Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Lo Mismo Pero al Revés
Eduardo García Gaspar
25 enero 2002
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Todos hemos oído una historia. La historia del hombre que estando de vacaciones en una costa del sureste mexicano se encuentra a un hombre de la localidad y con él traba conversación.

Le dice el hombre al habitante de la localidad que debe pensar en trabajar, que no se puede pasar la vida sin nada que hacer.

Le aconseja que con los ahorros de algún trabajo que haga compre una lancha y salga a pescar, que con lo que gane de esa pesca compre otra lancha y pesque más.

Que trabaje más y que con el tiempo formará una pequeña flota pesquera que le dará buenos ingresos.

Que con algunas inversiones, incluso puede poner su planta procesadora de pescado y que así ganará aún más dinero.

Todo, le dice el visitante, es para ganar más y en alguna etapa de la vida poder retirarse y hacer lo que a uno le venga en gana, quizá jubilarse y vivir en la playa o en las montañas.

Así lo sermoneaba el turista al hombre de la localidad, casi en tono de regaño, pues el perezoso no hacía nada. Reposaba simplemente en una hamaca oyendo la perorata del turista.

Una vez terminado el sermón, le dice el holgazán al turista, que para qué se molesta él en trabajar si al final de la vida lo único que va a querer hacer es eso que ahora mismo está haciendo, es decir, descansar sin hacer nada en una playa.

Le contesta eso con un aire de superioridad y la historia, por lo general, trata de llevar ese mensaje, el de un hombre que trabaja y trabaja para retirarse y hacer lo mismo que ahora hace un vago.

Y suele aceptarse la historia como un cuestionamiento de las razones del trabajo. ¿Para qué trabajar y ahorrar si al final en el retiro lo que se ansía es la vida que ahora tiene quien no trabaja?

Queda la vaga idea de que el holgazán es más listo que el trabajador. Esa suele ser la interpretación de la historia que en más o menos esas palabras se escucha con alguna frecuencia.

Bien, pues, permítame usted darle una segunda opinión sobre esa historia, a la que fácilmente puede calificarse de idiota y engañosa.

Un simple análisis de sentido común bastará para ver la enorme diferencia entre ambos personajes. Debemos ver, desde luego, a cada personaje por separado.

Veamos primero al turista que está de vacaciones. Es un tipo que trabaja, que está tomando unos días de descanso y que amistosamente quiere dar un consejo a otra persona.

Luego, está el otro hombre, el vago de la playa, que no trabaja, que se dedica a estar allí tirado.

¿Cuál es la diferencia entre ambos? El trabajar, uno lo hace y el otro no. Uno crea, produce, se esfuerza, poco o mucho, pero hace contribuciones a sí mismo, a su familia, al resto de las personas. El otro nada, es simplemente un ente pasivo, perezoso, indolente, conformista, que no ayuda a nada, que no crea, que no produce, que no hace.

¿Quién es más hombre, más humano? Todo depende de lo que entendamos por humano. Pero si por humano entendemos la posesión de facultades de razón y trabajo, no hay otra conclusión que la de decir que el vago es el menos humano de los dos, por mucho.

No sólo no trabaja, sino que se siente superior al que sí lo hace porque desde ahora está gozando del descanso que el trabajador tomará muchos años después.

¿Qué provecho obtuvo el resto de las personas de cada uno de esos personajes? El vago resulta ser el más grande egoísta, pues no hace contribución alguna a la sociedad. Mientras que el trabajador resulta ser verdaderamente lo contrario, ayuda con su trabajo a los demás.

Si el vago hubiera trabajado, hubiera ahorrado y hubiera comprado un pequeño bote, quizá habría creado un par de empleos, habría aumentado la oferta de comestibles, habría dado mejor educación a sus hijos, habría pagado impuestos, habría elevado un poco las ventas de otros. Habría un poco más de felicidad en el mundo.

¿Quién entonces resulta ser superior? ¿Qué saldo dejó el vago de su vida y qué saldo es el del trabajador?

La aparente superioridad del vago es en realidad una inferioridad absoluta. Con esto, quiero demostrar que a las cosas, casi siempre, hay que verlas más a fondo, que las apariencias pueden engañar, que las primeras impresiones pueden ser mentirosas, que se necesita muchas veces una segunda opinión.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras