Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Con su Mismo Rollo
Eduardo García Gaspar
4 septiembre 2002
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No hace mucho tuve una conversación breve con uno de los diputados federales.

Se quejaba él del consumismo de las personas en México y de que eso impedía que se dedicara dinero a otras cuestiones de importancia, como las inversiones públicas y demás. Un rollo que ni él mismo entendía. Todo un clisé que merece examinarse.

No es ese diputado la única persona que se levanta y habla de consumismo, quejándose de esa mala costumbre de la sociedad.

La verdad es que eso del consumismo es algo que nadie puede definir y lo que carece de definición es absolutamente inútil.

Algunas personas me han dicho que consumismo es comprar artículos que no son necesarios, productos que son superfluos. Si aceptamos eso, entonces tenemos que definir exactamente lo que es superfluo y no necesario. No hay manera de hacerlo.

¿Es necesario comer en platos? La verdad es que no, pues podíamos colocar la comida directamente en la mesa.

¿Es necesaria la mesa? Tampoco, pues podemos colocar la comida en una tabla cualquiera en el piso.

¿Son necesarios los pantalones? Podemos sobrevivir sin ellos al envolvernos en una tela cualquiera sujeta por un cordón.

No hay manera de tener una distinción clara entre lo necesario y lo innecesario. Yo tengo una colección con todas las obras de Mozart la que obviamente no es necesaria para que yo sobreviva.

Leer esta página o cualquier otra tampoco es absolutamente necesario si es que el criterio es de sobrevivencia absoluta. Ahora seamos más exagerados. Para sobrevivir no es necesario tener un reloj. Con solo ver la posición del sol podemos darnos idea de la hora.

Pero aceptemos que los relojes sí son necesarios. Ahora la pregunta es si un reloj de lujo es necesario, lo que significa tener que definir lo que es lujo.

¿Es necesario que los relojes tengan correa? La verdad, no.

¿Es lujo que la correa sea de piel? Quizá dependa de qué piel se trate.

¿En qué precio exacto un reloj comienza a ser lujo? ¿En más de 50 pesos o en más de 500?

Supongamos que algún gobierno loco diga que todos los relojes de más de 125 pesos son de lujo y están prohibidos.

Tendría que hacer otras cosas congruentes con ésa. Por ejemplo, decretar que tomar más de dos cervezas diarias está prohibido porque es un lujo, y que tener más de siete botones en una camisa no es necesario.

Más aún, tendría que decretar que no es necesario mejorar algún programa de computación, pues eso tampoco es necesario ya que el existente funciona muy bien. Le digo que es imposible definir lo que es necesario y distinguirlo de lo que no lo es.

Y que sí alguien lo intenta, sería ese un régimen dictatorial en serio en las que las personas tendrían que ser vigiladas para que no tuvieran más bolígrafos de los necesarios, ni más piyamas de las requeridas según el criterio legal.

Para regalarle un disco a su compadre, usted tendría que investigar si es que no tiene él ya mas discos de lo que la autoridad juzgue necesarios. En otras palabras, la noción del consumismo es un rollo inútil, indefinible e imposible de regular legalmente.

No hay otro remedio que el de dejar libres a las personas para que sean ellas las que deciden por sí mismas lo que ellas necesitan. Y si hacen las personas cosas tontas con su dinero, no hay forma de evitarlo. Allá ellas.

La única posibilidad de entender eso del consumismo es verlo desde el punto de vista ético y definirlo como un apego inconveniente a las cosas materiales. Materialismo, si usted lo quiere ver así: personas que se han vuelto esclavas de sus propiedades, personas que pertenecen a sus cosas.

Como unos vecinos que gastaron más de lo que ganan para comprar un carro alemán de gran lujo para mantenerse en el nivel de su grupo de amigos que tienen carros de ese calibre.

Es una mala decisión, pero no puede haber leyes que impidan que las personas hagan eso. Son ésas personas que han invertido sus papeles, ya no son ellas las propietarias de sus bienes, sino que son sus bienes las que los poseen a ellos. ¿Es malo?

Para esos vecinos, mi colección de Mozart es una idiotez total y su carro alemán es una compra mucho más racional. Al final, me quedo con una idea, la noción del consumismo es tan inútil que no merece gran tiempo de quejas y lamentos.

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