Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Figuras Ejemplares
Eduardo García Gaspar
10 abril 2002
Sección: FAMOSOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No sé si a usted le pasa lo mismo que a mí, pero hay unas pocas cosas que me irritan. Una de ellas es la de aceptar lo que se ve políticamente correcto.

Me refiero a esa serie de creencias que se toman como dogmas sagrados que nadie discute, aunque no tienen una base fundamentada.

Entre esas cosas está una persona, Ghandi, a quien se ensalza y se llena de elogios, cuando es sólo una persona humana, con imperfecciones y defectos, que ha sido elevada a un nicho que no creo que merezca.

Por eso, vale la pena echarle una segunda opinión a este personaje y así ponerlo en perspectiva.

Si usted se pregunta sobre el libro que más leía, ése era uno titulado “Estreñimiento y civilización”, lo que lleva a especular sobre qué tipo de malestar le aquejaba más. Sí, era ésa y la heredó de su madre una persona obsesionada con esa función corporal.

Tanta era la manía que en vez de decir buenos días interrogaba a las personas sobre sus movimientos intestinales y si habían llegado a buen fin. En su lengua natal, su nombre significa abarrotero, lo que es simple curiosidad.

Si usted recuerda alguna foto de Ghandi, será la imagen de una persona delgada en extremo, casi muerta de hambre.

No, Ghandi no comía poco, de hecho comía bien. Sobre todo le gustaba comer una mezcla de soda, miel y jugo de limón. Sus alimentos eran totalmente vegetarianos. El ajo era el acompañamiento eterno, a lo que sin duda ayudaba el hecho de que Ghandi no tenía sentido del olfato.

Su mente era por demás curiosa, tanto que se le ocurrió hacer una serie de experimentos a los que bautizó con el nombre hindú de Brahmacharya.

Si usted quiere repetir los dichosos experimentos, haga lo siguiente: tome a varias chicas jóvenes, desnúdelas totalmente y échese a dormir con ellas rodeándolo. El objetivo de Ghandi era mostrar lo poco que le interesaba el sexo y usaba a las jóvenes sólo para sustituir a los calentadores.

Vivía él en una especie de campamento religioso, llamado ashram, donde aparentaba la más simple de las vidas posibles. Le acompañaban secretarias y sirvientas. Sus gastos eran sufragados por nobles del país, tres príncipes. Y no era fácil dar esa impresión de vida sencilla.

Uno de los colaboradores dijo un día que mantener a Ghandi viviendo en la pobreza costaba mucho dinero.

Un historiador inglés muy reputado tiene sobre Ghandi juicios interesantes. Paul Johnson afirma que él era un político exótico más que un liberador. Esas excentricidades le dieron una gran popularidad entre un pueblo que ama la rareza.

De economía, Ghandi no sabía nada y eso lo llevó a recomendar la implantación obligada del tejido a mano, haciendo a un lado las máquinas.

De haberse hecho eso, las exportaciones hindúes habrían caído al piso, pues todas ellas eran producidas masivamente. Dicen expertos que su política agrícola habría producido una hambruna terrible.

Pero ahora vayamos a lo básico. Ghandi fue tremendamente popular y aún lo es. Podía convocar a grandes cantidades de personas, aunque no podía controlarlas.

Se le reconoce por su famosa política de resistencia pasiva y de pacifismo, pero ella fue mucho más la consecuencia de la tolerancia inglesa. Imagine usted a Ghandi en la URSS de hace cincuenta años o en la Cuba de hace treinta… el tipo no dura vivo dos semanas y pocos sabrían de él en la actualidad.

Esta segunda opinión, quizá para algunos, provocará cierto enojo por golpear a un ídolo mundial. Ni modo. Pero lo que pretendo es sostener un punto, que es el de no idealizar a las personas.

Por favor, no lo hagamos. Todos somos humanos y tenemos defectos. Por ejemplo. Thomas Jefferson, un tipo que sin duda tuvo más impacto que Ghandi en la vida del mundo, era un desordenado con sus finanzas y, además, tuvo varios hijos con una de sus esclavas.

Le digo, todos somos humanos y no podemos colocarnos unos a otros en nichos de superioridad inalcanzable. Vea a San Agustín y dígame si no tenía defectos.

Bueno, pues la próxima vez que usted oiga a otro decir que pocos existen como Ghandi acuérdese del ajo, de las muchachas desnudas, del estreñimiento y de que tuvo la fortuna de ser excéntrico en un país gobernado por ingleses con escasa voluntad de poder.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras