Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Inocentes e Ingenuos
Eduardo García Gaspar
16 diciembre 2002
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Esta conducta no es racional y sin embargo, se realiza todos los días. Me refiero a la consulta de adivinadores, lectores de cartas y todas esas personas que pretenden darnos a conocer nuestro futuro.

Las evidencias en su contra son absolutas, pero eso no importa para muchas personas que van con esas personas en busca de ser engañadas.

Si pudiesen conocer el futuro, por principio de cuentas, ellas tendrían fortunas mayores a la de Bill Gates, no sólo por conocer de antemano las subidas y bajadas de la bolsa de valores, sino por la venta de sus servicios a gobiernos y empresas que pagarían fortunas por tener certeza acerca del futuro.

Recuerdo una nota periodística de hace bastantes años. Esa nota reportaba un congreso internacional de adivinadores del futuro, realizado en Londres, en la que uno de los adivinadores fue cuestionado por el reportero, quien le preguntó cuándo se llevaría a cabo el siguiente congreso suyo y en qué lugar.

El adivinador respondió, “No sé”.

Le digo, el más leve análisis de los servicios que ofrecen esos lectores de cartas, planos astrales, café, manos y demás indica que todo lo que ellos ofrecen es una mentira.

Tan mentira es que incluso si de casualidad aciertan, es por equivocación. El fenómeno no tiene mayor relevancia excepto por el hecho de, desde luego, lastimar a quien cree en esa posibilidad de ver el futuro, pues sus decisiones estarán basadas en información falsa.

Más o menos lo mismo que le sucede a muchas otras personas que toman decisiones de inversión, por ejemplo, si su información es mala, sólo por casualidad harán lo correcto.

Y todo esto viene a cuento por una situación a la que me enfrenté recientemente. Creo que compartir con usted lo que me sucedió le será útil.

Todo empezó con un amigo de un amigo, quien hizo llegar a mis manos los materiales escritos y folletos de una empresa extranjera de inversiones. La calidad de esos materiales es de primera en su formato, diseño e impresión.

Más aún, la información verbal que me dieron fue la de están pagando el mismo interés que en pesos mexicanos, pero en dólares.

Armado con esa información y siendo por naturaleza escéptico, pregunté si había alguien que yo conociera y que le hubiera entrado a esa impresionante oferta de tasas de interés. Me dieron unos pocos nombres. Acto seguido, leí con atención el material.

Fabuloso, con las más grandes promesas de servicio y la asesoría más completa que haya yo imaginado. Pero en ninguno de los folletos había datos financieros, estados contables, nada, cero. Extraño, muy extraño.

En Internet visité su sitio y la misma historia, todas las promesas del mundo, puro rollo, y nada de información. Una de las gráficas que mostraba rendimiento, además, era engañosa con intención.

Llamé a uno de mis amigos financieros preguntándole por esta empresa. Me dijo que no tenía muchos datos, pero que era imposible tener una tasa de interés en dólares del 7 por ciento, pues esa tasa en los bancos americanos estaba alrededor del 3 por ciento y si lograba alguien más del 4, eso ya era fabuloso.

Juntando las cosas, por tanto, llegamos a una sospecha fundada en todo lo anterior, más el hecho de que la empresa de inversiones carece de rating bancario, es off-shore y sólo podría pagar esas tasas, con ese gasto de materiales, especulando fuertemente.

La cosa funcionaría así. Usted les da dinero y ellos lo invierten en valores de alto riesgo que rindan tasas superiores al 15 por ciento mínimo, a usted le pagan el 7 y ellos se quedan con la diferencia.

El punto es que usted está corriendo riesgos grandes que valen 15 por ciento o más, pero sólo recibe el 7. Mal negocio para usted, pero muy bueno para ellos que ganan el interés diferencial sin meter dinero propio, sino el de usted.

¿Por qué personas en su sano juicio meten dinero en un esquema altamente sospechoso?

Supongo que por la misma razón por la que la gente consulta a los adivinadores del futuro: inocencia combinada con ambición…. una mezcla de sentimientos que en muchas mentes gana a la inteligencia y a la razón.

La prueba es sencilla, vea las tasas normales de interés y si ellas son más altas, eso quiere decir que hay más riesgos.

Pida información sobre la cartera de inversión que da esos rendimientos y si no se la dan, salga de allí corriendo. Después de todo, esas ofertas tan buenas, si fueran sólidas, habrían vaciado los fondos de inversión de todos los bancos y casas de bolsa de Japón, EEUU y el resto del mundo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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