamente es la que él hubiera querido.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.


2 Comentarios en “Conquistas Laborales”
  1. ¿Contra quién es la huelga? | Contrapeso
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