Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Libertades Unidas
Eduardo García Gaspar
19 noviembre 2002
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Sin duda todos tenemos derecho a expresar nuestras opiniones, sean las que sean, al igual que todos tenemos derecho a comprar lo que se nos venga en gana, sea lo que sea.

Si cualquiera puede hablar de lo que quiera, no veo razón por la se nos pueda impedir producir lo que queramos y consumir lo que deseemos.

Como que hay una correspondencia entre ambas libertades, muy lógicas ambas. Por eso no deja de maravillarme la voz de quienes hablan del vicio supuesto de la actualidad, el consumismo.

Con tono de seres superiores que ven al resto de las personas como pobres víctimas de la publicidad, ellos afirman que todos sucumbimos a las compras innecesarias, a los productos que nos dan imagen personal y que lo único que guía nuestras compras en el deseo de pertenecer a un grupo o impresionar a los demás con nuestros lujos.

Todos somos unos idiotas que compran todo lo que se anuncia, todos menos ellos que son los inteligentes y superiores que ven al comportamiento del resto como actos de retrasados mentales.

Desde luego, ellos tienen derecho a decir lo que quieran, brillante o tonto. Pero si ellos tienen derecho a eso, yo tengo derecho a comprar lo que se me antoje por las razones más inteligentes o las más idiotas, sin que ellos puedan hacer nada para impedirlo.

Si quiero impresionar a mis vecinos con un BMW ése es mi derecho y mi decisión, lo mismo que si pago por asistir a una de las conferencias de esos iluminados.

Esos críticos sociales tienen un punto a su favor, que es el de señalar que existe algún tipo de consumo que puede ser criticable por alguna razón y bajo algún criterio.

Quizá la compra de un carro de lujo no sea la mejor decisión familiar si es que ello altera la capacidad de pagar la educación de los hijos. Pero hasta allí, pues no es admisible que esos críticos fomenten la idea de imponer límites a la libertad de consumo, pues se les podría argumentar que también deberían imponerse límites a la expresión de ideas tontas como las suyas.

Lo que quiero dejar claro es la total asociación entre las diversas libertades.

Si yo tengo derecho a hablar de lo que quiera, es necesario que también tenga la libertad de producir los artículos que desee y de comprar lo que se me antoje.

Las únicas limitaciones a ambas libertades es la de no alterar las libertades de los demás en ese mismo sentido y estar dentro de la ley.

Fuera de eso, si yo quiero proponer la idea de que la tierra es plana en la realidad, lo puedo hacer con la misma libertad con la que puedo fabricar un champú con olor a rosas o comprar un carro verde con interiores rojos.

Lo que me parece falto de fundamento es el argumento de esos críticos que ven a los consumidores como una masa de personas irresponsables y sin criterio que obedecen ciegamente a la publicidad, cuando la realidad niega diariamente eso con los numerosos fracasos comerciales.

Si los consumidores compráramos todo lo que se anuncia no habría ingreso que alcanzara. Necesariamente tenemos que limitar nuestros gastos y no necesariamente expresamos lo que somos por medio de lo que compramos.

Si eso fuera cierto, no tendría caso pagar por la educación, ni por carros baratos, ni por viajar en clase turista, ni buscar las ofertas de los supermercados.

Le digo, la realidad diaria niega la visión de esos críticos con ínfulas de superioridad que nos ven como consumidores motivados por los más tontos argumentos de venta.

Peor aún, ellos tienden a culpar a nuestro consumo del atraso de otros países. ¿Causo yo en verdad pobreza en Nigeria al comprar una camisa del Ralph Lauren? ¿Puede esa compra alterar las políticas económicas del tantos gobiernos en África y promover las luchas tribales?

Al final me quedo con una idea que es muy clara para mí. Esos críticos del consumismo que nos ven al resto de los mortales como idiotas que obedecen a la publicidad como robots sin criterio tienen toda la libertad de decir lo que quieran.

Y, por mi parte, tengo la libertad de comprar lo que se me venga en gana.

Ésas son personas que quieren imponer sus ideas a la fuerza entre nosotros y la verdad prefiero cometer algunas tonterías por mi cuenta que vivir bajo la esclavitud que ellos nos impondrían.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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