Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Dilema Del Gobernante
Eduardo García Gaspar
7 noviembre 2002
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Si la respuesta al problema del progreso fuera dejar que las personas actúen libremente con un gobierno que gobierne poco… entonces muchos políticos perderían la razón de su existencia.

Seamos lo más prácticos posibles y reconozcamos una realidad.

Cada uno de nosotros va a defender la razón de su existencia e ingresos. Si alguien se ocupa del arreglo de las plumas de ave de la corte del emperador, como en China hace siglos, es muy humano que esa persona tenga todo tipo de ideas acerca de lo importante que es que el emperador y su corte tengan unas buenas plumas de ave.

Si otra persona trabaja en el desarrollo de juegos de video va a defender las razones de la existencia de su trabajo y se defenderá de los ataques que ella siente que se le hacen a la fuente de sus ingresos.

Es muy normal, natural, humano y lógico que eso suceda. El que trabaja en Derechos Humanos va a defender su trabajo resaltando la gran necesidad que tiene la sociedad de su labor.

Pero el asunto va más allá, cada uno en nuestras labores tenemos la tendencia de ampliarlas encontrando ocasiones en las que nuestra intervención es necesaria.

Sucede con frecuencia, por ejemplo, que los publicistas vean en casi toda ocasión una oportunidad en la que sus servicios son necesarios… aunque en verdad, no lo sean.

Le repito es natural y explicable que eso suceda en cada una de las profesiones, ocupaciones y trabajos que realizamos los seres humanos.

Damos gran importancia a las razones que justifican nuestro trabajo y buscamos oportunidades de ampliarlo y hacerlo más importante de lo que en realidad es. No hay nada de malo en esto, excepto por una ocupación específica, la del gobernante o político o servidor público, como usted quiera llamarle.

Esto es lo que puede llamarse el dilema del gobernante. Pongo un ejemplo.

En varios países se está aplicando la noción de un impuesto sencillo, “plano”, igual para todos como un porcentaje de los ingresos que es retenido en el lugar de trabajo y significa que no hay declaración de impuestos jamás.

No hay fórmulas, ni excepciones, ni tablas, ni cálculos. Nada para el grueso de la población. Todos estarían muy contentos, excepto por los que derivan su trabajo de las complicaciones de las leyes fiscales, burócratas, legisladores y fiscalistas.

Para ellos ese impuesto es la pérdida de su trabajo y, obviamente, van a generar todo tipo de razones, algunas buenas, que defenderán su trabajo.

Visto en términos más generales, los gobernantes se sienten amenazados por todas las ideas que ellos perciben que piden leyes más sencillas, más eficiencia, menos gasto y en general menos gobierno. Y ellos van a sentirse muy a gusto con todas las ideas que llaman a mayor intervención gubernamental y a decir que la sociedad sola es incapaz de organizarse.

En otras palabras, el gobernante tiene la tendencia a expandir el tamaño del gobierno, con excepciones posibles pero escasísimas.

Ahora supongamos, por un momento, que las ideas que piden menos gobierno en la sociedad son las más adecuadas. Esas ideas de gobiernos limitados, supongamos, son las más adecuadas a crear riqueza, a generar progreso, a solucionar pobreza… entonces vamos a tener una situación curiosa: el gobernante tendrá frente a sí un dilema, el de intervenir menos en la sociedad para mejorarla o el de seguir interviniendo con la consecuencia de frenar su desarrollo.

¿Qué decisión tomará el gobernante ante ese dilema?

Mayoritariamente decidirá seguir interviniendo en la sociedad, a pesar de que eso cause retrasos. La noción de un gobernante que nos diga que debemos arreglar nosotros mismos nuestros problemas es, peor aún, muy ajena a nuestra cultura política.

Somos una nación de clientes gubernamentales, que esperan que todos sus problemas sean arreglados por la autoridad, a quienes se nos ha atrofiado la capacidad de tener iniciativas individuales.

Puesto de otra manera, si aceptamos que las mejores soluciones para progresar están en las ideas de libertad de acción humana, tendremos que cambiar la mentalidad de los gobernantes, pero también la de nosotros mismos. Es difícil de seguro, pero no es una tarea imposible.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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