Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mole sí, Hamburguesas no
Eduardo García Gaspar
22 agosto 2002
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Al mismo tiempo que no hace mucho, varias personas protestaban contra la película del padre Amaro queriendo prohibirla, se daba en menor escala otra protesta que pedía la prohibición de un restaurante.

Los dos sucesos tienen muchas semejanzas. Ambos quieren prohibir algo. Ambos llaman a la intervención del gobierno. Ambos pretenden mover a la opinión pública.

Y ambos terminan por hacer propaganda a eso que quieren prohibir.

Como ya es de sobra conocido lo que la película, veamos lo del restaurante. La cuestión está así. El escenario es Oaxaca, la capital, concretamente el centro histórico. Allí existen planes para abrir un MacDonald’s.

Ante esos planes, Francisco Toledo, un pintor famoso de esas tierras, protesta organizando un evento en el que se reporta que lograron cuatro mil firmas atraídas en parte por el ofrecimiento de tamales, atole y la protesta en sí misma.

Se reporta también que entre las firmas había bastantes norteamericanos… lo que tiene su humor involuntario y algo surrealista, pues significa aceptar al extranjero si piensa como yo, y rechazarlo si no piensa igual a mí.

No es lógico. Si vas a ser nacionalista extremo, no aceptes firmas de extranjeros.

Este caso, desde luego, es más interesante que el del padre Amaro, aunque menos llamativo. Veamos las cosas con tranquilidad. Digamos que usted abre un restaurante en el centro de Oaxaca, que es en verdad un centro culinario de gran riqueza.

¿Hay algo en la ley que prohiba que su restaurante ofrezca spaghetti? Desde luego que no.

Tampoco se prohibe la venta de cabrito norteño. Ni de paellas valencianas. La lógica de la ley es que no puede discriminarse a un restaurante por el tipo de comida que venda. De acuerdo con esto, las hamburguesas son perfectamente legítimas, legales y admisibles.

Aunque a alguien no le gusten, no hay causa legal parra prohibirlas. A mi no me gusta el hígado, pero eso no significa que voy a protestar para impedir su venta.

Ahora vayamos al contraste que parece ser la fuente del problema. En el centro histórico, con toda su belleza, se instala algo que no es regional, ni siquiera nacional. Es, además, uno de los iconos más visible de la globalización y el objeto favorito de protesta de los globalifóbicos.

Si en ese mismo lugar puede instalarse un restaurante italiano, no hay razón lógica por la que MacDonald’s no lo pueda hacer.

Lo único que racionalmente podría exigírsele a cualquier restaurante es que no alterara el patrimonio artístico con algún letrero o decoración fuera de contexto, que es lo mismo que se le pediría a los otros restaurantes. Pero hasta allí.

En otras palabras, no hay razón lógica y racional para la protesta de Toledo. Tiene derecho a protestar, pero eso no significa que tiene razón. En lo personal me revienta ver a los MacDonald’s en los sitios históricos, pero mis gustos no pueden llegar a ser leyes, ni los gustos de nadie.

Lo único que puede y debe hacerse es dejar que las personas en verdad expresen su opinión y lo van a hacer yendo o no al MacDonald’s en cuestión.

Si ese MacDonald’s se mantiene con clientes eso significa que en realidad las personas lo desean y si no desarrolla clientela eso significa que no lo quieren. Esta votación de mercado es realmente legítima.

Así de sencillo es el remedio en una democracia de mercado, donde lo que no se quiere no tiene éxito… lo que parece ser una noción más desconocida que la fórmula de Coca-Cola para quienes protestan tratando de imponer sus caprichos en los demás.

Porque si se siguiera la lógica del poco creativo de Toledo, debería prohibirse en ese lugar la venta de Coca-Cola, Pepsi-Cola, papas fritas, arroces españoles, pastas italianas, cabrito norteño, sushi, comida china y todo lo que no sea oaxaqueño. Es ridículo hasta el punto de causar risa.

Finalmente le digo que se reporta que Toledo, que tiene un apellido más español que una castañuela, regresó hace poco, después de vivir un año en Los Ángeles, donde podemos suponer que realizó otra protesta, ofreciendo hamburguesas, en contra de la existencia de restaurantes extranjerizantes que allí venden mole oaxaqueño.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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