Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Impuestos Para la Democracia
Eduardo García Gaspar
23 enero 2002
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Querer un sistema democrático, desde luego, tiene un costo. El más obvio de ellos, y por eso el menos conocido, es el de la imperfección de ese sistema.

La democracia no es perfecta, ni da resultados ideales, cosa que parece ser desconocida por buena parte de la población, la que espera que todos sus problemas sean resueltos al día siguiente de una apertura democrática.

Igualmente, la democracia tiene otro costo, el del mantenimiento de una serie de personas que son representantes de la población. Esas personas deben ser recompensadas por sus servicios, que son los de representación de las personas o ciudadanos.

El punto aquí, desde luego, es encontrar el balance racional entre el costo de esa representación y su utilidad.

Esta discusión es la que ya inició, cuando se ha empezado a hablar de que tenemos demasiados representantes, de que con menos serían suficiente y de que ya no tienen sentido los diputados de partido.

Pero, y éste es un pero muy grande, nuestro país tiene un problema interesante por analizar más a fondo, el de los subsidios o pagos que el gobierno hace a los partidos para cubrir su existencia.

En pocas palabras, el gobierno da dinero a los partidos para que ellos cubran sus gastos, paguen los sueldos de sus personas y hagan campañas electorales. Aquí hay un serio problema de justicia.

Una segunda opinión no sobra al ver esta cuestión.

La cuestión opera más o menos así: usted y los demás mexicanos pagamos impuestos, si no los pagamos corremos el riesgo de ir a la cárcel, y una parte de esos impuestos, una buena cantidad de miles de millones se van a los partidos políticos para mantenerlos activos.

Esta es la injusticia que se está cometiendo y de la que poco nos hemos dado cuenta. Ponga usted el caso de un partidario del PRI, que jamás en su vida votaría por el PAN. Esta pobre persona, haga lo que haga, le da dinero al PAN, al partido que odia.

Lo mismo sucede con otra persona, un panista que jamás en su vida se le ocurriría votar por el PRD y efectivamente no vota por el PRD, y sin embargo de su bolsa sale dinero para pagar los gastos del PRD.

Este es un problema de justicia muy serio. Usted y los demás que pagamos impuestos y votamos, estamos dando contribuciones a partidos por los que nunca votaremos.

Conozco a una persona que piensa que el Partido Verde es una tomada de pelo. Ésa es su opinión personal. Dice que en su vida dará su voto a ese partido.

Y, sin embargo, del bolsillo de esa persona sale físicamente dinero que va a las arcas del Partido Verde. No es justo, ni es lógico. Las personas se encuentran financiando a partidos con cuyas ideas no están de acuerdo.

¿Es usted priísta? No importa, usted le va a dar donaciones al PAN, al PRD y a todos los demás partidos, aunque sean partiditos sin promesas serias, ni oportunidades importantes.

¿Es usted panista? Tampoco importa, usted dará donativos obligatorios al PRD y al PRI.

Hágale como quiera, usted va a contribuir a la existencia de partidos con cuyas ideas jamás concordará. Un liberal, partidario del libre comercio, da dinero de su bolsillo para sostener a partidos que can en contra de la economía libre. Un socialista, enemigo de la propiedad privada, dará dinero para sostener a partidos que tienen ideas liberales.

Alguien que piensa que los nuevos impuestos son tontos ha dado dinero para sostener a los partidos que crearon esos impuestos.

Esta segunda opinión, entonces, plantea una situación ilógica e injusta para las personas. Lo más sensato sería dejar que los partidos lucharan por los recursos que le dan existencia, que se valieran por sí mismos.

Pero la cosa no es tan sencilla, pues se puede argumentar que el costo de esos partidos es un precio que es conveniente pagar para hacer sostenible el nacimiento de la democracia mexicana. Necesitamos partidos para tener democracia y eso nos lleva a subsidiarlos con parte de los impuestos. ¿Cuál es la solución?

No lo sé, pero sí sé que a la larga, en unos años, esa situación de subsidios a partidos no puede subsistir por su falta de lógica y su injusticia. Y esto, sin duda, indica que muy pronto deben desaparecer los diputados de partido, ya no tiene sentido sostenerlos porque son una duplicación de gastos y de representación.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras