Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Guerra o no Guerra
Eduardo García Gaspar
12 noviembre 2002
Sección: DIPLOMACIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


De todos los temas políticos a tratar, el de la guerra es el que nos es más ajeno a los mexicanos.

De corrupción, de falta de eficiencia policiaca, de malos jueces, de muchas cosas podemos hablar con conocimiento directo de causa. Pero no de guerra entre naciones.

No la hemos vivido, ni forma parte de nuestra cultura. Lo más bélico que hemos hecho es hablar en contra de políticas norteamericanas en los años 70. Más aún, la tradición mexicana es la de no intervención.

En fin, de guerra no tenemos más referencia que las noticias de los periódicos, en oposición a otros países que la han vivido en su gente o en su propio territorio recientemente. Por eso, la alejamos de nuestra mente y la rechazamos sin mucho pensar.

Sin embargo, creo que para hablar de ella debemos partir de la premisa de Sun Tzu en su clásico El Arte de la Guerra, en donde las primeras palabras son éstas, “La guerra es un asunto de importancia vital para el Estado; el terreno de la vida o la muerte; el camino a la ruina o a la sobrevivencia. Es obligatorio que ella sea cabalmente estudiada”.

No se trata de fomentar la guerra, ni de ser un halcón belicista, sino de reconocer que la guerra es una posibilidad real que más nos vale estudiar. Ignorar la realidad de la guerra no es una decisión que la haga desaparecer, como tampoco la oscuridad hace desvanecer a los árboles de un bosque.

Con los ojos cerrados chocaremos con los árboles de cualquier manera, pero con los ojos abiertos los podremos esquivar. Este asunto es importante siempre, pero más aún en estos días cuando existe una posibilidad bélica entre varios países e Irak.

Lo que esta posibilidad ha provocado es una situación simplista y por ello irreal, la de guerra o no guerra, con la mayoría de las opiniones yéndose del lado de la no guerra. Desde luego, una guerra es negativa, destruye recursos, impide bienestar y, contrario a lo que muchos piensan, altera negativamente a la economía.

Nadie la desea, pero eso no implica que no exista. El simplismo de las opiniones es lo que impide un mayor análisis.

Pongamos el ejemplo de una nación, la que sea, que invade a otra y declara que tiene planes de expansión. ¿Puede uno quedarse sin hacer algo para poner un alto a los actos de guerra de esa nación?

Muy difícilmente puede justificarse una decisión de no hacer nada. Sí, desde luego, es posible y deseable agotar todas las instancias posibles antes de contestar bélicamente. ¿Qué sucede si no hay otro remedio? La única opción posible es la respuesta bélica.

En otras palabras, el pacifismo extremo lleva a la dictadura del militar inicial, lo que no es un buen panorama.

En el caso de Irak, desde luego tenemos antecedentes de Sadam Husein en su guerra contra Irán y su invasión de Kuwait, más ahora la posibilidad real de estar produciendo armas grandes de destrucción masiva en secreto.

No hay otra que reconocer la existencia de una amenaza potencial ante la unión de armas, actitud bélica y antecedentes bélicos también. ¿Qué hacer en este caso?

La respuesta es desde luego, no quedarse con los brazos cruzados, lo que sería irresponsable ante las víctimas inocentes potenciales de iniciativas de Sadam.

Lo menos que debe hacerse es investigar en el sitio mismo la existencia de esas armas. Es decir, es correcto lo que en la ONU se ha acordado e Irak ya aceptó, una inspección sin limitaciones.

Ésa es una gran ayuda en contra de la posibilidad de guerra, pero no cancela su posibilidad totalmente. Lo que está sucediendo, por tanto, está en el camino correcto, no por ignorar la guerra, sino por reconocerla y estudiarla.

Obviamente ante esa posibilidad bélica se dan posiciones personales en políticos y en ciudadanos, con muchas diversas posibilidades.

Puede verse lógica la posición de Bush y Blair ante la posibilidad de más ataques terroristas, pero también puede verse lógica la posición del gobierno francés opuesto a una guerra en automático. La que no es lógica es la posición de cerrar los ojos, pedir la paz a cualquier costo y vivir por siempre bajo la amenaza de terroristas y dictadores.

Neto, neto, a nadie le agrada la posibilidad de guerra, pero como se están desenvolviendo los sucesos, ellos van por el camino menos malo, el de explorar toda posibilidad antes de que hacer realidad la última de las opciones.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras