Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Cuestión de Números
Eduardo García Gaspar
4 octubre 2002
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El año entrante, debido al tratado de libre comercio, podrán entrar a México diversos productos con aranceles muy bajos o nulos.

Esto lo sabíamos desde hace tiempo y ahora se torna noticia para los productores de esos diversos productos. No importa si se trata de alimentos vegetales o animales, la estructura esencial del problema es la siguiente.

Los productores del producto que sea, pollo, cerdo, lo que sea, venden su producto a un precio determinado, digamos diez pesos el kilo, lo que cubre costos y utilidades.

Pero, al abrir la frontera los productos importados vendrán con precios menores, digamos por ejemplo que el kilo del producto importado será de cinco pesos.

Esta situación, de inmediato, provoca la reacción siguiente.

La asociación del producto afectado de inmediato clama por la intervención gubernamental para proteger a la industria en cuestión por la vía que a usted se le ocurra. Pueden ser la petición de subsidios, la elevación de aranceles, préstamos preferenciales, o lo que usted quiera.

Su argumento es que ante la competencia extranjera, se perderán empleos en esa industria. Digamos que tiene cien mil empleos y que pueden perderse incluso hasta la mitad. En este ejemplo, supongamos que la importación del producto que sea producirá la pérdida de cincuenta mil empleos.

Este es un lado de la historia y es cierto, pero la historia tiene otro ángulo.

Cuando ese alimento reduzca su precio de manera importante, en nuestro ejemplo a la mitad, pero créame sólo veinticinco por ciento, hay varios millones de beneficiados: los más de cien millones de mexicanos que podrán comprar ese alimento a un precio menor, lo que incluye a los más pobres.

Siendo objetivos, tenemos la obligación de ver los dos lados del asunto. Por una parte, es cierto, se presenta un problema de afectación seria de una industria, digamos la del pollo.

Se perderán varios miles de empleos, lo que no es algo ligero. Sin embargo, por el otro lado, la población mexicana entera gozará de una mejor alimentación, podrá comprar más del producto en cuestión y tendrá más dinero disponible para comprar otros productos.

Pongámosle números imaginarios al asunto.

Digamos que a precios de producto nacional el consumo del producto en cuestión de una familia es de cincuenta kilos al año, lo que a diez pesos representa un gasto de quinientos pesos anuales.

Si ese artículo bajara de precio digamos a siete pesos esa familia compraría los mismos cincuenta kilos pagando sólo trescientos cincuenta pesos, lo que significa un ahorro de ciento cincuenta pesos, los que puede dedicar a comprar más de ese artículo o de otros…. y esto es una promoción a los productores de otros productos. Multiplique usted ese beneficio por el número de familias mexicanas. No está nada mal.

Creo que muy simplemente puede ser demostrada la gran conveniencia del libre comercio como un método para elevar los estándares de vida de toda la población y hacer más eficiente el uso de los recursos nacionales.

Pero sin duda hay un problema muy serio, que es el cómo abrir las fronteras de manera que las consecuencias negativas son las menores.

Es decir, estamos como los recién casados, sabemos lo que tenemos que hacer, y lo vamos a hacer, pero debemos prever las consecuencias. El proteccionismo mexicano fue el creador de ese problema, el de impulsar industrias mexicanas con productos más caros que dañaron nuestro estándar de vida.

Ahora queremos elevar nuestro estándar de vida y, no hay otra, tenemos que tomar medidas dolorosas. El dilema no está entre abrir o cerrar las fronteras a cierto producto, sino cómo abrirlas lo más rápido posible y con el menor daño.

Va a haber afectados y eso no puede dudarse, lo que transforma todo en un problema que es político y no económico.

En términos de números lo que debe hacerse es claro como el agua, abrir las fronteras. Lo que no es tan claro es lo que políticamente deberá hacerse en el detalle.

De seguro los productores de cada producto afectado buscarán cualquier modo de presión, incluyendo la toma de oficinas y el secuestro de funcionarios. ¿Cómo resolver eso? Bien, para eso están los servidores públicos.

Por nuestra parte, ya sabemos que el libre comercio beneficia a los millones de consumidores mexicanos y eso ya es mucho saber.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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