Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Como Caricaturas
Eduardo García Gaspar
18 enero 2002
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Lo que hacemos y decidimos tiene una buena explicación en cómo vemos al mundo. De la forma en la que entendemos a lo que nos rodea dependen mucho nuestras acciones.

Esto que acabo de decir es obvio y nada de original tiene.

Sin embargo, yendo un poco más a fondo, es útil para explicar las acciones y conductas de los gobernantes, al menos de muchos de ellos, los que tienen querencia a sentirse salvadores de los pobres y marginados.

Sin duda esos políticos existen, todos los conocemos, son los que hablan de ser ellos los emprendedores de cruzadas en defensa de los miserables.

Todo eso suena bien y es un discurso político de probada popularidad. No conozco a muchos que critiquen a los programas oficiales que combaten a la pobreza.

Aunque no den resultados, aunque causen efectos contrarios a sus objetivos, esos programas contra la miseria no son suspendidos. Pueden más las buenas intenciones que los resultados reales.

Permítame ofrecerle una segunda opinión que va a una de las raíces del problema. La pregunta es sencilla, se trata de responder por qué tantos políticos se nombran a sí mismos protectores de los pobres y miserables, para, sobre esa idea, emprender cuanto programa gubernamental se les ocurre.

La más reciente decisión de ese tipo fue la legislación de impuestos a artículos suntuarios. El razonamiento de esos impuestos es el mismo de otros programas de combate a la riqueza: los ricos tienen mucho y los pobres tienen poco, por lo que hay que quitarles a los ricos para dárselo a los pobres.

Esta forma de pensar está llena de errores, pero esta segunda opinión pondrá atención en uno sólo de ellos, el de la manera en la que esos políticos ven el mundo.

Digo que los gobernantes que proponen esas medidas tienen una visión muy simplificada y falsa del mundo. Para ellos, el mundo está formado por los pobres y los ricos, que son los buenos y los malos.

Igual que el niño que a muy temprana edad va al cine y pregunta a cada instante a su mamá, si el personaje que sale es bueno o mal.

El mundo de ese infante, digo, es muy similar al del político redentor. Este hombre sólo puede pensar en la existencia elemental de dos tipos de personas, los buenos que son los pobres y los malos que son los ricos.

Con esa mentalidad es lógico que el mundo de ese político se vuelva una especie de guerra santa sencilla, simple, de caricatura: hay que castigar a los malos y premiar a los buenos. Es un mundo de Caperucita Roja, de Cenicienta.

Los ricos son vistos como cartón político, vestidos de etiqueta, gordos, fumando puro, en medio de mesas bien servidas y todo género de lujos.

Y los pobres son vistos como pobres obreros y campesinos, mal vestidos, demacrados y débiles, con grandes familias viviendo de migajas.

¿Es así el mundo, tan simplificado? Desde luego que no, la realidad diaria muestra una situación mucho más compleja, embrollada y difícil. La clase media, en toda su gama, no tiene cabida en esa visión simplista del mundo.

Tampoco se considera la dinámica de personas que suben y bajan sus ingresos, otra realidad demostrable.

La visión del mundo de esos gobernantes es absolutamente falsa, lo que no tendría mayores consecuencias de no ser por el hecho que sobre esa hipótesis errónea toman decisiones, como la de los impuestos a los artículos suntuarios, o la de emprender programas de vivienda social colocados en las manos de la autoridad. El punto es básico, pero muy pocas veces lo he visto tratado.

Todas esas declaraciones que afirman que los ricos deben pagar más y ser castigados y ser sujetos de más impuestos y regulaciones, están sustentadas sobre una base falsa. Por eso no sorprende que conduzcan a errores y fallas y fracasos en los programas gubernamentales.

Decir lo anterior, para muchos, puede colocar a esta segunda opinión como una posición de defensa de los ricos y de indiferencia hacia la miseria.

La verdad es que sólo es una defensa de la solidez del razonamiento. Y la miseria únicamente va a ser remediada con buenos razonamientos, sólidos y ciertos, no con visiones caricaturescas del mundo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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