Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mero Sentido Común
Eduardo García Gaspar
11 febrero 2002
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


En la escuela, leyendo, aprendí que una buena forma de entender las cosas era el examinar las posiciones contrarias a esas cosas y evaluar qué tan lógicas son en sus extremos.

Esta forma de analizar puede ser de ayuda para comprender los movimientos que están en contra de la globalización.

Acompáñeme en estas reflexiones, si es que no tiene nada mejor que hacer ahora, como examinar la estructura ósea de Thalía.

Si alguien se opone a la globalización, eso significa que apoya la no globalización y la no globalización implica el retorno al cierre de fronteras de las naciones. Creo que hasta aquí no voy mal.

La globalización implica la apertura de las naciones y quien está contra ella favorece el cierre de las naciones. Ahora veamos lo que significa cerrar a las naciones y aislarlas del mundo exterior.

Lo que hemos hecho hasta aquí es deducir lo obvio, que es el concluir que quienes se oponen a la mundialización favorecen el aislamiento de las naciones.

Lo que sigue es ver qué consecuencias tiene aislar a una nación cualquiera del resto del mundo. Sabemos en México, por experiencia propia, varias de esas consecuencias pues vivimos una prolongada etapa de aislamiento económico desde los años 40 hasta los 80.

Ese aislamiento fue el paraíso del contrabando, de productos caros y malos, de fuertes limitantes de crecimiento como la insuficiencia de ahorro y contubernios entre empresarios y gobiernos. Las elecciones eran una farsa y la corrupción se convirtió en costumbre.

Además, no adoptamos costumbres de exportación. Pero no todo fue malo.

El país creó una planta industrial respetable, hubo en un principio elevación de ingresos reales y gobiernos responsables. Sin embargo, el campo fue descuidado y hubo grandes emigraciones de él a las ciudades. El aislamiento no podía ser una política indefinida por razones intrínsecas.

Es decir, llega un momento en el que tienen que recurrirse al extranjero para seguir progresando.

Cuando una nación se aísla del resto, ella debe ser autónoma y serlo significa llegar a extremos que son ridículos. Se tiene, por ejemplo, que desarrollar las medicinas localmente, todas las medicinas, pues importarlas es depender del extranjero.

Se tiene que inventar toda la tecnología nacionalmente, pues de no hacerlo se perdería la soberanía; sí, eso significa inventar aquí todos los programas de computación, más todas las máquinas, vaya, incluso el Internet tendría que crearse localmente. Digo, por no mencionar, la fabricación de turbinas para aviones.

La autonomía absoluta es literalmente imposible. Esto puede entenderse desde otro punto de vista. Vea usted, por ejemplo, lo incoherente de llevar la idea del aislamiento a nivel de las ciudades.

Si usted vive en Culiacán, o en Mazatlán, o donde sea, es imposible que en esa ciudad se produzca todo lo que ella necesite.

¿Puede cada ciudad producir las Coca-Colas, Alka-Seltzers, bolígrafos, cigarros, cemento, acero, carros y demás que necesita sin recurrir a otras ciudades? Desde luego que no, igual que no lo puede hacer una nación.

¿Puede México producir los aviones que necesita, o las medicinas? Tampoco. No es una cuestión de ideología, sino de sentido práctico para el bienestar de las personas.

Más aún, desde que recuerdo que en la escuela me hablaron de los fenicios y su comercio por todas partes del Mediterráneo, más las actividades comerciales de las civilizaciones prehispánicas, no puedo dejar de pensar que hay en los humanos un deseo natural de intercambiar bienes y con eso lograr lo que es obvio, una mejor vida.

Pero, debo aclarar que el comercio mundial, libre y sin fronteras, es un medio para mejorar nuestras vidas, pero no es la receta mágica suficiente para hacer un milagro económico.

Se necesitan más cosas, como por ejemplo, gobiernos responsables y demás. Mi punto en esta segundad opinión es muy sencillo, el comercio internacional es un medio para mejorar nuestras vidas y oponerse a él es ir en contra de la misma naturaleza humana y de toda lógica.

Quien protesta contra el comercio libre, me parece, lo hace honestamente en lo general, pero actúa sobre bases endebles que provocarán más problemas de lo que piensa resolver. No son cuestiones ideológicas, sino de mero y puro sentido común.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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