Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mentes Sin Imaginación
Eduardo García Gaspar
21 noviembre 2002
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La amplitud de la mente es tan grande o estrecha como el marco mental que se tenga.

Y mucho me temo que los marcos mentales de nuestros intelectuales sean angostos y limitados, tanto que su contribución al país es, creo, nula. Pienso que el esquema mental de los intelectuales mexicanos es pobre y se ve de la manera siguiente.

Según ellos, en lo general, la situación mexicana puede ser explicada en tres puntos esenciales de nuestro país de unos 60 años hacia acá.

En los años 40, pero más bien desde los 50 y con énfasis en los 60 y 70, los intelectuales nacionales ven una época política en la que el Estado tiene una muy alta intervención en la vida mexicana.

No hay en esos años un sistema democrático, las elecciones son fraudulentas, la libertad de expresión es nula y el Estado tiene una gran intervención en la economía mediante políticas de proteccionismo, sustitución de importaciones, gasto y planeación económica gubernamental.

Luego, ellos ven otra etapa, que comienza en los años 80 y va hasta nuestros días, en la que ellos argumentan que se han aplicado políticas económicas neoliberales.

En esta época, que va abriendo la libertad de expresión, comienza la separación de poderes y sucede lo inesperado en 2000, la presidencia es ocupada por un partido de oposición.

Esta nueva etapa de los años 80 para acá, les gusta mencionar, el Estado disminuye su protagonismo económico, con la venta de paraestatales y la apertura de fronteras, más otros cambios de importancia que minimizan el alto intervencionismo anterior del Estado en la economía.

Sobre esta base, toman datos económicos de niveles de pobreza y distribución de ingreso, para mostrar en su opinión las fallas de las políticas neoliberales.

De allí derivan ellos, a veces suavemente y a veces con fuerza, la necesidad de regresar al intervencionismo del Estado en la economía para que el gobierno sea el gran distribuidor de la riqueza y el agente social que remedie los problemas mexicanos.

En esencia, muy breve, esta es la postura de una buena cantidad de intelectuales mexicanos y que se resumen en una posición de retorno y vuelta a las políticas intervencionistas de los años 60 y 70 sobre todo.

Creo que ese esquema mental está equivocado, que tiene carencia de imaginación y es estrecho, además de irreal y falso. Explico las razones de mi conclusión.

Primero, las políticas proteccionistas generaron progreso e industrialización indudable, con elevaciones de ingreso, pero afectaron el campo de tal manera que aún no se recupera en la actualidad.

El modelo proteccionista no podía sostenerse por tiempos ilimitados, por necesidad de insumos externos imposibles de producir localmente, y su extensión lógica produjo el populismo con consecuencias de endeudamiento, inflación, corrupción generalizada, además del descuido de las funciones básicas del gobierno, como la aplicación de la ley y el cuidado de la seguridad ciudadana.

No hay nada que justifique realmente un regreso a ese tipo de medidas estatales.

Segundo, es lógico y realista presuponer que los mercados libres son imperfectos, como cualquier creación humana. Sin embargo, la solución de esos defectos no puede ser colocada en la intervención estatal creyendo que el Estado está libre de defectos.

Las medidas económicas del Estado también tienen defectos y la evidencia económica que se tiene indica que esos defectos son mayores que los de los mercados libres cuando rebasan el papel de aplicación de leyes.

Tercero, muchos intelectuales creen y han popularizado la idea de que México es un país completamente liberal y que lleva muchos años siéndolo, tantos que la situación económica actual tiene que ser debida al fracaso de las políticas liberales.

Mucho me temo que eso no es cierto. Si bien México ha dado grandes pasos en la dirección liberal, como los tratados de libre comercio y la venta de paraestatales, aún padecemos monopolios energéticos, burocratismo, sindicalismo propios del intervencionismo estatal.

Más aún, nuestra democracia tiene un par de años, el libre comercio empieza a funcionar y la libertad de prensa aún es incipiente. Cuando un doctor equivoca su diagnóstico sus remedios no funcionarán. S

i nuestros intelectuales dan un análisis equivocado de nuestra situación, sus soluciones serán peor que la enfermedad. De ellos esperamos imaginación, no estrechez mental.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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