Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Efectos Colaterales
Eduardo García Gaspar
5 junio 2002
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
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Una de las pruebas que usted puede hacer para distinguir a los buenos gobernantes de los malos, es establecer su capacidad para prever los efectos de sus decisiones.

El gobernante toma decisiones que tienen efectos y algunos de esos efectos se pueden ver fácilmente mientras otros no.

Un clásico ejemplo de mal gobernante es el que se deja guiar por las buenas intenciones de sus acciones descuidando las secuelas que ellos tendrán.

El más diáfano ejemplo de esto fue la serie de medidas populistas de Echeverría y de López Portillo que endeudaron al país, que elevaron la inflación y que causaron una crisis que aún ahora nos lastima hondamente.

No dudo que las intenciones de esos gobernantes fueran buenas. Lo que pongo en tela de juicio es su capacidad intelectual para prever los efectos totales de esas decisiones.

Los efectos colaterales, no fácilmente previstos, se sufren en todos los niveles de la sociedad y no sólo en el gobierno federal. Tome usted, por ejemplo, el reporte de una autoridad en la que las licencias de conducir son fácilmente obtenidas por medios irregulares, es decir, por corrupción clara y llana.

Esto merece una segunda opinión.

Tome usted un trámite burocrático, el que sea, por ejemplo ése, el de obtener una licencia nueva de conducir o renovar la existente.

Lo primero a examinar es el trámite en sí mismo: cuanto más caro, complicado y tardado sea, más probabilidad tendrá de producir corrupción o violación de la ley y los reglamentos.

En otras palabras, el efecto colateral de quien hace leyes complejas, o trámites complicados es el crear una oportunidad de negocio para el coyote o gestor extralegal.

Más aún, baje usted la eficiencia de la atención al ciudadano en las oficinas gubernamentales y de manera automática elevará el número de situaciones extralegales, como la de los gestores para obtener licencias de conducir.

El ciudadano hará sencillamente un cálculo de sentido común: es preferible pagar seiscientos pesos o más para obtener la licencia que hacer largas colas con la atención de personal fastidioso y, además, con la ventaja de que no hay posibilidad de recibir castigo legal por eso.

Pero hay más de fondo. Ya que hay una manera de evitar cumplir con los requisitos legales, ésa es una invitación extra para toda persona que no cumple con lo que las leyes exigen.

Es decir, el trámite complejo tardado o caro origina que las personas que pueden satisfacer los requerimientos legales eviten el trámite y eso crea otra situación automática, la de que también puedan realizar el trámite aquellas personas que no cumplen con los requisitos legales.

Por eso es que es posible que personas que llevan años de conducir obtengan su licencia sin examen de manejo, al igual que personas que no saben conducir consigan su licencia también sin problema.

Los efectos colaterales no para allí. Gracias a trámites complejos, caros y con estructuras burocráticas fastidiosas en sus tratos, en este caso concreto, se elevan las probabilidades de accidentes viales.

Eso es natural, pues están en circulación personas que no pasarían el examen de manejo, por novatas o por otras razones como edad o vista. La comunidad entera vive menos bien de lo que pudiera gracias a la existencia de un trámite que tiene buenas intenciones sin duda… pero que está mal administrado.

¿La responsabilidad?

Definitivamente es de dos personas. Una es el administrador directo de la operación, el director de la oficina o cualquiera que sea su título. La otra es el gremio de personas cuyos ingreso dependen de esa situación extralegal: personal interno, sindicatos, líderes, oficiales que han creado esa red de corrupción.

Su beneficio está sustentado en el daño a la sociedad.

En fin, lo que quise hacer es simplemente demostrar que hay efectos colaterales que no vemos con facilidad. Por ejemplo, es sencillo ver la situación de corrupción, pero no es tan fácil entender su origen ni sus efectos últimos.

Sus orígenes y causas sirven para encontrar remedios de fondo y sus efectos sirven para entender la importancia del problema.

La mitad de la solución es entender correctamente el problema. No es sólo un problema de corrupción como se ve en la superficie, es un problema de leyes, reglamentos y estructuras administrativas.

La corrupción es sólo el síntoma. Y sus efectos son terribles en pérdidas de vidas y daños en propiedades.

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