Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Las Herramientas no Son Morales
Eduardo García Gaspar
17 junio 2002
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Dice un buen amigo que todo invento en realidad se inventa dos veces. Primero, cuando se tiene la idea y segundo, cuando se hace realidad la idea. Tiene razón mi amigo.

Los humanos producimos una cosa antes que nada, ideas, unas simples y otras complejas, unas idiotas y otras inteligentes. Nuestra vida es en realidad el navegar en un océano de ideas de todos colores y sabores.

Por eso, cuando nos encontramos cara a cara con una buena idea, nos alegramos. Las buenas ideas son las que nos ayudan a entender mejor la vida, nuestra realidad, el mundo que nos rodea.

Por eso es célebre Newton, porque su idea nos permitió entender mejor nuestro universo. Igual sucede con Einstein y con todas las celebridades que nos han dado ideas, como Adam Smith, como Carlos Marx y muchos otros, entre los que destacan los griegos.

Todos ellos han afectado nuestras vidas de maneras impensadas e imprevistas. Aunque no hayamos leído a Platón, cada una de nuestras vidas es diferente a lo que hubiera sido sin él.

La elección de Fox, quizá, no hubiera sido posible sin una idea de Platón con la que usted y yo vivimos sin darnos mucha cuenta y sin haber abierto un libro de filosofía.

Toda esa introducción sirve de entrada a una segunda opinión sobre un libro que acabo de leer y que me regaló otro amigo.

Su autor es un americano, católico, que propone una idea a la que llama “personalismo económico” y que puede tener amplias consecuencias. Déjeme explicarle esta idea, pues puede ser que nuestra vida cambie a consecuencia de lo que Grombacher escribió.

Allí va en mis propias palabras. Primero, usted lo sabe.

Los defensores del mercado libre siempre andan rivalizando con los proponentes del socialismo y los del intervencionismo. Siendo yo partidario de la libertad humana conozco esas discusiones muy de cerca.

Desde luego, nunca va a haber un acuerdo total entre ambos bandos, pero sí pueden surgir cambios importantes en las discusiones.

La maravilla de esa idea es proponer al mercado como un simple proceso o mecanismo nada más, como una herramienta y un objeto. Es obvio que un objeto no puede realizar actos, ni morales, ni inmorales. Una cosa no es buena ni mala en sí misma, pero sí es sujeta de valuación moral la persona.

Digamos que un cuchillo no es malo ni bueno, pero que la persona que lo usa sí puede ser buena o mala. Ella puede emplear el cuchillo para cortar carne en una carnicería, lo que es de beneficio para todos, pero puede usar el cuchillo para asaltar y robar, lo que es malo para todos.

Segundo, si el mercado es una herramienta como el cuchillo, aunque sea desde luego una herramienta más compleja, puede aceptarse que en si mismo el libre mercado no tiene una calificación moral, pero sí la tienen las personas que la usan.

Las consecuencias de esa idea son impresionantes, pues sí ella es cierta, lo que nos dice es que nuestra política económica en México esta totalmente equivocada.

De nada sirve intervenir en el mercado, por ejemplo, para perseguir crear más empleos o para regular el salario de los empleados. Todo lo que esa intervención logra es hacer que el mercado como mecanismo funcione menos bien de lo que pudiera.

Digamos que un gobierno entrando a regular la economía es como un elefante tratando de componer un reloj… va a salir mal todo el asunto.

Lo que el gobierno debería hacer, si eso es cierto, es dejarse de regular a la economía, vender las paraestatales y preocuparse por tener una serie de leyes que dieran seguridad y confianza a la sociedad.

Por ejemplo, leyes para garantizar el cumplimiento de contratos, leyes para castigar a los criminales, servicios de tribunales eficientes, policía efectiva y cosas por el estilo… que es más o menos lo que se ha hecho en Hong Kong durante el dominio inglés y en Irlanda más recientemente.

Lo que puede unir a los socialistas y a los liberales aquí es el común denominador de considerar a la persona como el gran eje de la sociedad, la causa última de lo que en la sociedad acontece.

Debemos preocuparnos por la salud moral de la sociedad y no de las herramientas que usamos. Intervenir en la economía para mejorarla es tan complejo e inútil como intentar diseñar un cuchillo que sirva para cortar carne pero no para asaltar y robar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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