Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Pata de la Mesa Está Mal
Eduardo García Gaspar
16 abril 2002
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Creo que tenemos un gobierno por demás gracioso. Muchos diputados andan preocupados por nuestras relaciones con Cuba, lo que supongo deba ser de importancia vital, pero no se ocupan de cuestiones como el impartir de justicia, lo que debe suponerse es un asunto trivial.

Lo mismo que las cuestiones de la electricidad, el agua y otros temas de escaso interés para quienes forman la autoridad.

El asunto de la aplicación de la justicia en México llegó a nivel de luz roja global, cuando hace dos días la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas nos echó un cubetazo de agua, para ver si despertamos.

Lo que la ONU hizo fue reprobar a nuestro Poder Judicial, con acusaciones de falta de independencia, de carencia de efectividad y de ausencia de “calidad moral” en los jueces mexicanos.

Más aún, se dijo que los procesos de cambio en el sistema judicial mexicano son extremadamente lentos. Eso es como tener en casa toallas que sólo pueden lavarse en seco, o tuberías que no dan agua, o cables que no conducen electricidad.

Es verdaderamente serio el asunto, pues el impartir justicia es porción de la sangre que alimenta y mantiene viva a la sociedad. Simplemente no se puede progresar sin una aceptable aplicación de las leyes.

Lo que la ONU dice es que la impunidad y la corrupción siguen siendo la regla, que los ciudadanos tienen una opinión de sospecha y desconfianza ante el Poder Judicial, que no hay allí imparcialidad, que la calidad de sus servicios es muy variable, que se estima que entre el cincuenta y el setenta por ciento de los jueces federales presentan problemas de corrupción, que no ha habido sanciones a jueces por ese motivo, que no existe un sistema educativo jurídico ni disciplinario para abogados, que muchos de ellos ejercen sin estar calificados para hacerlo.

En fin, que México goza de un gobierno que es una mesa con una pata que falla.

A los gobiernos podemos verlos como mesas con patas. Una pata es el Poder Ejecutivo, que está recién elegido en el primer gobierno mexicano de cambio democrático claro. Otra pata es el Poder Legislativo, en igual situación que el Ejecutivo, pero con amplia incapacidad de diálogo interno.

La tercera pata es el Poder Judicial, cuya situación trata la ONU y que sencillamente no sirve. Y una mesa de tres patas, con una de ellas en estado tan ruin debilita a todo el gobierno, todo.

La población mexicana, es claro y lo sabemos, no confía en el Poder Judicial. Cuando esa confianza falla, el progreso se hace menos probable y más arduo de lograr.

No es complicado este asunto. Tenemos que una de las tres patas de la mesa está fallando en serio y con esa base simplemente no se puede funcionar bien, lo suficientemente bien como para realmente progresar y solucionar los problemas de pobreza.

En esta segunda opinión, lo que digo es simple: más nos vale echar un ojo a este problema del Poder Judicial, que es un problema mucho mayor al de nuestra relación con Cuba, a la muerte de María Félix, a la adopción del horario de verano y a varios otros en los que ponemos más atención.

No sé si usted tiene la misma impresión que yo, pero siento que tenemos una fuerte inclinación a poner atención en los problemas menos importantes, lo que nos quita tiempo. Peor aún, politizamos los problemas volviéndolos insolubles temas de controversia partidista, lo que nos obstruye las soluciones.

Puesto de otra manera, estamos atorados en solucionar los problemas menos importantes. Los problemas de agua, electricidad, seguridad, criminalidad simplemente no reciben atención, al menos la que merecen. Y eso va a tener un costo que se nos cobrará en algún momento futuro.

Nuestra falta de previsión, nuestra miopía partidista, va a tener su precio. Será una factura cara, que tomará la forma de menos progreso, igual o peor pobreza.

Pero, al fin y al cabo, nuestras autoridades no dejan de estar siguiendo el clásico modelo del comportamiento mexicano, el dejar las cosas para el último. Igual que el estudiante que durante todo el semestre no se preocupa y cree que el día anterior al examen es suficiente para estudiar.

Resumiendo, nos falla una pata y sin esa pata, la mesa se puede caer.

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