Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
El Problema Real
Eduardo García Gaspar
27 noviembre 2002
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


En la teoría sacamos diez de calificación. En la tarea práctica tenemos un gran cero.

Siempre o casi siempre, los sucesos cotidianos tienen el defecto de impedir ver el panorama de más largo plazo y de obstaculizar la detección de los asuntos de verdadera importancia.

Pongo un ejemplo de esto, muy poco reconocido precisamente por que la realidad diaria estorba su observación. Me voy paso a paso.

Primero, vivimos en una época en la que sabemos bastante sobre economía, las cosas que funcionan y las que no funcionan. Quizá queramos negarlos, tal vez deseemos ignorarlos, pero eso no importa para que los principios económicos funcionen.

Sabemos que los salarios mínimos producen desempleo, que el libre comercio mejora estándares de vida, que los mercados libres crean más riqueza, que los préstamos gubernamentales desperdician recursos, que los subsidios alteran precios.

Sabemos que los gobiernos grandes producen corrupción grande, que los programas de ayuda indiscriminada a los pobres producen más pobreza, que los impuestos tienden a elevar los costos de los bienes producidos y reducir la calidad de vida, que la inversión eleva la productividad y por eso, los salarios reales, que las prohibiciones de importaciones generan contrabando, que la intervención estatal en la economía produce efectos peores que los que pretende solucionar.

En fin, creo que sabemos bastante sobre los procesos económicos y que, por eso, está a nuestro alcance la implantación de medidas que en tiempos razonables logren progreso y bienestar general para cualquier país.

Lo que digo es que nuestro problema de progreso no es un problema de conocimiento económico.

Si no progresamos, la causa de esa situación debe buscarse en otros terrenos y no en los del conocimiento del funcionamiento de la economía.

En otras palabras si México no progresa eso se debe a su acción política, la que no hace realidad práctica lo que sabemos de sobra en la teoría.

La culpa de la pobreza mexicana radica, por consecuencia necesaria, en gobernantes, partidos, agentes políticos y similares. Profundicemos en esto un poco más viendo algunas de las posibles explicaciones de este fenómeno ciertamente extraño, el de saber qué es lo que debe hacerse y no hacerlo.

Una de las razones por las que no hacemos lo que debe hacerse es la existencia de gobernantes y partidos que efectivamente no conocen eso que se debe hacer. Es un problema de ignorancia. A pesar de ser un conocimiento disponible, amplio, accesible, difundido, esas personas lo ignoran realmente.

Otra de las razones por las que no hacemos lo que debe hacerse es el lastimar severamente a gobernantes e instituciones políticas.

Por ejemplo, de aplicarse las medidas económicas lógicas, los sindicatos perderían todo su poder y obviamente no quieren perderlo. Por eso se oponen a hacer lo que debe hacerse, a pesar de que ello lastime la vida de millones. Es un problema de egoísmo destructivo.

Una tercera causa es la existencia de personas e instituciones con miedo a reconocer lo que debe hacerse.

Por ejemplo, el PAN y su declaración de principios, que le da vueltas y vueltas a las cuestiones económicas sin admitir abiertamente aquello que sus principios indican, que es la libertad económica. Son liberales en términos económicos, pero tienen miedo a reconocerlo. Es un problema de temor.

Otra causa es la existencia de personas y partidos que sencillamente están atrasados intelectualmente. Por ejemplo, el PRD y su izquierdismo de hace más de 50 años que muestra una pereza mental de consideración y un alejamiento de la realidad diaria del país. Si viven en el pasado, es lógico que no quieran ver los adelantos modernos.

Es un problema de atraso mental. Aún otra causa es la existencia de partidos que quieren el poder y lo que se sabe de economía se los impediría.

El PRI es el ejemplo claro de esto, pues aplicar lo que se sabe de economía sería igual a desmantelar toda su estructura corporativista de poder. Es un problema de sed de poder. No, el problema de México no es económico, es político.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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