Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Papel Del Lector
Eduardo García Gaspar
24 julio 2002
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Sin mucho que hacer, hace poco, en un momento de espera obligada, tomé un periódico cualquiera y leí varios editoriales.

De ellos, uno llamó mi atención. Quiero compartir con usted ese editorial y su mal análisis.

Usted sabe, detectar errores es una buena parte del aprendizaje.

El punto de partida de ese editorial era la mala situación económica general de América Latina. Está bien, es cierto. La región fue golpeada por las consecuencias de los ataques del 11 de septiembre. Los pronósticos no son muy halagadores y hay situaciones graves en algunos países, como Argentina, Colombia, Brasil y Venezuela.

Pero las generalizaciones no son buenas consejeras, pues Chile está en buenas condiciones.

Luego, ese editorial repite una idea oída hasta el cansancio. Es la idea de que Argentina anda mal porque en ese país se han aplicado las medidas económicas que vienen de lo que se conoce como Consenso de Washington.

De lo que pude averiguar de ese “consenso” es que tiene ya cerca de diez años y que sus ideas centrales son las de abrir las fronteras comerciales de las naciones y de cuidar las finanzas públicas.

Ya puede verse aquí un grave error de ese editorial, pues Argentina no respetó esos principios. El gasto público en Argentina tuvo un déficit consistente y elevado que no podía ser mantenido y, leí, tampoco abrió realmente sus fronteras.

En otras palabras, lo que sucede en Argentina no puede ser debido a la aplicación de las recetas liberales, pues de hecho allá se hizo lo contrario de lo que esas recetas dicen. Y, desde luego, ese editorial no trata nada de Chile.

Desde el punto de vista económico, este país fue el gran iniciador de cambios en las políticas económicas, ahora sí, aplicando las recetas de economía abierta, privatizaciones de servicios públicos y cuidado de las finanzas públicas. No les ha ido nada mal.

Lo que pude averiguar fue que Chile creció la década pasada en promedio un 5% al año, que su expectativa de inflación anda por el 2 o 3% y que tiene la menor proporción de personas calificadas como en pobreza extrema en América Latina.

Ahora vamos al problema que se genera por causa de esos editoriales hechos al aventón y que reflejan más las emociones personales que el razonamiento del escritor. Ese problema no es que el autor haya equivocado su análisis, pues todos podemos equivocarnos y, además, existe la libertad de expresión.

Pero el problema sí es el del lector sin preparación que toma lo que dice un editorial y lo considera la verdad revelada. Como ejemplo, le comento un caso real.

Una institución educativa, de tamaño medio, en una ciudad principal del país, tiene a una persona que es una especie de jefe de profesores. La única fuente de información, para esta persona, sobre lo que sucede en México es una revista de izquierda.

El problema no es que sea de izquierda la revista que lee, sino que es la única que lee.

Simplemente, por eso, lo que esa pobre persona hace es repetir lo que otros dicen y sin garantía, desde luego, de que eso sea siquiera razonable… como el caso del editorial que le acabo de mencionar.

Por eso, esas personas, con fuentes únicas de información y sin poder de juicio terminan siendo repetidores tontos de ideas falsas y de razonamientos erróneos.

Y esto me lleva a lo que creo es la función del editorialista, que en esencia defino como el ser una herramienta que permite entender mejor al lector la realidad que le rodea. Hay una gran cantidad de sucesos y acontecimientos que son imposibles de cubrir y de entender por una persona.

Aquí es donde entra el editorialista para ayudar a entender esa realidad, dando ideas racionales, buscando puntos de vista diferentes, proponiendo explicaciones.

Las mayores cualidades del editorialista son su capacidad de síntesis y su poder racional, que pone al servicio del lector para que él entienda mejor la realidad.

Pero el lector tienen sus obligaciones también, como el no creer todo lo que lee y el interpretar con lógica lo que lee, sin depender de una fuente única que le puede causar distorsiones.

Por todo lo anterior, creo que el autor del editorial que menciono hizo un trabajo muy malo con su escrito, que es en esencia tonto, pero peor hace el lector que cree que lo escrito por un editorialista es la verdad revelada y lo repite tontamente.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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