Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Moda Misionera
Eduardo García Gaspar
15 octubre 2002
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Si usted trabaja en una empresa, hay una buena posibilidad de que ella haya sucumbido a la moda de tener una misión.

Una misión y su visión es generalmente un texto con algún sueño febril que una vez aprobado se guarda en un cajón y hace que la empresa siga trabajando igual que antes.

No digo que sea malo tener una misión, pero lo que sí quiero decir es que es que hay otras cosas de mayor importancia para la empresa.

Le voy a mencionar una: el tener un código de ética, una especie de Diez Mandamientos internos que guíen la conducta de todos los que allí trabajan.

Es más útil eso que tener una misión. Digo esto con gran convencimiento por haber leído recientemente una nota originada en Nueva York que hablaba sobre la conducta de algunos ejecutivos en los Estados Unidos.

Déjeme darle algunos datos de esa nota periodística de principios de octubre de la agencia Zenit.

“El director ejecutivo de Tyco International Ltd., Dennis Kozlowski, procesado por evadir un millón de dólares en impuestos por compras de arte, ha dado ahora marcha atrás en su idea de comprar un yate de 150 pies de eslora. El barco de 17,8 millones de dólares habría sido el barco de vela con casco de aluminio más grande construido en los Estados Unidos”.

La nota continúa con más información

.“Kozlowski ya había suscitado sospechas sobre la manera en que había cargado a Tyco su fastuosa forma de vida… no es fácil gastar 15.000 dólares en un paragüero, a expensas de la empresa, pero Kozlowski encontró la forma de hacerlo. Ese paragüero adornaba el pasillo de su apartamento de 18 millones de dólares de la Quinta Avenida de Nueva York, que obviamente también pagaba la empresa.

“También compró a cuenta de la compañía una caja de costura de 6.300 dólares, un neceser de viaje de 17.100 dólares, una papelera de 2.200 dólares, 2.900 dólares en perchas, dos juegos de sábanas de 5.960 dólares, un cuaderno de 1.650 dólares y una almohadilla para alfileres de 445 dólares.”

No creo que sea negativo en sí mismo poseer artículos de ese tipo. Por mí, usted puede tener en su casa un tintero que perteneció a Napoleón y por el que usted pagó treinta mil dólares. Cada quien hace con su dinero lo que quiere.

Le digo, el problema no es ése, sino la manera en la que la persona obtiene el dinero. Eso es todo. Si el dinero es obtenido robando bancos, el problema está en la acción de robar bancos no en la de comprar un Rolex de oro con brillantes.

Si un ejecutivo como ése obtiene su dinero de manera fraudulenta, ése es el problema y nos sus tontas sábanas de seis mil dólares. El ejemplo lo podemos trasladar a México sin grandes problemas, a las empresas privadas y a las instituciones gubernamentales.

Todos hemos visto la casa de un gobernador que no puede comprarse con su sueldo, o el carro del responsable de compras de alguna empresa que tampoco puede justificarse con sus ingresos.

Sí, un gran remedio a esas situaciones está en la aplicación de las leyes a esas personas que han engañado y robado, pero hay un remedio de más fondo y que es la adopción franca y abierta de códigos de ética en las empresas e instituciones.

Ellos son herramientas que hacen claro a todos lo que no se puede hacer y lo que debe hacerse

Sí, desde luego, pocas cosas como un castigo legal a quien ha cometido un acto ilícito, lo que jamás debe pasarse por alto. Pero en el largo plazo el mejor remedio es volver a imbuir en la sociedad valores y creencias sobre lo malo y lo bueno.

Nada complicado, quizá resumido en los Diez Mandamientos seguidos a conciencia y con aplicaciones de mero sentido común a cada empresa en su caso particular.

En fin lo que digo es que más nos conviene echarnos un clavado en las cuestiones éticas y de códigos de ética que ocupar nuestro tiempo empresarial en crear una misión para estar a la moda con el resto de las empresas.

Con una ventaja. En las sociedades en las que existe un razonable respeto a un código de ética se desarrolla un ambiente de confianza mutua entre sus habitantes. Y esa confianza es uno de los requisitos del progreso.

Puesto de otra manera, si queremos remediar nuestro problema de pobreza en México, más nos vale promover el respeto a valores básicos… y los códigos de conductas de las empresas son un buen comienzo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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