Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La radio, Mándela Por un Tubo.
Eduardo García Gaspar
4 noviembre 2002
Sección: NEGOCIOS, Sección: Asuntos
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Una de las discusiones estratégicas más fascinantes que existen es la definición del producto.

Demasiadas veces se tiene una descripción física de él, lo que es un error natural, pues un producto es lo que el consumidor cree que es.

La clave está en descubrir lo que el consumidor piensa y eso requiere una buena dosis de información, pero sobre todo de intuición.

Pongamos el ejemplo de la radio, que físicamente no es otra cosa que la transmisión de información codificada de un sitio central a una multitud de sitios externos.

Esa información o datos es auditiva en su mayoría y puede estar formada por sonidos varios, voz y música. Puede llevar noticias, comerciales, canciones, hasta obras de Mozart, lo que usted quiera, casi.

Pero eso no es la radio.

La radio tiene sentido cuando usted la escucha y, algunas veces, ve para verificar el número de sintonía y, más recientemente, leer el tipo de estación, las canciones y sus intérpretes.

Al radioescucha no le importa si lo que oye viene de China o de Chihuahua, pues su único criterio es el de satisfacer un gusto, el que sea.

Puede querer escuchar un partido de fútbol español, una canción de Shakira, el noticiero matutino, un locutor gracioso, lo que usted quiera, sin límites.

Entender a la radio así, como la percibe el consumidor, es otra cosa muy diferente, porque la coloca directamente en competencia con la música grabada y, peor aún, con todo aquel que tenga capacidad para lanzar su estación de radio (no las concesiones), sino otros medios de transmisión, como satélite, cable e Internet.

El único problema de estas opciones es encontrar “tubos” de distribución diferentes al tradicional. Igual que hizo la televisión por cable o por satélite, “tubos” en los que ya existe una opción de radio.

Por Internet, ya tiene usted esa opción, con una variedad impresionante de estaciones, aunque aún con fallas… pero esas fallas van a ser corregidas igual que lo fueron las fallas de la radio y la televisión en sus inicios. Quizá haya usted detectado ya la variable de la que depende la radio como la conocemos.

No es su programación, ni su música, ni el noticiero que pasa, ni el locutor gracioso. La radio como la conocemos depende del “tubo” que la hace llegar al lugar en el que está la persona. La capacidad de recibir radio desde un satélite a la casa o al automóvil es ya una realidad que está comenzando.

Puede pensarse en Internet inalámbrico recibido en el carro y que acceda a cientos de estaciones en decenas de países. La radio, como otros bienes, le digo se ven muy diferentes cuando se cambia el punto de vista de la definición tradicional a la percepción que tiene quien usa y compra el bien.

Curiosamente las personas más difíciles para convencer de esto son precisamente quienes de ello viven. Si usted vende pizzas me va a decir que tengo razón en lo de la radio, pero si le hablo de pizzas haciendo el mismo giro, me dirá que no conozco el negocio suyo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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