Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Analfabetas Económicos
Eduardo García Gaspar
1 noviembre 2002
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Cuando usted hace un examen de admisión a una universidad, lo menos que se espera de usted es que sepa leer y escribir, más otras cosillas como ésas que son indispensables para aprovechar el tiempo invertido en clases y no detener el aprendizaje de los demás.

Eso que es tan obvio en una universidad, no es sin embargo aplicado a otros asuntos.

Por ejemplo, usted puede ser diputado o senador sin necesidad de demostrar que sabe legislar, ni probar que tiene nociones básicas de economía.

La diferencia es que un estudiante que sabe poco no lastima grandemente al resto de los alumnos, pero un gobernante que no tiene conocimientos mínimos puede pasar a lastimar a millones.

Dos ejemplos de esto. Uno, es la iniciativa de un miembro del PAN que pretendía hacer ilegal la capitalización de intereses en las deudas, una medida demagógica, de alta visibilidad populista y, por eso, verdaderamente tonta. Vaya, el tipo este no sabe de lo que está hablando.

Quitar la posibilidad de capitalizar los intereses de deuda tendría como efecto neto imponer restricciones crediticias a personas y empresas, quienes trabajarían bajo condiciones de desventaja frente a otros países y, además, haría lógica la posibilidad de que los intereses de los ahorradores no se capitalizaran tampoco.

Digo, una joya intelectual de consideración.

El otro ejemplo, repite, como otro de esos que vuelven y vuelven mostrando la escasa habilidad neuronal de varios de nuestros gobernantes, en este caso del PRD.

La creación y mantenimiento de un impuesto al consumo de productos de lujo sale de nuevo a la superficie demostrando neuronas de teflón. Vayamos paso a paso viendo esta perla deslumbrante de la mente escasamente educada.

Para poner un impuesto al lujo, primero hay que definir con claridad qué es el lujo.

No hay posibilidad de hacerlo, pues el lujo es un concepto relativo. La única posibilidad de establecer lo que es el lujo es hacer una lista que necesariamente es incompleta y mala. Quizá usted caiga en contradicciones, como la de considerar lujo al salmón ahumado, pero no a otros pescados más caros.

Pero supongamos que usted ya resolvió el problema y cree que todo lo que tiene que hacer es sentarse a esperar que lleguen los impuestos cobrados a esos que más tienen.

Pues quédese sentado porque le va a llegar menos de lo que espera, como ya sucedió este año, en el que se recolectó por concepto de ese impuesto menos del 20 por ciento de lo planeado.

Los que compran esos artículos van a comprar menos de ellos, quizá los compren en otros lugares y los vendedores van a encontrar maneras de evitar el impuesto. La gente no es tonta y va a comprar menos de lo que ha subido de precio (esto se ve en el primer año de universidad y en el primer día de tener un negocio). Ahora, vayamos al otro lado de la moneda.

Quien propone ese impuesto al lujo piensa que se oye muy bien eso de que “paguen más quienes tienen más”.

Quizá suene bien y gane votos, pero no es más que una tontería. La gente con más ingresos, ya le dije, comprará menos, lo hará en otro lado y encontrará maneras de evitar el impuesto. Pero hay otro tipo de personas, todas esas que se encargan de la producción y distribución del producto de lujo.

Son los trabajadores de todos tipos, los mecánicos, los vendedores, sus familias, y muchos de ellos son personas que no son esos que “más tienen”.

Dicho de otra manera, ponga usted un impuesto de lujo, que al rico no le va a afectar mucho, pero sí al de menos recursos que trabaja haciendo eso que un populista considera un lujo.

Esta idea no es nueva, lleva varios siglos escrita en varios libros y ha sido comprobada una y otra vez en diversas partes del mundo.

Lo interesante de ver que aún así este tipo de medidas de analfabetismo económico se siguen presentando es el concluir que una buena parte de los gobernantes de nuestro país, simplemente no son personas instruidas y que no merecen estar en el sitio al que por alguna macabra circunstancia han sido llevadas.

Por sí solas, esas personas no causarían daños, pero sí lo pueden hacer cuando tienen poder y cuando una parte de los ciudadanos cree que es cierto lo que dicen.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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