Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Piratería Como Tango
Eduardo García Gaspar
22 enero 2002
Sección: CRIMEN, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Si para bailar un tango se necesitan dos personas, una frente a otra en coordinación mutua, entonces la compra y venta de un bien, el que sea, es como un tango también.

La persona que vende y la que compra se ponen de acuerdo y danzan el baile de la negociación que sea posible en el momento.

Si el acto es legal o no, eso no importa, al igual que no importa si el baile es decente o provocativo.

Los mecanismos son los mismos. Usted puede vender y comprar en un mercado legal o en un mercado ilegal con exactamente el mismo procedimiento.

La oferta y la demanda rigen al mercado como un proceso que no distingue si se cometen actos inmorales o morales, a igual que un mismo cuchillo puede ayudar a preparar un filete Wellington o a realizar un asesinato.

Ni el cuchillo ni el mercado son sujetos de una evaluación moral, pues de intentarse sería igual que sentar a las balas en el banquillo y acusarlas de matar o robar y dejar libre al que jala el gatillo.

El punto es serio porque permite analizar con frialdad a la piratería, una industria en la que México tiene un distinguido lugar.

Definamos piratería como el robo de una propiedad intangible de un tercero para lograr un beneficio personal sustentado primordialmente en eso que es robado.

Por ejemplo, robar una máquina quemadora de discos compactos no es piratería, pero sí lo es tomar un disco grabado con música y duplicarlo para vender sus copias. El robo que se hace es el de una propiedad intangible, como la música de una grabación, el nombre de un reloj, o la rutina de un programa.

La razón de la existencia de un mercado de bienes intangibles robados puede ser explicado perfectamente por un mecanismo de oferta y demanda, en un proceso en el que la influencia del precio de venta es la variable central.

Cuando el precio es bajo, la cantidad demandada es alta. Un disco de Luis Miguel, legal, vale quizá unos ciento cincuenta pesos o más en alguna tienda formal, pero puede ser adquirido en hasta diez pesos si es pirata.

Ante nulas diferencias de calidad, es obvio que la demanda del disco legal sea muy baja y la del disco pirata sea muy alta. Nada sorprendente. Más aún, la oferta de discos piratas es tan atractiva que se torna en una competencia directa y abierta que el productor legal no puede combatir.

Los compradores la aceptan con sencillez, pues no sólo tiene un precio bajo, sino que puede encontrarse en todas partes.

Sería un absurdo sentar en el banquillo a las leyes de la oferta y la demanda para acusarlas de la existencia de la piratería, pero sería muy útil sentar a esas leyes junto a nosotros para que nos explicasen qué sucede y cómo podemos minimizar la piratería.

Por ejemplo, esas leyes nos dirían que deben ser muy bien definidos los tipos de productos y que no podríamos colocar en un grupo único a los Rolex de imitación y a los auténticos. Ellos son productos muy distintos, pues quien de verdad quiere un Rolex lo compra y sólo lo satisface el traer el artículo original.

La existencia de falsificaciones de Rolex no es, por tanto, un asunto igual al de la duplicación de un disco de música, ni al uso indebido de un programa de computación, que son casos en los que el artículo robado es exacto al original.

Lo que esto nos dice es que el gran negocio no es la falsificación de Rolex, que no hará gran daño a su fabricante, pero si causará estragos en la industria de la música y en el de la computación.

Y para atacar ese problema, según esas leyes de la oferta y la demanda, no hay otro remedio que aplicar las otras leyes, las civiles. Ya que la piratería es un negocio, lo que la autoridad puede hacer es elevar los costos de ese negocio, tanto que ya no lo sea.

¿Cómo elevar esos costos? Fácil, aplicando penas severas y fuertes a los piratas para hacerles pensar tres veces el poner a la venta esos discos y, en general, haciendo imposible el acceso del cliente a esos bienes.

Si la piratería es un tango, entonces lo que hay que hacer es que una de las dos partes que bailan no lo quiera hacer. Visto de otra manera, si existe piratería en grandes escalas como en México, el culpable absoluto de esa situación es la autoridad que no está funcionando correctamente castigando al que viola la ley civil.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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