Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Complicaciones en Diciembre
Eduardo García Gaspar
3 diciembre 2002
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La época decembrina tiene su naturaleza muy especial y muy mezclada. Lo más obvio de este mes es un incremento sustancial en las actividades sociales, más comidas, más cenas, con las consecuencias naturales que tienen los excesos.

Es una buena época de venta de Alka-Seltzer, aspirinas y remedios para la acidez estomacal, de seguro producida por la mayor venta de bebidas fuertes y comidas de todos tipos. Son los días de los regalos que intercambian en los lugares de trabajo y entre amigos.

Son los momentos de recibir regalos ambicionados y nunca comprados, como una navaja suiza con setenta funciones que será de utilidad únicamente en caso de perderse en la selva amazónica. O la corbata espantosa que se guarda para nunca más verla.

En fin, que es un período en el que se quiere tener abundancia de bienes y placeres. Claro que siempre se tienen además, recuerdos de diciembres pasados. Lo que recuerdo de mis primeras Navidades es la eterna queja de mi padre porque el pavo había sido mal horneado, la pechuga estaba demasiado seca.

Circulaba el vino, me daban un gran pedazo de la pechuga seca y comíamos turrones y mazapanes que alguien había traído de España o que en escasas dosis permitía el proteccionismo mexicano de esa época.

Al final de la comida mi padre me daba terrones de azúcar empapados en brandy, lo que para mí era el mayor de los placeres, después de los regalos por supuesto.

Tocamos incluso música especial, como cuando en casa de mis padres compraron un aparato de sonido, el primero que tuvimos, con un par de discos nada más. El tercer disco que se compró era uno de Navidad que fue tan repetido que podía cantar yo las canciones en inglés sin tener la menor idea de lo que ellas significaban en detalle, pero no importaba porque era Navidad.

Festejamos el mes con decoraciones que ninguna otra época tiene y en ellas nos proyectamos sin remedio. Por ejemplo ahora, uno de mis vecinos coloca un arreglo de luces fuera de su casa que hace que mi calle rivalice con el más iluminado desfile de Disneylandia.

Seguramente esa iluminación de mi vecino es fea, por recargada y exagerada, pero no importa porque se trata de una celebración.

Encontramos Nacimientos y en muchas partes se hacen esas obras de teatro de aficionado, las pastorelas que tanto ingenio demuestran.

En fin, hay celebraciones por todas partes y a todos nos sale lo cursi en pensamientos profundos y frases de supuesta hondura. Pero en medio de ese ambiente, se suele dar un mucho de nostalgia y tristeza.

Tanta que me dicen que es la época en la que más suicidios se tienen. Quizá sea por la soledad, que debe ser inaguantable en diciembre. Lo que me maravilla, sin embargo de diciembre no es todo el boato externo, sino su causa y origen.

Aunque no nos demos cuenta cabal, la razón de la Navidad es Divina, viene de Dios, lo que quizá signifique que no lo hemos olvidado tanto como se nos dice.

Festejamos y celebramos la venida de Dios al mundo, lo que es la causa de que se hable tanto de amor en estas fechas. Porque si queremos resumir en una sola palabra lo que una religión es, esa palabra no puede ser otra que amor. La coincidencia de esto con los primeros mandamientos no es casualidad.

La columna fundamental de todo eso que quiera llamarse religión, la que sea, es el amor de unos a otros. Y, por eso, entre todas las celebraciones yo trato de hacer un par de cosas adicionales a los festejos, comidas y fiestas que no me pierdo.

Voy a la iglesia cuando no hay nadie e intento hablar con Dios contándole lo que he hecho durante el año que termina.

No lo hago con seriedad, sino con alegría e incluso a veces le cuento alguna anécdota que me ha hecho gracia. La otra cosa que trato de hacer es ayudar a alguien, por ejemplo, a un par de viejitos que a veces suelen tocar a la puerta de mi casa ofreciendo interpretar alguna canción en sus terriblemente desafinados violines.

Muchas personas hacen eso mismo que yo hago y no me considero una excepción. Tenemos entonces un gran mes complicado y fascinante, lleno de acciones externas causadas por profundas razones espirituales. Feliz Navidad a usted y su familia.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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