Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Clientes Políticos
Eduardo García Gaspar
1 julio 2002
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Así como los fabricantes de cerveza tienen sus consumidores y los restaurantes sus clientes, también los partidos políticos y gobernantes poseen su clientela.

Y en esas actividades, la existencia del oferente de los productos y servicios depende de la preferencia de sus clientes.

Cuando la gente deja de acudir a un restaurante, éste no tiene más remedio que hacer cambios fuertes para volver a ser atractivo, o bien sencillamente cerrar.

En la política la competencia por la preferencia de votos se realiza no a diario, como con el restaurante, sino cada determinado tiempo, generalmente tres o seis años.

Y tiene además una característica que hace única a esa competencia, que es la de ser una lucha en la que se gana o se pierde, sin términos medios, lo que hace fuerte a esa competencia. En un sistema democrático la preferencia por partidos y gobernantes se mide en votos, con la victoria total dada al que obtiene la mayoría de ellos.

Esto tiene varios efectos, quizá con el más obvio de ellos siendo el tener campañas políticas destinadas a atraer a los segmentos más grandes de votantes y olvidando a los menores. Por ejemplo, las campañas políticas están centradas en atraer los votos de las mayorías populares y los jóvenes, que son los grupos mayores.

No recuerdo discurso político alguno dirigido a exaltar los intereses de los inversionistas en bolsa, pero muchos de ellos sí hablan de las reivindicaciones femeninas… porque la mitad del electorado es mujer.

En pocas palabras, el político se dirige a los grupos grandes, que representan muchos votos, y descuida a los grupos de menor cuantía porque ellos representan números pequeños de votos. Esa inclinación notable hacia los segmentos mayoritarios tiene sus efectos.

Por ejemplo, en una nación en la que el grupo mayoritario es la clase media, sin duda la gran inclinación de los gobernantes será atraer a ese segmento.

En otra nación, en la que la mayoría de las personas sean de ingresos bajos, es obvio que el gobernante se dirigirá a esas personas que son la fuente de la mayor parte de los votos. El problema del político, por tanto, es encontrar la forma en la que se atraiga y conserve el voto de los segmentos mayoritarios del país o el estado.

Siendo México una nación en la que los grupos mayoritarios son de bajos ingresos es consecuencia lógica que la atracción de su votos se fundamente en aliviar los efectos de esa pobreza, con promesas como servicios médicos, financiamiento de casa, pavimentación, controles de renta, controles de precios, salarios mínimos y una pléyade de medidas que tienen un amplio atractivo para ese segmento.

Ya que la mente del gobernante está enfocada a la victoria electoral como meta única, no es sino natural que él sucumba a esas promesas de campaña y realice actos gubernamentales destinados a lograr popularidad en los grupos mayoritarios.

Para ganar, el político se ve obligado a ofrecer y realizar acciones llamativas, que suenen bien y sean percibidas como de beneficio a los grupos mayoritarios. Por ejemplo, el control de rentas, el control de precios, o el establecimiento de salarios mínimos.

Muchas medidas de ésas, lo sabemos, tienen efectos negativos reales, pero suenan bien y los grupos mayoritarios, de escasa educación en México, sinceramente creen que son buenas acciones. Ignoran que los salarios mínimos tienden a producir desempleo, por ejemplo.

La combinación es fatal, pues el ansia de victoria del gobernante lo lleva a realizar acciones que dañan a la sociedad entera. Cuando los daños se hacen patentes, los nuevos gobernantes que intentan entrar a la competencia lo hacen con promesas más intensas que persiguen atraer a esos segmentos mayoritarios.

Y, desde luego, las nuevas acciones tienen efectos negativos que llevan a la sociedad entera a situaciones peores que la original.

Esto sucede por causa de una visión corta en la mente del político que sólo piensa en la victoria personal y por causa de grupos mayoritarios de muy escasa educación que creen que es posible realizar acciones fantasiosas y sin fundamento económico.

La democracia, por tanto, no está libre de defectos y está en su misma naturaleza una tendencia hacia la atracción de clientes votantes usando todo tipo de argumentos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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