Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Vida es Riesgo
Eduardo García Gaspar
19 agosto 2002
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No hay otra que reconocer que nuestras vidas son riesgosas. Así sea que nos quedemos en casa, sin viajar por miedo al avión, seguimos corriendo riesgos aún mayores usando el carro que volando.

Por muchas precauciones que tomemos, estamos en riesgo por causa de las tonterías que otros puedan hacer, como rebasar en lugares prohibidos.

Más aún, querer reducir ese riesgo a cero es tarea imposible y, de intentarlo, viviríamos en un mundo peor al del riesgo normal. ¿Suena complicado eso? Puede que sí. Allí van dos ejemplos de riesgos y resultados.

Un amigo me ha enviado estos datos que tomo como razonables. Suponga que usted hace un año decidió comprar cien mil pesos de acciones de una compañía estrella que todos veían maravillosamente: ENRON.

Con esa inversión en la cartera, usted hoy tendría menos de cinco mil pesos. Supongamos que en su cartera usted haya decidido comprar otros cien mil pesos de otra maravilla hace un año, WORLDCOM, lo que le valdría hoy menos de dos mil pesos.

Esas inversiones eran riesgos y resultaron malos al volverse realidad y producir pérdidas sustanciales. Desde luego, muchas otras acciones han sido buenos riesgos, pues si todos perdieran entonces no habría bolsa de valores.

Ahora, comparemos eso con otra compra. Supongamos que usted haya decidido comprar Budweiser, cervezas no acciones. Digamos que también compró cien mil pesos de latas de esa cerveza.

Según mi amigo, al reciclar esas latas le hubieran pagado por devolverlas para reciclarlas y eso le habría dado a usted unos veinte mil pesos. Esto hace que mi amigo recomiendo como la mejor inversión a la bebida siempre que haya reciclaje.

No deja de ser una paradoja con datos seleccionados para demostrar un punto gracioso, pero tomando esa información podemos hablar de una esencia de la vida, el riesgo. No creo que haya cosa en nuestras vidas que no signifiquen riesgo.

Las inversiones son ejemplos obvios, pero también lo es el beber, lo que sea. La bebida tiene una cierta probabilidad, mínima si quiere, de contener un virus fatal. Lo mismo, un simple catarro puede llevarnos a la muerte bajo ciertas circunstancias.

El uso de gas en la cocina es un riesgo muy entendible, lo mismo que la electricidad que puede causar incendios. Visibles o invisibles, todos pasamos nuestra vida rodeados de riegos… incluso el que se queda sin salir en casa, porque puede ser que una bala perdida lo alcance o que llegue un ladrón o que se presente un incendio.

¿Cómo manejar esos riesgos? No hay otra que con cuidado, lo que es obvio, y significa exponerse lo menos posible a situaciones conocidas de riesgo.

Por ejemplo, tiene más riesgos de SIDA la persona sexualmente promiscua que la que es fiel en su matrimonio. Entonces andar de loco por allí eleva los riesgos de SIDA, cosa que sabemos de sobra. C

omer cierto tipo de alimentos en exceso eleva las probabilidades de ciertas enfermedades que pueden acortar nuestras vidas y la única forma de enfrentar eso es renunciar a esos alimentos o, mejor aún, ser moderados.

Eso es lo que me pasa con el queso roquefort francés, el cabrales español, el stilton inglés (desafortunadamente no disponible en México), el gorgozola italiano, que combinados con un oporto fechado podrían volverme loco. Lo comería y lo bebería a diario, pero hay un riesgo en hacerlo y por eso conviene la moderación.

En fin, a lo que voy es a reconocer que no hay manera de quitarnos los riesgos de la vida, pero que al mismo tiempo hay maneras de administrar esos riesgos para minimizarlos. ¿Cómo minimizarlos?

Hay varias estrategias y la más obvia es el sentido común. ¿Invertiría usted todo su dinero en una sola cosa? No sería aconsejable hacerlo en casi todos los casos.

¿Está diciendo la verdad quien promete el doble de la tasa de interés y dice que está garantizado? Obviamente allí hay algo oscuro y mentiroso.

¿Conviene quedarse sin hacer nada absolutamente? Tampoco, pues eso también tiene riesgos y quizá mayores. No sé qué decida hacer usted.

Yo, por mi parte, no digo que no a los riesgos, los acepto gustoso y los asumo con sentido común, eso que Dios nos dio y que nos manda a conducirnos con moderación y pensando en las consecuencias de nuestros actos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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