Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cambio de Horario
Eduardo García Gaspar
15 febrero 2002
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Muy acostumbrados al síndrome de aquí no pasa nada, los mexicanos vemos que en realidad sí pasan cosas y no estamos aislados de lo que sucede fuera del país, ni obviamente dentro.

Somos herederos de las declaraciones gubernamentales que nos hicieron crear la noción del no-pasa-nada. No es muy difícil demostrar la falsedad de esa idea.

El mundo cada vez más pequeño e interdependiente en el que viviremos casi seguramente, tiene varias consecuencias.

Una de ellas, de las menos importantes, es la del cambio de horarios en verano y en invierno. Y a pesar de esa escasa relevancia del asunto en varias partes del país surgen protestas en contra de la medida.

Esas protestas son un buen motivo para expresar una segunda opinión usando argumentos lógicos. La cuestión está así.

Como dije, en diversas partes del país se han levantado quejas ante el cambio de horario, dos veces al año.

Ese cambio de horario uniforma a México con los husos horarios del EEUU y Canadá y es una costumbre establecida en varias partes del mundo. La idea es integrarnos a esa costumbre, ponernos en la misma frecuencia que los demás. No es por ello una decisión atrevida y revolucionaria.

Varios países hacen esos cambios de horario y sencillamente nos unimos a esa costumbre. Cosas de la globalización. Pero uno de los argumentos en contra, usados por quienes protestan, esgrime la idea de que el cambio de horario produce descontroles en el organismo de las personas, lo que puede llegar a impedir su descanso.

Se dice que las personas sufren largos períodos para poderse acostumbrar a los cambios de horario y que al ya estar acostumbradas es cuando vuelve a cambiarse el horario. Los impactos los sufren los trabajadores y empleados, pero también, dicen los protestantes, los sufren los estudiantes y en general todas las personas.

Este impacto físico, a juzgar por lo argumentado, debe ser considerable y causa suficiente como para solicitar la anulación de nuestra integración a los cambios mundiales de horario. ¿Cómo examinar esta cuestión?

Quizá nos ayude el recurrir a la herramienta de la reducción de esas quejas al absurdo. Por ejemplo, si los trastornos físicos en las personas fueran en verdad reales y sustanciales, ello significaría necesariamente que México había tenido por años una ventaja competitiva importante en sus trabajadores y estudiantes.

Nuestros trabajadores habrían producido bienes y servicios bajo condiciones mejores que los pobres trabajadores canadienses, americanos y europeos. México habría encontrado una ventaja competitiva adicional en le mercado mundial y habría logrado atraer aún mayores inversiones simplemente por esa causa.

Los inversionistas habrían preferido invertir en países sin cambios de horario. Incluso podríamos pensar el la norma IJOLE 999, que se refiere a los países en lo que no se cambia de horario.

Más aún, si el cambio de horario equivalente a una hora más o menos tuviera serias repercusiones en el organismo, podríamos ver clínicas médicas atendiendo a todos los turistas que viajaran a y desde Europa.

Vaya, el hindú que viniera a México a pasar una semana, se la pasaría en el hospital. Y no sólo eso, las desveladas serían imposibles, porque ir a la cama a las once en lugar de a las diez de la noche sería un verdadero trastorno… o, una reunión programada para las ocho de la mañana en lugar de las nueve, sería catastrófica.

Al final, en una segunda opinión, no se ven sólidos los argumentos de la afectación física de las personas por causa de los cambios de horario.

Si esos efectos fueran ciertos, como vimos, simplemente no habría viajes a otras partes. Quizá existan otras razones para no desear el cambio de horario, pero de una cosa podemos estar ciertos, no son las afectaciones biológicas de las personas un argumento justo y racional.

Aunque pensándolo mejor, si se lograra demostrar que sin cambios de horario los partidos políticos mexicanos se pondrían a hacer lo que deben hacer, yo me uniría ardientemente a que se cancelara el horario de verano.

Haría casi cualquier cosa por hacer comprender a nuestros queridos partidos que se deben preocupar por México, no por ellos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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