Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Brillan en la Oscuridad
Eduardo García Gaspar
14 agosto 2002
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Si la idiotez brillara y la falta de sentido común diera luz, un artículo de un periódico del DF de no hace mucho podría iluminar el país entero un par de semanas.

Déjeme compartir con usted esas gemas de falta de inteligencia.

Para hacer breve la historia que cuenta el reportaje, dice hace tiempo había muchos programas de noticias y en general de opinión en la radio.

Esta radio hablada está ahora en crisis y han desaparecido muchos de esos programas hablados que antes proliferaron en zonas urbanas. Eso dicen ellos demuestra la existencia de “la censura del mercado”.

Se queja el reportaje de que esos programas han desaparecido por falta de apoyo publicitario, lo que es causado por reducciones en la cantidad de personas que los escuchan. Y así es que llegan a decir que existe esa censura de mercado… lo que es toda una perla de simpleza intelectual.

Digo, si usted anuncia a su empresa, ¿lo va a hacer en programas que pocos o nadie escucha? Si un programa es poco o nada popular eso significa que no satisface a la gente y que no tiene mucho caso mantenerlo.

Exactamente igual que tener una fábrica de radios de bulbos en esta época que ya de nada sirven y cuya desaparición nada tiene que ver con censura.

La censura es la acción intencional de una persona o institución identificada y que obstaculiza la difusión de información para su conveniencia. Que las personas dejen de oír un programa no significa obstaculizar un programa, que tiene toda la libertad de seguir transmitiéndose si sus productores lo quieren.

Además, no es posible determinar qué personas exactas son las culpables de que el programa haya dejado de pasar al aire. ¿Puede alguien ir a la casa de usted y acusarlo de no escuchar tal programa declarándolo culpable de censura en los medios?

No hay posibilidad de encontrar culpables, como no hay posibilidad de acusar a nadie por el fracaso de una marca de jabón que no encontró recepción favorable entre los consumidores.

Ni modo, así es la vida. Si usted tiene un programa que nadie escucha puede pagarlo usted mismo para que siga o retirarlo, pero no se vale hacerse el tonto y culpar a los demás de su propio fracaso inventado un concepto tan falso como el de censura del mercado.

La cosa es aún peor, pues en el artículo se menciona literalmente “la posibilidad de aplicar un subsidio gubernamental al periodismo social que se hace en” los medios de comunicación.

Traducido al español, eso significa que parte del dinero que usted paga en impuestos va a ir a programas que usted nunca oirá en ciudades en las que usted no va a vivir. Le digo, el artículo no tiene desperdicio.

En pocas palabras lo que el reportaje dice es que antes había un montón de programas hablados de radio, especialmente en las grandes ciudades, que tuvieron mucho éxito y que ahora están en crisis, incluso desapareciendo.

Esos vaivenes, aceptémoslo, son parte de la vida que es una sucesión de cambios a los que nos acomodamos. Culpar a otros de la incapacidad propia de acomodarse a esos cambios es síntoma de falta de madurez.

Inventar que el culpable de eso es la censura del mercado es signo de estupidez. Un mercado no puede censurar porque es un proceso de suma de acciones de millones de personas que a diario toman decisiones buscando su bienestar.

Si dejaron de escuchar un programa, la culpa es de los productores del programa que ya no satisfacen los gustos y necesidades. Ninguna de esas personas obstaculizó al programa, simplemente lo dejaron de escuchar.

México, igual que el resto del mundo en toda la historia, puede ser víctima de ideas malas y beneficiario de ideas buenas. Las ideas de superioridad racial, las de la dictadura del proletariado, por ejemplo, produjeron males extremos.

Las ideas democráticas y de libertad individual, han producido grandes beneficios. Esta idea de la censura del mercado es tan mala y tonta que tiene escasa posibilidad de trascender, pero es un buen ejemplo de la falta de conocimiento del mercado y su naturaleza.

Y para cerrar, le digo que ese reportaje apareció en un periódico especializado en finanzas, que a diario reporta los resultados de todos los mercados de valores del mundo. Quizá nos acusen a usted y a mí de censura de las acciones de empresas que usted no ha comprado. Vaya tontería.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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