Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cuantitativo y Cualitativo
Eduardo García Gaspar
4 diciembre 2002
Sección: ESCUELAS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Déjeme ir un poco más a fondo de lo que se ha ido en el asunto de la asignación por ley del 8 por ciento del PIB a las labores de la educación que realiza el gobierno.

La cifra es impresionante e involucra a quizá el tema más emocional que puede existir. Esta combinación es muy peligrosa, pues produce una anorexia intelectual marcada.

Muy pocos serán los que se nieguen a creer que ésa es una buena medida, la de aceptar la elevación del gasto a un rubro de tan febriles connotaciones. Para ir más a fondo, lo primero que debemos hacer es reconocer abiertamente la importancia de la educación de los mexicanos.

Las habilidades y la preparación de la persona es posiblemente la clave más importante del crecimiento y del desarrollo. Lo que causa el desarrollo es la productividad y la productividad está directamente relacionada con la acumulación de capital y una gran parte del capital de un país es la capacidad de sus habitantes para trabajar mejor.

Más aún, la educación mayor de las personas es causa de mejoras en la salud, de reducción de mortalidad infantil y una gran cantidad de beneficios.

Hasta aquí, no creo que exista persona alguna que niegue las ventajas de elevar la educación de las personas como una de las claves del remedio a la pobreza.

En otras palabras, el objetivo es positivo, pero lo que falta ahora es pensar si la manera de llegar al objetivo es la correcta.

¿Es el 8 por ciento obligatorio del PIB mexicano la forma correcta de elevar la educación mexicana? Lo dudo mucho. La asignación de un presupuesto en ninguna parte es la solución de un problema ni garantía alguna de la correcta realización de una acción.

Los presupuestos no bastan y, peor aún, si se piensa lo contrario se correrá el riesgo de descuidar el asunto. Si usted cree que con asignar dinero a la solución del problema ese problema se resuelve, usted va a descuidar no sólo el manejo del dinero, sino al problema en sí, con la consecuencia de que se gastará ese dinero y el problema no será resuelto.

El asunto es serio, pues los gobiernos tienen la fuerte tendencia a creer que asignando partidas presupuestales a sus labores eso significa que hay garantía de solución.

Esto es fácilmente demostrable en la realidad diaria de los reportes de gobierno que hablan más de presupuestos asignados y menos de resultados logrados.

Esta mentalidad crea la idea de que la falla en el logro de resultados es debida a falta de dinero, por lo que todas las entidades gubernamentales se a viven pidiendo aumentos de sus presupuestos.

Esa mentalidad cuantitativa descuida los aspectos cualitativos. No sólo hay que tener recursos, sino que hay que cuidarlos, es decir, ser eficientes en su gasto, y aún más, vigilar la calidad de las acciones que se realizan imponiendo mediciones duras de resultados.

En pocas palabras, usted puede poner el 8 por ciento del PIB dedicado al gasto educativo, o puede poner el 50 por ciento, que nada bueno obtendrá si no hace otras cosas.

Por ejemplo, poner exámenes fuertes a los maestros en cuanto a conocimientos y nivel de ausentismo… el que no cumpla con los estándares debe ser despedido.

Los alumnos deben ser sujetos a exámenes que midan sus conocimientos, con metas que de no ser cumplidas ameritan revisiones de todo el sistema y aplicación de sanciones a las escuelas y maestros que sean responsables de esos bajos niveles.

Desde luego, deberán existir incentivos y premios a quienes rebasen esos estándares. En conclusión el objetivo de elevar los estándares de conocimientos, habilidades y capacidades de la población es realmente bueno. Pero la estrategia de hacerlo imponiendo un nivel de gasto fijo y obligatorio por ley es una tontería.

Los legisladores que lo aprueben necesitarían más capacitación para saber que lo único que están haciendo es algo populista que en sí mismo hace más grande el problema educativo de México. Va a descuidarse la educación y se le dará más dinero a quien ha fracasado en el pasado.

Confundir a lo cuantitativo con lo cualitativo es un error. No sería malo, por tanto, hacer que los legisladores tomen de nuevo varios cursos de capacitación acerca de la diferencia entre objetivos y estrategias.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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