Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Más Impuestos, Menos Ingresos
Eduardo García Gaspar
22 enero 2002
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Uno de los principios que debe ser comprendido por las personas, todas las personas, es el de los efectos colaterales.

Ésa serie de cosas que suceden y que no habían sido intencionales, después de realizar algo.

Algunos de los efectos de nuestras acciones pueden ser previstos y una segunda opinión nunca cae mal para ver más allá de eso y detectar los efectos imprevistos.

Este es un tema que merecerá en el tiempo varias menciones en esta columna, pero por el momento tomemos un ejemplo de eso.

Supongamos el caso hipotético de la emisión de un impuesto extra, adicional, que un gobierno impone, por ejemplo, a los productos considerados de lujo, como los perfumes. Sí, igual a lo sucedido en México.

La idea detrás de ese impuesto sin duda era la de recolectar más impuestos, que la autoridad contara con más dinero. Una filosofía detrás de esa decisión es la de no gravar otros productos, sino nada más los de lujo, los que en la mente de los congresistas son superfluos.

Esa medida, ese nuevo impuesto, lo sabemos, tiene un efecto inmediato. Ese efecto inmediato es el de elevar el precio de los artículos que grava, en este caso los perfumes, todos los perfumes.

Ahora viene esa cuestión de los efectos colaterales. ¿Qué sucede cuando un artículo sube de precio? Lo sabemos de antemano, lo que sucede es que se reducen las ventas de ese producto, lo contrario de una reducción de precios que eleva las ventas de ese producto.

De eso no hay duda y lo sabe cualquier comerciante desde la antigüedad. ¿En que proporción se reduce la venta del producto? Eso depende de la elasticidad de su demanda.

Si ella es inelástica, la demanda se reducirá nada o muy poco. Si la demanda es muy elástica se reducirá más que proporcionalmente. Ésa es una realidad innegable y también lo debe saber cualquiera, hasta los diputados.

Si suponemos que la demanda de perfumes en México es elástica vamos a esperar una reducción más que proporcional de la demanda anterior. Ésa es una hipótesis razonable, aunque sujeta a ser probada con datos reales.

Digo razonable porque la demanda de perfumes en México, de venta legal, puede ser satisfecha con otras opciones, como la oferta de perfumes de venta ilegal, sea de contrabando o en el mercado negro.

También, puede ser satisfecha en parte por la compra de esos artículos en el extranjero, durante viajes largos o cruces breves en la frontera.

Esa reducción de la demanda de perfumes legales en México puede significar que la recolección de impuestos sea menor a la original, pues se venden menos perfumes, aunque los que se vendan paguen más impuestos.

Menos perfumes vendidos, más impuestos, que en su saldo final dan una cantidad cobrada menor a la anterior, cuando el impuesto era menor. Todo diputado debe conocer la posibilidad de este suceso.

Otro efecto colateral. Las empresas que total o parcialmente producen o venden perfumes de manera legal ven reducidos sus ingresos en la proporción en la que la venta sea afectada. De esto no hay duda y se sabe de antemano.

Si la venta de perfumes cae en 10% y la empresa sólo fabrica perfumes, sus ventas totales alrededor de la décima parte de las ventas sufrirá. Si sólo el 20% de sus ventas son perfumes, sus ventas se afectarán alrededor de un dos por ciento.

No hay mucha ciencia en esto, cualquiera lo sabe. En un diputado es un conocimiento obligado.

El total de empresas afectadas por ese impuesto reduce sus expectativas, sus ventas y sus ingresos. Esto generalmente produce menos inversión y menos empleos, incluso despidos y cierres de empresa en casos extremos.

¿Con qué acabamos al final, después del impuesto extra a los perfumes?

Con una situación en la que se tiene el riesgo probable de no elevar los ingresos del gobierno, incentivar el contrabando y reducir la inversión y el empleo.

Si los legisladores creyeron que ese impuesto castigaba los lujos indebidos de los ricos, se equivocaron absolutamente. Castigarán más a los obreros y empleados de esas firmas, dejarán sin empleo al que pudo ser contratado.

Quisieron castigar el consumo de bienes innecesarios según ellos, pero sin quererlo, como efecto colateral posiblemente estarán condenando a obreros y empleados cuya vida estaba basada en ese producto de lujo, que el rico comprará fuera del país sin alteración de su bolsillo y la clase media adquirirá en mercados negros o viajes cortos a la frontera.

Ahora proyecte usted eso al resto de los productos con impuestos especiales.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras