Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Necesitamos Más Calorías
Eduardo García Gaspar
3 mayo 2002
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Permítame ofrecerle una idea, una segunda opinión sobre nuestra dieta cultural.

Todo está basado en la noción de que así como nuestro cuerpo se alimenta mejor si seguimos dietas razonablemente balanceadas e inteligentes, nuestra mente será también mejor si a ella le damos dietas llenas de calorías equilibradas.

Todo es una cuestión de sentido común.

Mi tesis es muy simple: nuestra dieta cultural es mala, está desbalanceada, y el remedio es cambiarla a otra mejor, prudente, sensata y con más calorías culturales.

El desequilibrio de nuestra dieta es el de una enfermiza obsesión hacia lo nuevo y más reciente, con un desafortunado olvido de lo anterior, de lo menos nuevo, de lo más viejo. Me explico.

Si oímos música, escuchamos lo más reciente. Si leemos un libro, se trata del más nuevo best-seller. Si estamos al tanto de los últimos sucesos, desconocemos los hechos de la historia y ni siquiera recordamos los de hace diez años.

Lo que digo es que ésa es una mala dieta cultural, totalmente desequilibrada. Si se trata de cine, nos preocupa ver de inmediato a El Hombre Araña, o cualquier otra película que se estrene ahora.

No está mal eso, pues nos da cintas como Amelie, que es extraordinaria. Lo malo está en que nos olvidamos de Citizen Kane y de El Acorazado Potemkin.

Y eso nos hace olvidar que las películas actuales existen gracias a los trabajos de quienes hicieron esas cintas, como Psicosis, Odisea del Espacio y muchas otras.

Si se trata de música, conocemos la letra del último éxito grupero, o de La Chica de Oro, o del artista más popular. Tampoco está mal eso, pues nos da oportunidad de escuchar a Juan Luis Guerra, por ejemplo, que es fuera de serie.

Lo que desequilibra el asunto es el olvido de otra música, como la de Mozart y sus sinfonías 40 y 41, que son maravillosas… por no mencionar a Beethoven y los demás. Lo que esta dieta demasiado actual provoca es una menor apreciación de la riqueza humana.

Es algo así como llegar a una obra de teatro ya empezada con la consecuencia lógica de no entender el argumento total. Sin conocer las cosas que sucedieron antes, no hay posibilidad de entender esa obra humana total.

Peor aún, una dieta cultural limitada a lo inmediato y actual tiende a producir una actitud de desprecio hacia lo considerado viejo o anterior; se llega a creer que sólo lo nuevo es bueno y que lo añoso es anticuado.

Pues la verdad es, por ejemplo, que por allí del siglo XVII, varios autores nos previnieron de los mismos errores que cometieron Echeverría y López Portillo. De haber leído a esos Escolásticos Tardíos, no los hubiéramos cometido.

No, lo actual no tiene el monopolio de lo mejor, aunque eso nos empeñemos en creer o, mejor dicho, presuponer. Tome usted a Ricardo III de Shakespeare y verá algo mucho más interesante que cualquier telenovela de alto rating, con más violencia, más intriga y, lo mejor, más inteligencia.

O tome usted un disco de esos que tienen las mejores obras clásicas. Se va a volver usted loco de contento después de escuchar a, por ejemplo, Chopin o al increíble de Mozart con su Pequeña Serenata Nocturna o su Rondó a la Turca.

Una de las razones por las que esos tesoros de antes no son apreciados en la actualidad se debe, sin duda, a lo afectado, estirado y vanidoso que tienen muchas personas que se dicen amantes de la cultura, a la que han vuelto algo pesado, aburrido y lejano… cuando no lo es.

Esas personas han hecho un daño terrible y son en buena parte culpables de este desbalance de nuestro alimento cultural. A usted le recomiendo que sea valiente y original, diferente al resto, y que armonice su dieta cultural. Combínele y de cada tres discos que compre, adquiera uno clásico.

De cada tres libros que compre, que uno sea de historia. Que de cada cinco horas que ve televisión, dedique un par a leer o a oír música. Compre un libro de historia del arte, como el de Gombrich, y con calma léalo en lugar de ver televisión.

Esta dieta cultural que le propongo es más rica, más sabrosa y tiene muchas calorías, lo que en el caso este, es bueno, muy bueno. Necesitamos más calorías mentales porque nuestra dieta cultural actual nos ha convertido en hambrientos y débiles.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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