Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Marketing Electoral
Eduardo García Gaspar
18 septiembre 2002
Sección: LIBERTAD POLITICA, NEGOCIOS, Sección: Asuntos
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Los expertos en Mercadotecnia Política argumentan que su terreno es muy distinto al de la Mercadotecnia Tradicional porque en política sólo hay un ganador.

Esta característica, afirman, es lo que hace que las cosas sean verdaderamente diferentes en su terreno.

Tienen razón en esto, pero se quedan cortos, hay más diferencias, una de ellas realmente preocupante.

En la Mercadotecnia Política se “compra” un solo día, el de las elecciones. Los resultados de la “compra” de ese día se quedan varios años en la alacena, sin posibilidad de devolverlos o de tirarlos.

En la Mercadotecnia Tradicional usted compra con frecuencia, cambia de marca, deja de comprar y tira el producto si no le agrada. Pero lo que se “compra” el día de las elecciones va a tener que ser usado a fuerza varios años.

En la Mercadotecnia Política no hay “compras” individuales, sino una sola y obligatoria para todos.

A usted le puede gustar la cerveza oscura, pero si la mayoría vota por la clara, a usted le van a obligar a tomar la clara. Las compras que se hacen en Mercadotecnia Política son masivas y obligatorias para todos, lo que no sucede en la Mercadotecnia Tradicional.

Y la cosa se pone peor en la Mercadotecnia Política, donde no se tiene el mecanismo de verificación de calidad del producto como sí se tiene en la Mercadotecnia Tradicional.

Cuando usted compra una cerveza de la marca que sea, usted puede comprar otra marca al día siguiente si la primera no le gustó, y una tercera si la segunda cerveza tampoco le agrada… todo en cuestión de días e incluso horas.

Pero en Mercadotecnia Política usted se queda atascado con la misma marca durante años.

Esa falta de “compra repetitiva” del producto por parte del consumidor implica que por diseño la Mercadotecnia Política no se preocupa por la calidad de su producto. En la Mercadotecnia Tradicional sí existe esa preocupación, pues se sabe que el consumidor puede votar a diario comprando o no la marca.

Pero esa preocupación no existe en la Mercadotecnia Política, donde la única inquietud es la de ganar a como dé lugar. Dicho de otra manera, la Mercadotecnia Política está inclinada por sistema a no incluir en sus consideraciones los beneficios reales del producto que vende, es decir, de los candidatos.

La única consideración real en la Mercadotecnia Política es la de ganar a toda costa y eso la lleva, por sistema, a distorsiones graves y serios problemas éticos.

Cuando, por ejemplo, usted vende una pizza va a considerar la calidad de esa pizza, pero si usted “vende” a un candidato no se va a ocupar de la calidad de ese candidato de igual manera que se preocupa por la calidad de la pizza.

La victoria del candidato es obligatoria para todos y dura varios años. La victoria de la pizza es individual, para unos cuantos y dura unos instantes.

Como ve usted, las diferencias entre ambas mercadotecnias son abrumadoras, más allá de lo que dicen quienes practican a la Mercadotecnia Política.

Y la falta de consideración por la calidad del candidato hace a la Mercadotecnia Política una herramienta sujeta a fuertes críticas éticas dadas sus potenciales consecuencias en el bienestar de las personas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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