Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Adivinar el Futuro
Eduardo García Gaspar
3 junio 2002
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Tratar de pronosticar el futuro, me recuerda el hecho real de una convención de brujos, magos y adivinadores, celebrada anualmente en Europa.

Después de su convención en Londres, un reportero preguntó a una de las adivinadora en dónde sería su siguiente reunión. Ella contestó “Lo ignoro”.

Si algo nos fascina a los humanos es eso, lo de adivinar el futuro. Y hay varios métodos. Unos son los basados en artefactos como la baraja, los pozos de café, las entrañas de animales, la palma de la mano y otras curiosidades.

Otros son usados por las instituciones, como gobiernos y empresas, cuya esencia es la de tomar el pasado y proyectar la tendencia de ese pasado al futuro. Todos esos sistemas fallan totalmente.

El poder predictivo de los intestinos de un carnero es muy limitado.

Y la trayectoria del pasado proyectada al futuro presupone la no existencia de cambios que rompen esa tendencia estable. Basados en esa tendencia del pasado, lo único racionalmente predecible en transporte terrestre habría sido añadir velocidad a los carruajes colocando más caballos más fuertes.

Debemos enfrentarnos a la realidad, el futuro es imposible de prever.

Sencillamente no podemos conocer con certeza lo que sucederá en el porvenir. Y la razón de esto es que no sabemos si sucederán ciertos sucesos capaces de cambiar todo, como la actuación de un terrorista que con un acto individual desate una guerra, o como la enfermedad de un gobernante que impida seguir con sus acciones de expansión territorial.

Pero… y este es un pero del tamaño de la galaxia… sí podemos saber lo que sucederá dadas ciertas circunstancias y acciones.

No sabemos, por ejemplo, cuándo moriremos cada uno de nosotros, pero definitivamente sí sabemos que si hacemos algo vamos a morir inevitablemente. Por ejemplo, si estamos en un edificio de treinta pisos y nos tiramos por la ventana, nuestra muerte es segura. Eso lo sabemos.

Lo que no sabemos es si vamos a tirarnos por la ventana. Esta distinción es absoluta, por tonta que parezca al principio. Tiene, además, mucha utilidad en la práctica para conocer el futuro.

Por ejemplo, sabemos que los gobiernos no pueden tener déficits de gasto por tiempos indefinidos pues llega necesariamente un punto de quiebre en el que se secan las fuentes de dinero para cubrir los faltantes y en ese momento viene una crisis de disponibilidad de dinero que desata una crisis.

Sabemos de sobra que eso sucederá, lo que no sabemos es si un gobierno en particular adoptará tontamente medidas deficitarias crónicas.

Sabemos, igualmente, que en México se necesitan medidas de reformas legales de fondo, como la laboral, la eléctrica, la de legalización de propiedades y otras. Si ellas no se realizan, sabemos que sin remedio el combate a la pobreza no será exitoso.

Eso es lo que sabemos, pero lo que desconocemos es si esas reformas se llevarán a cabo.

En un terreno más pedestre, sabemos que si alguna noche abusamos de la comida y de la bebida, con una gran desvelada, al día siguiente tendremos consecuencias, en concreto una respetable cruda, cuya gravedad depende de lo ingerido y de la edad del sujeto.

No tenemos duda al respecto, pero lo que no sabemos es si esa noche cometeremos esos excesos. Quizá me haya logrado explicar con éxito. El futuro es posible de analizar, no de prever.

Lo podemos analizar cuando vemos las consecuencias de nuestras acciones. Hay actos cuyas consecuencias conocemos con muy pocas dudas, lo que no sabemos es si esos actos sucederán o no.

Otro ejemplo, sabemos que las empresas que desvían su atención del cuidado de sus recursos corren riesgos muy grandes en su supervivencia y, si encontramos una empresa que así funciona, podremos predecir que si todo sigue igual ella sufrirá problemas serios de disponibilidad de recursos.

Y está distinción es vital para países como el nuestro. Sabemos que si nuestros políticos no llegan a acuerdos prácticos nuestro progreso será muy pequeño o nulo. Sabemos que si los consensos llegan en soluciones prácticas, el progreso será posible… si todo lo demás permanece constante.

Esto no es más que una corroboración de algo muy conocido: nosotros somos responsables de las consecuencias de nuestros actos.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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