Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Misión Imposible, Idealista
Eduardo García Gaspar
18 julio 2002
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Cuando se quiere dar gusto a todos se termina por no dar gusto a nadie y quedar en una posición peor a la anterior.

En términos más elegantes, podemos decir que los consensos totales son imposibles. No puede irse al cine y quedarse en casa al mismo tiempo.

Si llevamos esto a los terrenos de las empresas, es fácil ver que en las decisiones que en ellas se toman, la búsqueda de consensos totales acarrea mayores males que bienes, pues lleva a la inacción y el estancamiento.

Las decisiones implican, sin remedio, la renuncia de otras opciones, como cuando en una empresa se decide lanzar un cierto producto a un cierto precio… lo que implica no lanzar otros productos ni dar otros precios al lanzado.

La política es diferente en muchos sentidos, pero este principio aplica de similares formas.

Cuando un político o un partido busca dar gusto a todos va a terminar contrariando a todos. Satisfacer a todos es una misión imposible, porque toda decisión implica una renuncia a opciones no seleccionadas y eso va a disgustar a algunos.

Tome usted, por ejemplo, la cuestión de las privatizaciones, que fue una serie de decisiones que unos apoyaron y que a otros disgustó. La bondad de esa decisión no se juzga por los agrados o disgustos que causa, sino por los efectos buenos o malos que tenga.

Y así, con casi todo. En estos momentos, la política mexicana se encuentra bajo circunstancias que merecen una segunda opinión sobre los consensos.

Los consensos totales, dije, son misión imposible. Si se trata de, por ejemplo, la reforma fiscal, como ya hemos visto, el querer dar gusto a todos sólo produce engendros peores a los originales. Las opiniones contrarias son imposibles de conciliar, por muchos que se intente.

Será una tarea utópica hacer que una persona con una ideología contraria al liberalismo apoye la apertura de la industria energética, y viceversa. De mantenerse la intención de dar gusto a todos, el resultado lógico es la inacción y el estancamiento.

No se logra lo que unos quieren, pero tampoco lo que los otros desean.

Cuando esto sucede entra en acción una cualidad de los buenos gobernantes, la de buscar los máximos apoyos posibles y tomar decisiones reconociendo que muchos podrán oponerse a esas decisiones. Y esto es una combinación de dos talentos necesarios en los gobernantes.

Uno es el talento de saber negociar para buscar apoyos y alianzas.

El otro es la valentía de tomar decisiones y aceptar responsabilidades.

Con un sabio balance entre ellos, estos dos talentos son esencia del buen gobernante que sabe lo que quiere y puede hacer. Pero el gobernante inseguro o indeciso que opta por la no decisión propia buscará siempre los consensos más grandes posibles y será así una causa de inacción y de decisiones que quieren dar gusto a todos.

La democracia, tan reciente en México, no es un gobierno de consensos totales, sino un sistema político que con la división de poderes evita el abuso del poder y permite cambios de gobierno sin violencia.

Esa división de poderes, desde luego, trae en su seno la posibilidad de inacción entre ello esperando que la presión hacia a la acción resuelva esos atorones.

Al final, el gobernante tiene ante sí dos maneras de ejercer su función. Una es la de esperar el consenso total y la otra es la de tomar decisiones reconociendo que habrá gente a la que no le gustarán esas decisiones.

Bajo la primera de esas maneras, el poder es trasladado a los sectores políticos más pequeños, sin cuyo voto es imposible actuar.

Bajo la segunda manera, se acepta tomar decisiones a pesar de protestas de algunos sectores y la inacción se rompe con el poder de los sectores políticos mayoritarios.

Lo que me temo que esté sucediendo en México es una fuerte inclinación a querer gobernar por consenso, intentando que las decisiones tomadas por la autoridad sean del agrado de todos, lo que dije que era una misión imposible.

Sí, las decisiones gubernamentales requieren negociaciones, apoyos y acuerdos, pero no consensos totales, pues eso nos manda a la inacción, y la inacción nos lleva al desastre.

La receta es una sana combinación de talento para lograr acuerdos sólidos con una buena cantidad de valor para defender puntos y tomar decisiones. La búsqueda de consensos es la defensa del miedoso gobernante.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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