Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Fuga de Actitudes
Eduardo García Gaspar
18 marzo 2002
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIEDAD
Catalogado en:


No somos todos iguales. Si bien tenemos ciertos comunes denominadores que no hacen iguales en nuestra esencia, los humanos poseemos una amplia, muy amplia gama de diferencias, que son precisamente las que nos hacen seres muy especiales.

Una de nuestras diferencias es bien probada y aceptada en la frase “fuga de cerebros”.

Ella se refiere a la emigración de las personas más educadas de su país natal a otro más desarrollado, donde la capacidad de la persona es más apreciada.

No sólo reconocemos así la desigualdad de muchos aspectos humanos, sino que también señalamos la libertad humana, su capacidad de moverse de un sitio a otro, de estudiar lo personalmente decidido, de decidir por sí mismo el destino personal.

Si bien los humanos diferimos en términos de nuestras capacidades intelectuales y de nuestras especialidades, poco duda puede haber de que también somos diferentes en cuanto a nuestras actitudes. Hay humanos responsables e irresponsables, preocupados y despreocupados, ambiciosos y conformistas, trabajadores y perezosos.

De esto México da testimonio manifiesto a diario, al igual que otros países. Este es un buen momento para dar una segunda opinión.

Por años ha sido una preocupación de muchos países menos que desarrollados esa fuga de cerebros, la que es clara y conspicua; cualquiera la puede constatar, por ejemplo, al ver una buena cantidad de hindúes trabajando en los EEUU dentro de bien pagadas especialidades matemáticas y de computación.

La India, se afirma, pierde la posible contribución de esos nacionales al bienestar de su sociedad. Está bien, es cierto, pero en una segunda opinión debe verse otra fuga, al menos igual de importante.

Es la “fuga de actitudes” y se refiere a la emigración de ciudadanos de países no desarrollados a países que sí lo son.

No son personas con grados académicos, quizá ni hayan terminado la escuela primaria, pero son personas que poseen actitudes valiosas para su país y que éste pierde. La persona que ilegalmente entra a los EEUU, por ejemplo, no lo hace para irse de vacaciones, sino para trabajar.

Quiere trabajar y está dispuesto a pasar penas, vergüenzas, lejos de su país y familia, con tal de trabajar y ganar dinero, más que en su país.

Ésa es una buena actitud hacia el trabajo y podemos presuponer que en esa parte tiene una mejor actitud a la del que decide no tomar ese riesgo de emigración ilegal cuando ambos están en la misma circunstancia.

Dicho de otra manera, el emigrado hacia otro país para buscar trabajo, el que sea, se lleva una actitud muy valiosa, las ganas de trabajar, las ansias de mejorar, la ambición de ser mejor, el deseo de superarse. Y eso lo pierde su país.

El emigrado, lo hemos visto, está dispuesto a trabajar en lo que sea, sin protección de leyes laborales, sin la cobija de sindicatos protectores, sin paraguas de salarios mínimos. Es ésa una actitud muy positiva.

Viendo esto a nivel más masivo, quizá puede decirse que si emigran de su país los de actitudes más positivas, permanecen en él los de actitudes menos positivas, los que no quieren arriesgar, los que no tienen grandes deseos de mejorar, los que prefieren la vida más fácil.

Sin duda, el país, sufre por esa pérdida que es poco conocida y quizá ni siquiera considerada. ¿Cuánto pierde un país por la fuga de cerebros? Calcular eso sería extremadamente difícil, aunque no imposible.

Mi punto es que esa “fuga de actitudes” tiene consecuencias aún mayores para el país que la sufre, pues pierde trabajadores de mayor valía y potencial… en promedio, desde luego.

Pero los pierde y de eso no hay duda. Al final, todo lo que quise hacer es ofrecer esta segunda opinión que se resumen en un par de puntos.

Ponemos atención en la fuga de cerebros, pero nos olvidamos de la “fuga de actitudes” que es aún mayor en cantidad de personas, inmensamente mayor.

Ponemos atención en las políticas para atraer inversión extranjera, pero olvidamos las políticas para mantener en el país al talento y a las actitudes valiosas. Es una paradoja el querer ser atractivo para la inversión y el dejar de ser atractivo para el talento y la buena disposición de los propios ciudadanos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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