Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Imitador Malo
Eduardo García Gaspar
30 enero 2002
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


A muchas personas les gusta definir al gobierno de políticas distributivas de ingresos como un Robin Hood, el personaje que huyendo de la autoridad se dedica a robar a los ricos para dar a los pobres.

Independientemente de que se olvida a la clase media, esta comparación me hace pensar que el gobierno mexicano está dando señas de que es un Robin Hood que se ha quedado a la mitad.

Digo, porque le quita a los ricos o eso quiere, pero aún no cumple con lo otro, con lo de darle a los pobres. Más bien, se queda con lo que recoge, al menos en una buena proporción.

Y no, cuando hablo del gobierno mexicano no hablo de Fox solamente, sino de todo el gobierno. Las cosas ya han cambiado mucho como para hacer equivalente al presidente con el gobierno.

Así era antes, pero ya no, afortunadamente. Lo de las políticas distributivas es un tema fascinante, de actualidad para las autoridades mexicanas.

Y eso merece una segunda opinión. Allí va.

La justificación de las medidas gubernamentales que retiran proporcionalmente más fondos de los ricos es la percepción de una distribución inadecuada de los ingresos o bienes personales. Unos tienen mucho y otros tienen poco.

Ante esa condición de la sociedad, el gobierno redistribuidor interviene para remediarla, para hacer menos extrema esa distribución. Suena bien en la superficie, muy bien y da buen material para hacer discursos populares.

Pero tienen sus problemas en el fondo. Éstos son algunos de esos problemas.

Primero, ya lo dije, ignora a la clase media, la olvida y relega para concentrarse en castigar a los ricos y premiar a los pobres. Un gobierno debe servir a todos, no a unos y menos para condenar a otros.

Segundo, reúne en un grupo único a los ricos y en otro a los pobres, sin hacer distinciones entre los agrupados en cada categoría. El rico que ha robado es reunido en el mismo grupo del rico que ha trabajado. El pobre holgazán es clasificado igual que el pobre trabajador.

Es muy difícil que una política distributiva hecha sobre grupos de tan superficial clasificación tenga éxito. A los ricos trabajadores los va a castigar por haberse esforzado, lo que es un incentivo negativo al trabajo y a la inversión.

A los pobres holgazanes les va a premiar su falta de esfuerzo y pereza. Inevitablemente sucederá esto cuando se hacen grupos tan primitivamente definidos.

Tercero, el dinero retirado de los bolsillos de los ricos no llega en su totalidad a las carteras de los pobres. No habría dinero suficiente en el país para eso.

Sólo algunos de los pobres van a conseguir ser ayudados con sus créditos, con sus casas, con la ayuda que el gobierno dé.

Los pobres beneficiados con esto estarán sesgados hacia las agrupaciones de pobres más organizadas y con mayor capacidad de presión ante los gobernantes. Hay probabilidades grandes de que los más pobres y menos organizados o con menor peso político se queden igual que antes.

Cuarto, el dinero retirado a los ricos no llega en su totalidad a los pobres.

En medio de esa transferencia de dinero hay un proceso que tiene un costo tan grande como ineficiente sea la autoridad, más la posibilidad de corrupción.

Y quinto, un asunto algo más abstracto. Cabe la posibilidad real de que el poco ingreso que reciben los pobres tenga su causa en la distribución actual del ingreso y que alterarla deje a los pobres en condiciones peores a las originales.

Es el caso de una empresa que cierra y despide o simplemente no contrata más obreros por causa de bajas ventas producidas por impuestos adicionales al producto de lujo que fabrica.

Buena cantidad de lectores dirá ahora que no me conmueve la pobreza. Sí me conmueve, mucho, y por eso lo que intento es criticar a medidas que no ayudan a los pobres y causan daño a la sociedad entera.

Mi segunda opinión es sencilla, vamos a solucionar el problema de la miseria, pero hagámoslo con razonamientos sólidos, no con sentimientos y emociones. Los pilotos de avión nos llevan a nuestros destinos debido a su preparación y conocimiento, no por causa de sus ganas de llegar.

Si las ganas fueran suficientes, cualquiera sería piloto aviador.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras