Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
IMSS Como Restaurante
Eduardo García Gaspar
14 noviembre 2002
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Las buenas intenciones no bastan, se requiere hacer las cosas con inteligencia y no sólo grandes y loables motivos. De lo contrario, se terminara haciendo más daño que beneficio.

No es exactamente así, pero si el IMSS, en México, fuese un restaurante tendría un modo muy diferente de operar su negocio. Un restaurante tradicional es uno en el que cada quien paga su cuenta antes de irse, allí mismo.

Si usted pide faisán y caviar, usted paga ese caviar y ese faisán. No hay mucha ciencia en eso.

Más aún, el propietario asigna precios a cada uno de sus platillos basado en los costos de sus ingredientes y los costos de su preparación, más los costos fijos, para terminar con una utilidad si le va bien. Sin embargo, el IMSS encontró otra manera de hacer negocio.

Déjeme explicarla de la siguiente manera.

Si el IMSS fuera restaurante, en el manejo de sus pensiones, trabajaría haciendo que los comensales del día siguiente pagaran la cuenta de los del día anterior. Usted entra a ese restaurante y le cobran una cuota variable que se va a una caja en la que todo el dinero se reúne sin distinción de personas, ni mesas.

De allí toman el dinero que se necesite y pagan la cuenta de los que comieron ayer o anteayer, de manera que lo que usted hoy paga no cubre su cuenta personal, sino la de quienes comieron en el restaurante antes que usted.

Como no hay contabilidad personal en las pensiones, si usted come hoy en ese restaurante corre el riesgo de que mañana o pasado mañana no haya quien pague su cuenta de hoy.

Le digo, todo va a una caja común, en la que no se llevan cuentas separadas por persona, ni por platillo. Lo que se gasta en refrescos o en carne no tiene diferencia, por lo que no debe extrañar que a veces no haya agua y otras veces falle el pollo.

Más aún, de esa caja común de dinero formada por los que hoy dan dinero para pagar la cuenta de los de ayer, el restaurante toma dinero para abrir más restaurantes en otras partes donde cree que se necesita comida.

El resultado, al final, es similar al de esas pirámides financieras en las que los últimos pierden todo.

En otras palabras, al final no hay dinero para pagar mañana la cuenta de los que hoy comen y beben allí. Hay una palabra muy clara para definir eso en lenguaje de negocios, se llama quiebra.

Ante esto, las Afores son un gran remedio, algo tardío, pero al fin una solución como debe ser, que es la de cada quien paga su cuenta, donde no hay una caja común en la que todos pueden meter mano y hacer lo que quieran sin medir las consecuencias futuras.

La intención del IMSS es buena, muy buena, pero en ella hay ingredientes que son lo suficientemente dañinos como para dar al traste con esa buena intención. Uno de esos ingredientes es el ser un monopolio, lo que por diseño manda a un sistema sin incentivos para tener calidad en un terreno en el que la calidad es básica.

El panorama sería totalmente diferente si se tuvieran varias instituciones que compitieran por clientes a quienes atender.

Otro ingrediente fatal en el IMSS es la inexistencia de sistemas de control y supervisión, al estilo de los que se tienen en las empresas de seguros, bancos y casas de bolsa.

Un plan de pensiones, por ejemplo, requiere de complejos cálculos actuariales que nunca tuvieron efecto en el IMSS a juzgar por su situación actual. Y, al final, la combinación de ambos ingredientes crea una mezcla dañina en proporciones inimaginables.

El monopolio de seguridad social falla, con lo que se lastima a millones de personas en áreas como la salud y el retiro. Llamar irresponsables a quienes crearon y manejaron el IMSS es una palabra demasiado suave.

La solución, desde luego, es la fragmentación del monopolio en instituciones que compitan entre sí, por ejemplo, dando vales a los empleados y obreros, para que ellos cubran así las cuotas con la institución que más les convenga.

La solución no es sencilla por una razón. Es tal la inercia del IMSS que de mil maneras diferentes se manifestarán fuerzas opositoras a esa fragmentación, destacándose desde luego el sindicato del IMSS y todos los que de él derivan su fuente de ingreso y de poder.

Ellos lucharán en contra de lo que en lo personal los lastima y su lucha llegará a extremos violentos. No es un panorama agradable el de ese restaurante tan extraño en sus manejos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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