Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Complejo de Narciso Administrador
Eduardo García Gaspar
21 octubre 2002
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Más de una vez pasé por el problema, en diversas empresas, de un Director General que fuerza a su empresa para que dé resultados que impresionen a sus inversionistas.

Eso no es privilegio de las empresas grandes, también se da en las más pequeñas. Déjeme ponerle un nombre a este síndrome, el Complejo de Narciso Administrador.

La leyenda de Narciso es sencilla, la de un joven enamorado de sí mismo, de los reflejos de su rostro en el agua. Tan enamorado estaba de sí mismo que murió como consecuencia de ese amor exagerado y se convirtió en una flor, un narciso precisamente.

Las empresas grandes se enamoran de sí mismas cuando crean una dependencia de lo que los inversionistas piensan de ellas, especialmente los analistas financieros.

Lo que estas empresas hacen es vestirse y maquillarse (especialmente sus cifras) para agradar a la comunidad financiera y que ella las trate como divas. Estas empresas son capaces de adelantar sus ventas, con grandes descuentos, con tal de mantener esa impresión en los inversionistas.

Cuidar sus resultados financieros se convierte en tal obsesión, para quienes sufren del Complejo de Narciso Administrador, que la operación diaria se torna secundaria.

El problema es que es la operación lo que las mantiene vivas. Es como ponerse lápiz labial para verse bien, descuidando la dieta y el ejercicio.

Usted conoce casos de esas empresas grandes que fracasan porque descuidan la razón de su existencia, que no es precisamente la opinión que de ella tienen los analistas financieros.

Las empresas pequeñas y medianas no se escapan del Complejo de Narciso Administrador. No reportan ellas resultados a la bolsa de valores, ni hablan con inversionistas porque son empresas familiares o con un número restringido de socios.

Aún así sucumben a este complejo cuando el jefe máximo enferma de presunción y comienza a ordeñar a la empresa para su consumo personal. Uno de los primeros síntomas es la aparición de cargos a la empresa por gastos personales.

El efecto neto es el descuido de la operación del negocio.

Quizá no haya dinero para invertir en una maquinaria mejor, pero sí lo hay para un viaje a Europa del dueño y su familia, lo que impresiona a sus amigos y a muchos desconocidos.

Para todas las empresas de cualquier tamaño lo que el Complejo de Narciso Administrador hace es retirar la atención de la operación del negocio para realizar actos que tienen como propósito impresionar a otros que están fuera de la empresa y que no son clientes ni proveedores ni empleados de ella.

El de la gran industria quiere impresionar a los analistas e inversionistas a toda costa. Y el más pequeño empresario sufre el Complejo de Narciso Administrador cuando lo que hace es tratar de impresionar a su familia, a sus amigos, a la sociedad, a los periódicos, al que sea, menos a sus clientes, a sus empleados y a sus proveedores.

Quiere él verse bien, exitoso, pero termina socavando la razón que lo ha destacado en verdad del resto y que es la operación real del negocio. Tener un Narciso Administrador es peor que abrir los archivos de la empresa a la competencia.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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