Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Discriminación Política
Eduardo García Gaspar
27 diciembre 2002
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Un amigo dice que la empresa en la que trabajó tiene la costumbre de cambiar de organización cada dos o tres años. Crean en ella nuevos puestos, anulan otros y dividen las funciones de otra manera, todo para resolver los problemas que tienen.

Dice mi amigo que no los han resuelto, que siguen perdiendo mercado, pero que sus funcionarios sienten que sí están haciendo algo para solucionarlos. Vaya, que se mantienen ocupados, aunque no hagan nada.

A México le puede estar pasando algo parecido, al menos en potencia. Me explico.

Una y otra vez, siempre alguien sale con la idea de que “debemos cambiar el modelo económico mexicano” y de todas las veces que se dice, la inmensa mayoría se refiere a quitar las medidas liberales de libre comercio, privatización y demás.

Mucho me temo que éste es un diagnóstico que está profundamente equivocado. Insisto en mi idea, el problema de México no es económico, sino político.

Podríamos cambiar de modelo económico del incipiente y titubeante liberalismo que tenemos e irnos a su contrario, el socialismo. O podíamos atrasar el reloj para irnos al proteccionismo, e incluso al mercantilismo. Podíamos copiar los regímenes de Cuba o de Corea del Norte.

Podíamos hacer en el modelo económico lo que quisiéramos, que nada funcionaría ni siquiera medianamente.

Nuestro problema, digo, no es de modelos económicos, sino de situaciones políticas. Y esas situaciones políticas son las que deben cambiar. Un ejemplo de situación política que es quizá el mayor problema es el de los intereses especiales.

Los intereses especiales consisten en grupos que jalan agua para su molino influyendo en la autoridad política, para beneficio suyo y en perjuicio del resto de los ciudadanos, es decir, corporativismo.

Los regímenes especiales de impuestos son un ejemplo de esto. Cuando la lógica dice que los impuestos deben ser iguales para todos, la realidad es que los grupos especiales consiguen tratamientos fiscales favorables para ellos, como los editores, los autores, los transportistas, los agricultores, las medicinas.

Desde luego, el resultado es un perjuicio al resto que paga normalmente sus impuestos. Otro ejemplo es el de las jubilaciones, que representan pasivos reales a cargo de la nación. Vaya, que el FOBAPROA es pequeño contra ese pasivo por jubilaciones.

Ése es el problema mexicano básico, el de la existencia de tratamientos diferenciales a grupos privilegiados que dañan al resto del país. Eso es lo que debe cambiarse a un modelo de igual tratamiento para todos.

Vea usted, por ejemplo, las diferencias que se dan en la aplicación de la ley a personas que pertenecen a grupos privilegiados o que no pertenecen a ellos. Difícilmente usted puede esperar que sean juzgados ciudadanos pertenecientes a partidos políticos, o que tienen fuero, o que tienen acceso a los círculos íntimos del poder.

La escuela política mexicana enseña que se debe pertenecer a un grupo si se quiere lograr un tratamiento especial y eso es lo que se debe cambiar.

Usted vio la penosa actuación de nuestros intelectuales quejándose del IVA aplicado a los libros, otro grupo privilegiado, pequeño, bien organizado y con poder en los medios. Como estamos estructurados políticamente, los incentivos premian la formación de un grupo que sea bautizado con un nombre con valor político, por ejemplo, Liga Campesina de Cultivadores de Maíz, o lo que usted quiera.

Deben ser pocos, bien organizados y hacerse visibles, muy visibles, con posiciones de peticiones de privilegios, como exigir la indemnización de algo o pedir una exención de impuestos o solicitar un subsidio, lo que sea que beneficie al grupo. Las consecuencias no importan, ni las de corto, ni las de largo plazo.

Al final me quedo con la idea de que quienes hacen un mal diagnóstico son los que piden un cambio de política económica, cuando lo que sucede es que tenemos un sistema político formado por grupos aislados que no tienen otra preocupación que la de lograr un privilegio excepcional para su beneficio,

En otras palabras, la política mexicana fomenta la desigualdad de los ciudadanos, ni por raza ni sexo, sino por pertenencia a grupos especiales.

Así, ni siquiera el liberalismo económico va a dar resultados. Lo que México necesita es un nuevo sistema político basado en algo muy sencillo, la igualdad política.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.


2 Comentarios en “Discriminación Política”
  1. juliana Dijo:

    es muy bueno

  2. vane Dijo:

    es malisiiimoo





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